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domingo, octubre 18, 2026
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Duarte en los llanos de Apure

Deberías Leer

Por una feliz coincidencia, me encontré en el Archivo General de la Nación con un libro amarillento, reposando en los fríos recovecos del olvido, titulado Juan Pablo Duarte y la Venezuela de su tiempo, de los autores Roberto Marte y Luis Cordero Velásquez, quienes en 1985 viajaron a la hermana nación para investigar la vida del patricio.

La obra, de 165 páginas, busca desentrañar la nebulosa histórica que rodeó la vida del Padre de la Patria durante su segundo exilio -iniciado en 1844-, especialmente durante su estancia en los llanos de Apure.

En esta investigación, publicada en 1987 con el auspicio del Banco Central, Marte y Cordero Velásquez no sólo describen el ambiente que se vivía en Venezuela durante la estancia de la familia Duarte en esa nación, sino también los esfuerzos que han hecho los historiadores dominicanos por descubrir los puntos oscuros de ese período histórico; una tarea que se ha vuelto difícil debido a la falta de documentación.

Los investigadores explican que «en los archivos nacional y estatal de Venezuela no existen documentos directos sobre los años antes mencionados de la vida del libertador dominicano, salvo aquellos que, en una amplia variedad, tratan de los hombres de su época».

Confieso que durante mucho tiempo pensé que el vacío existente se debía al descuido de investigadores y autoridades académicas y educativas. Sin embargo, después de leer la obra, entiendo que los esfuerzos han sido arduos y persistentes en el tiempo.

Bajo esa creencia, me había propuesto como objetivo comenzar a explorar la posibilidad de emprender una investigación para seguir los pasos del famoso patricio en su peregrinación por las tierras llaneras. Esta idea lleva ardiendo en mis sienes desde mucho antes de que el Presidente Luis Rodolfo Abinader Corona depositara en mí su confianza al nombrarme Cónsul General de la República en Venezuela.

Ese mismo propósito tuvieron los señores Marte y Cordero Velásquez al chocar con la dura realidad del vacío documental. Sin embargo, no se dejaron vencer por este gran obstáculo y concibieron una obra magnífica, que guía al lector a una realidad que la mayoría del pueblo dominicano desconoce.

Sobre esta situación, los investigadores informan:

«La misión que se nos encomendó consistió en investigar el vacío documental existente sobre la vida del Héroe en los Llanos del Sur de Venezuela, pues se sabía de antemano que de su probable presencia en San Carlos de Río Negro no podríamos rescatar rastro alguno, porque dicho trabajo -lamentablemente sin frutos- ya había sido realizado por un distinguido dominicano residente en Venezuela desde 1956, Don Juan Jiménez de la Rosa, según se explica en un informe enviado al Instituto. Duartiano: «Vimos pasar 18 días en Río Negro y regiones aledañas sin observar la más mínima, la más mínima huella del Padre de la Patria en la zona que es objeto de nuestro estudio». Jiménez dice que en el caserío de San Carlos nadie recuerda nada de Duarte, ni siquiera el mayor de los que allí vivieron; Pero aún más lamentable es que «no hay libros, ni discos, ni periódicos. No hay recuerdos… no hay casas ni cosas muy antiguas».

A partir de ahora, los autores nos transportan a través del túnel del tiempo, llevándonos a la Venezuela de 1840 a 1870, al mundo rural del estado Apure y sus alrededores.

La obra describe cómo era la vida social, religiosa y económica en la época en que Duarte ingresó a esas propiedades. Para ello, los investigadores buscaron en archivos parroquiales, históricos y municipales, así como en las colecciones de periódicos y revistas de la época.

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