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sábado, octubre 31, 2026
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Aerodom: el dinero llegó, las obras esperan

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el presidente Luis Abinader supervisó el túnel de lluvia de la Avenida Luperón, financiado con fondos del aeródromoy expresó su satisfacción con el ritmo de ejecución, el método de construcción y las medidas de seguridad. La noticia plantea una pregunta: ¿Satisfacción con qué promesas y después de cuánto tiempo?

Es necesario el drenaje. Pero una visita presidencial no borra la distancia entre las obras ofrecidas para justificar la negociación y las que aún están en espera.

El Gobierno recibió la 775 millones de dólares en 2024. Los ciudadanos todavía esperan resultados.

En noviembre de 2023 se anunció un programa específico: asfalto, puentes, soluciones viales y una unidad de traumatología. Las obras tenían nombre y presupuesto. No eran aspiraciones generales. Fueron presentados como beneficios que recibiría la población al extender la concesión del aeropuerto. El puente paralelo al Jacinto Peynado permanece sin construir casi tres años después. Se ofreció para mejorar la comunicación en Santo Domingo Norte. Hasta ahora, lo que mejor comunica la facilidad de anunciar es la dificultad de entregarlo.

La Avenida República de Colombia continúa en construcción, cuya finalización está prevista para diciembre de 2027. Los bloqueos continúan. Las soluciones aún conservan el tiempo futuro. Para quienes pierden horas diariamente en ese corredor, el anuncio de otra fecha no es motivo de celebración.

Él puente levadizo sobre el ozama La construcción aún está pendiente. La pavimentación de La Caleta, Boca Chica y otros municipios sigue incompleta. Son compromisos que asumió el Gobierno al anunciar el acuerdo.

Supervisar el drenaje del Luperón tampoco se hace responsable de estas obras. El balance oficial permite entender la diferencia: el Gobierno informa cuánto ha contratado y cuánto ha ejecutado. Son cosas diferentes. Un contrato representa una obligación de construir. La población necesita la obra terminada y funcionando.

Confundir ambos momentos mejora la presentación, pero no mejora el tránsito.

Tampoco basta con agregar proyectos bajo el nombre de Aerodom. Es necesario presentar una relación que permita comparar cada compromiso original con su situación actual: presupuesto, contratación, pagos, avances y fecha de entrega. Si hubo cambios, se deben explicar. No se trata de exigir que todas las obras se entreguen al mismo tiempo. Se trata de preguntarse por qué se anunciaron con tanta seguridad proyectos cuya contratación aún está pendiente.

La improvisación también tiene un coste, aunque no aparece en la fotografía del recorrido.

Él el dinero será fungible. La palabra presidencial no debería serlo.

El Gobierno puede celebrar el método de construcción y las medidas de seguridad de una obra. Lo que debe explicar es por qué casi tres años después de anunciar un programa financiado con ingresos extraordinarios todavía tiene compromisos no solicitados.

El satisfacción de presidente pertenece al recorrido. La evaluación ciudadana debe abarcar todo lo prometido con las mismas exigencias.

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