Él ex vicepresidente El presidente de la República y miembro de la Dirección Política de la Fuerza del Pueblo, Rafael Alburquerque, afirmó que el Gobierno del Partido Revolucionario Moderno (PRM) intenta “venderle una estafa al pueblo dominicano” al intentar justificar un nuevo paquete fiscal a través de argumentos que, a su juicio, manipulan la historia económica reciente del país y tratan de construir una narrativa que exculpe al oficialismo de la situación fiscal que enfrenta.
En un artículo de opinión titulado “El arte del engaño”, Alburquerque sostiene que el Gobierno ha recurrido al argumento de que el expresidente Leonel Fernández también impulsó una reforma tributaria en 2004, con el propósito de repartir el costo político de sus decisiones y presentar ambos escenarios como equivalentes, pese a que las circunstancias económicas eran completamente diferentes.
El exvicepresidente recordó que cuando Leonel Fernández asumió la Presidencia de la República en agosto de 2004, recibió a un país sumido en una profunda crisis económica y financiera a raíz de la quiebra bancaria de Baninter, situación que provocó una expansión monetaria descontrolada, una fuerte devaluación del peso dominicano, la pérdida de reservas internacionales y una inflación superior al 40%.
Asimismo, señaló que el dólar pasó de cotizarse entre RD$18 y RD$20 a cotizarse entre RD$45 y RD$50, mientras la pobreza aumentó significativamente y la confianza en las instituciones nacionales prácticamente desapareció.
«En ese contexto, la reforma tributaria de 2004 no fue un acto demagógico ni una simple decisión recaudatoria. Fue una medida extraordinaria para evitar el colapso económico y recuperar la estabilidad macroeconómica del país», afirmó.
Alburquerque aseguró que la situación actual es completamente diferente, ya que el propio Gobierno ha insistido en presentar a República Dominicana como una de las economías más dinámicas de América Latina, destacando un crecimiento del Producto Interno Bruto superior al 4%, incrementos en el empleo, niveles récord en remesas, cifras históricas en turismo y una expansión sostenida de la inversión extranjera.
“Si el diagnóstico oficial es cierto, ¿cuál es entonces la crisis que nos obliga a imponer un enorme paquete fiscal?” cuestionó el líder político.
A su juicio, la principal contradicción del Gobierno radica en que, por un lado, presenta al país como una economía robusta, capaz de resistir las turbulencias internacionales, y, por otro, busca justificar un llamado «Plan Anticrisis» argumentando la necesidad de adoptar medidas extraordinarias.
“Este Gobierno no puede sostener al mismo tiempo que la economía dominicana es inmune a la crisis internacional y, al mismo tiempo, alegar que el aumento de los precios de los hidrocarburos obliga a imponer nuevos impuestos a la población”, expresó.
El exvicepresidente afirmó que la narrativa oficial carece de fundamento y responde al intento de construir una falsa equivalencia histórica entre la reforma tributaria de 2004 y las medidas que impulsa actualmente el Gobierno.
«En 2004, la reforma tributaria fue la consecuencia inevitable de una crisis económica y financiera sin precedentes. En 2026, la crisis es la excusa para justificar una reforma tributaria. No es un matiz; es la diferencia entre gestionar una emergencia y fabricar una narrativa falsa», afirmó.
Alburquerque también cuestionó que, antes de pedir nuevos sacrificios a los ciudadanos, el Gobierno no haya iniciado un proceso de revisión de su propio gasto, reduciendo los excesos y privilegios del Estado.
En este sentido, señaló que durante casi seis años de gestión, el gasto corriente ha absorbido cerca del 86% del gasto total del Gobierno Central, mientras que la inversión pública se ha reducido a mínimos históricos.
Asimismo, criticó que los recaudos y el endeudamiento no se hayan orientado principalmente al desarrollo de la infraestructura y el fortalecimiento de la productividad nacional, sino a la ampliación de la nómina pública, el aumento de la publicidad oficial y la implementación de un esquema de transferencias y bonificaciones que, según él, responde a un modelo de clientelismo político.
“Mientras a los ciudadanos se les pide sacrificios, el Gobierno mantiene un presupuesto millonario para publicidad y contratación y apoya un esquema clientelar de transferencias y bonificaciones que supera con creces el universo de hogares en pobreza”, indicó.
El líder de la Fuerza del Pueblo sostuvo que toda reforma fiscal requiere legitimidad y que ésta sólo se podrá lograr cuando el Estado demuestre que está dispuesto a hacer sacrificios y revisar sus propios niveles de gasto.
Antes de trasladar nuevos costes a la sociedad, propuso que el Gobierno comience por reducir el gasto corriente, revisar las exenciones fiscales, combatir la evasión y mejorar la eficiencia en el uso de los recursos públicos.
Finalmente, Rafael Alburquerque advirtió sobre lo que considera un intento deliberado de manipular la memoria económica del país y confundir a los ciudadanos a través de una narrativa política que no se corresponde con los hechos.
«La historia económica se puede debatir, pero nunca falsear. El pueblo no se deja engañar, se le respeta», concluyó.



