El futuro histórico dominicano está lleno de demonios temporales. Durante la ocupación haitiana de 1822 a 1844, los hijos de Toussaint Louverture, Boyer, Pétion y Dessalines los enemigos a enfrentar. Aquella pesadilla nacional se extendió hasta 1860. A partir de la anexión realizada por Pedro Santana, en 1861, las tropas a derrotar fueron las españolas. Fueron los restauradores los responsables de esta gesta patriótica, que se prolongó hasta 1865. Esta última fecha fue el inicio de la lucha entre los partidarios de Buenaventura Báez, representados por el color rojo, y los seguidores de Gregorio Luperón, simbolizados por el azul. Una vez finalizada la dictadura de Ulises Heureaux el 26 de julio de 1899, comenzaría el enfrentamiento entre los partidarios de don Juan. Isidro Jiménez Pereyraabanderados con la imagen de un gallo de bolo, y los partidarios de Don Horacio Vásquez, simbolizados por un gallo con cola, por lo que se autodenominaban «rabuses» en lugar de coludos. Durante la primera ocupación militar norteamericana, de 1916 a 1924, se acuñó el sobrenombre de «gavillero» para identificar a quienes resistían con armas a las fuerzas invasoras.
La larga dictadura de Trujillo, que duró de 1930 a 1961, tuvo como símbolo la palma criolla, a la que sus simpatizantes llamaban «palmita». Los opositores al régimen de Trujillo fueron apodados «comunistas». Tras la ejecución del tirano surgió el Partido Unión Cívica Nacional, representado por un pequeño sombrero gris, así como el Partido Revolucionario Dominicano, cuya imagen era la de un «jacho en llamas». Juan Bosch, durante la campaña electoral de 1962, distinguió a los sectores adinerados como «tutumpotes», mientras que a los humildes los llamó «hijos de Machepa».
Cada uno de los grupos dominantes se veía a sí mismo como santos, mientras que sus oponentes eran pintados como hijos de Satanás. Llegamos así al siglo XXI, y pareciera que la vieja costumbre de separar a los ciudadanos en ángeles y demonios sigue su curso. Paradójicamente, las «hordas de morenos» con su mano de obra ayudaron al desarrollo del emporio azucarero de Trujillo durante su gobierno. El nuevo milenio trae esa misma «horda de morenos» como mano de obra barata para construir la cadena hotelera en las playas del este de República Dominicana.
Aparentemente sorprendentemente, descubrimos otro nuevo demonio. El que ayer nos ofrecía servicios de lavandería, cocina y restaurante, que también doblaba su espalda para la siembra y recolección del arroz Bonao, al tiempo que lograba vendernos muy buenos productos importados a precios módicos, es ahora el Lucifer asiático.
Los tiempos cambian y las percepciones cambian, dependiendo de cómo los maestros pagan a los pintores para que dibujen los personajes y el color que se debe aplicar a las pinturas.
El inteligencia artificial elabora el argumento a utilizar para sembrar la opinión y reacción deseada en la mente de la población. Conocer la historia es lo que nos permite comprender la dinámica de una realidad cambiante. Ayer voz e imagen se unieron para construir una verdad. Hoy ambos atributos pueden ser virtuales, aunque parezcan concretos. ¿Fueron malos los bolos o los rabuses? ¿Son malos los haitianos y chinos que trabajan en nuestro país?
Todo depende de quien esté a cargo, querido lector, querido lector.


