El Casa Blanca confirmó este martes que por el momento no se conocen víctimas estadounidenses en la violencia desatada en México tras la muerte del capo Nemesio Oseguera Cervantes, alias El Menchoy advirtió a los cárteles sobre las «graves consecuencias» de dañar a ciudadanos estadounidenses.
«En este momento no tenemos conocimiento de ningún informe de estadounidenses heridos, secuestrados o asesinados, y los cárteles de la droga mexicanos saben que no pueden tocar a ningún estadounidense, o enfrentarán graves consecuencias bajo este presidente, como ya está sucediendo», dijo la secretaria de prensa Karoline Leavitt.
El portavoz del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, indicó en una entrevista con Fox News que la operación «realizado con éxito por las autoridades mexicanas» Para acabar con El Mencho, líder del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), contó con la colaboración de la inteligencia estadounidense.
«Esto no habría sido posible sin el liderazgo del presidente Trump». Insistió Leavitt, quien recordó cómo la Administración ha designado a los cárteles mexicanos como organizaciones terroristas extranjeras y las «medidas letales» tomadas contra embarcaciones que supuestamente cargan droga en el Caribe y el Pacífico para frenar el flujo de sustancias ilícitas en Estados Unidos.
Según el Secretario de Prensa de la Casa Blanca, Washington está «coordinando, cooperando y presionando al gobierno mexicano para que haga más para poner fin al flagelo de las drogas mortales que ingresan por la frontera sur de Estados Unidos».
Cientos de turistas estadounidenses se quedaron varados en el oeste México Luego de que el derribo de El Mencho este domingo desató una ola de violencia en varias ciudades mexicanas, entre ellas Guadalajara y Puerto Vallarta, este último uno de los principales destinos turísticos de Norteamérica.
El líder del CJNG, una de las organizaciones criminales más poderosas de la región, era el narcotraficante más buscado de México. Fue asesinado durante un operativo del Ejército mexicano en Tapalpa, en el estado de Jalisco, al occidente del país. Las autoridades mexicanas confirmaron que tenían inteligencia estadounidense.
Como reacción a su muerte, delincuentes desataron una ola de violencia en cerca de un tercio de los estados de México, que provocó la muerte de 25 militares, un guardia y un agente de la Fiscalía General del Estado de Jalisco, así como 30 miembros del CJNG, según el recuento oficial.
Las acciones criminales incluyeron unos 85 bloqueos a carreteras federales, quemas de vehículos, ataques a gasolineras, comercios y bancos.



