spot_img
26.7 C
Santo Domingo
lunes, agosto 17, 2026
spot_img

El valor de escuchar

Deberías Leer

En la vida pública, escuchar nunca debe interpretarse como un signo de debilidad. Al contrario, constituye una de las expresiones más responsables de liderazgo. Quien escucha comprende mejor la realidad, identifica las inquietudes de las personas y puede tomar decisiones antes de que el desacuerdo se convierta en una distancia difícil de superar.

Toda sociedad democrática atraviesa momentos en los que coinciden preocupaciones económicas, demandas comunitarias, debates legislativos y cuestionamientos sobre el funcionamiento de sus instituciones. En estas circunstancias, el deber de quienes ejercemos responsabilidades públicas es no reaccionar desde el malestar ni descalificar automáticamente las voces críticas. Es distinguir entre el ruido de la confrontación política y la auténtica demanda de los ciudadanos que quieren ser atendidos.

Escuchar no significa aceptar todos los planteamientos ni renunciar a la autoridad necesaria para gobernar. Tampoco significa gestionar el Estado según las presiones del momento. Significa abrir canales de comunicación, explicar claramente las decisiones, reconocer preocupaciones legítimas y corregir cuando las circunstancias muestran que una medida se puede mejorar.

La democracia se fortalece cuando los ciudadanos tienen la certeza de que su voz encuentra una institución dispuesta a recibirla. Muchas tensiones no surgen únicamente de una decisión, sino de la sensación de que no hay espacios suficientes para comprenderla, discutirla o expresar sus consecuencias. Por eso, tan importante como decidir correctamente es comunicar oportunamente y mantener una presencia cercana en los territorios.

Escuchar, además, debe convertirse en un método permanente de gobierno. No puede limitarse a momentos de tensión ni depender de que un reclamo alcance notoriedad pública. Las instituciones deben identificar señales, llegar a las comunidades, hablar con los sectores afectados y ofrecer respuestas verificables, incluso cuando las soluciones requieren tiempo.

El gobierno del presidente Luis Abinader ha mantenido abiertos espacios de diálogo como parte esencial de su forma de gobernar. Esta permanente disposición a escuchar a los diferentes sectores de la sociedad ha permitido explicar decisiones, abordar inquietudes y construir respuestas con mayor legitimidad, especialmente en momentos en que las circunstancias económicas y sociales impactan la vida cotidiana de las familias.

Esta apertura institucional también ha contribuido a que las demandas ciudadanas encuentren canales democráticos para expresarse y ser atendidas. La protesta pacífica es parte de la democracia, y el diálogo respetuoso entre autoridades y ciudadanos fortalece la convivencia, genera confianza y permite avanzar hacia soluciones que preserven la estabilidad y el bienestar colectivo.

Gobernar es decidir, pero también interpretar. Es entender lo que se expresa en las calles, en las comunidades, en los sectores productivos y en los hogares. La política útil no espera a que los disturbios alcancen su mayor intensidad para acercarse a la gente. Anticípate, escucha y actúa.

En tiempos de incertidumbre, la prudencia no consiste en permanecer en silencio, sino en generar confianza. Y la confianza comienza cuando los ciudadanos sienten que, incluso en medio de las diferencias, su voz importa.

Escuchar no debilita el ejercicio del poder. Lo humaniza, lo acerca y lo hace más eficaz.

La movilidad como sistema.

Deligne Ascencion Burgos

- Advertisement -spot_img

Otros Artículos

- Advertisement -spot_img

Últimas Noticias