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domingo, octubre 11, 2026
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¿A dónde van los aparatos tecnológicos que dejamos de usar?

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Un celular que deja de encender, una computadora que ya no responde o un cargador que termina olvidado en un cajón parecen objetos sin importancia. Sin embargo, cuando miles de estos equipos se acumulan o se desechan con la basura doméstica, se convierten en un problema ambiental que merece mayor atención.

El avances tecnológicosLos dispositivos se renuevan y el consumo electrónico aumenta. Lo que pocas veces nos preguntamos es qué pasa con los dispositivos que dejamos atrás. ¿Se reciclan, se entregan a un centro de recogida o simplemente acaban en un vertedero?

La respuesta depende, en gran medida, de las decisiones que tomemos como consumidores y de las alternativas de cobro disponibles.

Los Residuos de aparatos eléctricos y electrónicos (RAEE) Incluyen teléfonos celulares, tabletas, computadoras, televisores, impresoras, cables, cargadores y otros equipos que han llegado al final de su vida útil. Muchos contienen materiales recuperables, como cobre, aluminio, vidrio y plástico, pero también pueden incluir componentes que requieren un tratamiento especializado.

Cuando estos residuos son manipulados inadecuadamente, quemados o depositados en lugares no preparados para recibirlos, pueden contribuir a la contaminación del suelo y del agua, además de presentar riesgos para la salud.

Un problema que también afecta al país

La magnitud del desafío no es ajena a la República Dominicana. El Ministerio de Ambiente y Recursos Naturales informó, al presentar el marco regulatorio para la gestión de estos residuos en 2023, que el país había generado cerca de 67.000 toneladas de RAEE en 2019, según estimaciones de la Monitor Mundial de Residuos Electrónicos 2020.

Si bien se trata de una cifra correspondiente a ese año y no una medición actual, permite calibrar la importancia de gestionar correctamente los equipos que desechamos.

Como respuesta a este problema, el país cuenta con el Decreto no. 253-23, que regula la gestión integral de residuos electrónicos bajo el principio de responsabilidad ampliada del productor, importador y comercializador. Esta disposición establece responsabilidades para los diferentes actores involucrados y promueve la prevención, la reutilización, el reciclaje y la adecuada disposición final.

El reglamento también establece que los consumidores deben evitar deshacerse de estos dispositivos junto con residuos domésticos y entregarlos a los sistemas de gestión correspondientes.

¿Dónde se pueden traer dispositivos electrónicos en República Dominicana?

Una de las alternativas disponibles para los ciudadanos es el programa Reciclar con Claroque cuenta con más de 44 contenedores en sus centros de atención al cliente distribuidos a nivel nacional, según informa la propia empresa.

La iniciativa recibe de forma gratuita, sin importar marca o antigüedad, dispositivos como celulares, relojes inteligentes, tablets, laptops, cables, cargadores, audífonos, teléfonos fijos, módems, pequeños enrutadores y algunos accesorios electrónicos. Es importante verificar los detalles del programa y si algunos de los dispositivos que quieres descartar no están en los que recibe, de esta forma evitas la molestia de tener que devolverlos.

Otra empresa que se ha sumado a la aplicación de la ley es Altice Dominicana, que cuenta con un programa de recolección de residuos electrónicos para promover el reciclaje y la economía circular. La compañía ha instalado nueve contenedores en cinco de sus tiendas, dos en Ágora Mall, Churchill, Lope de Vega, Centro Centro, San Vicente de Paul y Santiago Sol, para recibir dispositivos en desuso, como celulares, tablets, computadoras y otros equipos. Los ciudadanos pueden consultar los detalles y actualizaciones en la página oficial de Altice Dominicana.

También está el programa Samsung Recycle, que promueve la recolección de dispositivos electrónicos en desuso en República Dominicana. Según su sitio web oficial, cuenta con un punto de acopio en Megacentro, Santo Domingo Este, donde se reciben equipos como celulares, tablets y laptops.

Para empresas que necesitan entregar grandes cantidades de equipos, Claro cuenta con un canal de orientación que puedes ubicar a través de su sitio web.

Otra forma es contactar con el Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales consultar los gestores autorizados, los sistemas de recogida y los días disponibles. Antes de trasladar los equipos conviene confirmar qué residuos recibe cada establecimiento y cuál será su destino.

Es importante hacer una distinción: no todos los centros que reciben materiales reciclables están habilitados para manipular residuos electrónicos. Por ello, la recomendación es verificar que el punto de entrega acepte específicamente el tipo de dispositivo que deseas desechar.

Antes de tirar, pensemos en una segunda oportunidad.

No todos los dispositivos dañados tienen por qué convertirse inmediatamente en residuos. Algunos pueden repararse; otros, si todavía funcionan y son seguros, pueden donarse o reutilizarse. Cuando esa posibilidad ya no existe, la entrega a un sistema de gestión adecuado permite recuperar los materiales y reducir los riesgos asociados a su eliminación incorrecta.

También es necesario proteger la información personal. Antes de entregar una computadora, tableta o teléfono, debemos hacer una copia de seguridad de los archivos importantes, cerrar cuentas y borrar datos de forma segura.

Las baterías merecen una atención especial. No se deben quemar, perforar ni tirar indiscriminadamente a la basura. Si presentan hinchazón, fugas o daños, es prudente evitar manipularlos y pedir instrucciones a un gestor especializado.

La responsabilidad no recae únicamente en los consumidores. Autoridades, empresas, importadores y distribuidores también tienen un papel fundamental en la creación de sistemas accesibles que permitan valorizar y tratar estos residuos de forma segura.

La tecnología no debe convertirse en contaminación

El progreso tecnológico ha transformado la forma en que nos comunicamos, trabajamos y aprendemos. Pero su impacto no termina cuando apagamos un equipo o lo reemplazamos por uno más moderno.

Cada dispositivo que dejamos de utilizar nos plantea una decisión: prolongar su vida útil, facilitar su reutilización o entregarlo a un sistema que pueda gestionarlo correctamente.

La educación ambiental y la disponibilidad de puntos de recogida son fundamentales para que estas decisiones se conviertan en hábitos cotidianos. En República Dominicana existen iniciativas y disposiciones legales que sirven como punto de partida, pero su alcance también depende de que la población conozca las alternativas y las utilice.

La próxima vez que un móvil deje de funcionar o un ordenador quede obsoleto, antes de tirarlo a la basura conviene hacerse una sencilla pregunta: ¿Dónde puedo entregarlo para que no acabe contaminando?

Quizás el cambio comience precisamente ahí: cuando dejemos de ver estos dispositivos como objetos inútiles y comprendamos que su destino también forma parte de nuestra responsabilidad con el medio ambiente.

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