Él agua Es uno de los elementos más importantes para la vida. El cuerpo humano está formado aproximadamente por 60% de agua, con variaciones según edad, sexo, composición corporal y estado de salud. hidratación. Esto significa que prácticamente todos los órganos y sistemas dependen del agua para realizar sus funciones.
De acuerdo a Paulina Elizabeth Ochoa MorenoProfesor de la carrera de Ciencias de la Nutrición de la Universidad Autónoma de Guadalajara, una de las principales funciones del agua es regular la temperatura corporal.
Destaca que a través del sudor el cuerpo puede enfriarse cuando estamos expuestos a altas temperaturas o debido a la actividad física.. El agua facilita el transporte en la digestión de los alimentos, ayudando a que se absorban adecuadamente. También juega un papel clave en la eliminación de desechos y toxinas a través de la orina, algo fundamental para el buen funcionamiento de los riñones.
La hidratación tiene un impacto directo en la función cerebral. Incluso una deshidratación leve puede afectar la concentración, la memoria y el estado de ánimo. Durante la temporada de calor, muchas personas experimentan dolores de cabeza, irritabilidad o fatiga sin darse cuenta de que la causa puede ser tan simple como no haber bebido suficiente agua durante el día, afirma el experto.
Respecto al sistema digestivo, el consumo adecuado de agua ayuda prevenir problemas como el estreñimiento, ya que facilita el tránsito intestinal. Asimismo, contribuye a mantener la salud de la piel, ya que una buena hidratación favorece su elasticidad y apariencia.
Un punto interesante es la relación entre hidratación y control de peso. En muchas ocasiones, el cuerpo puede confundir la sed con el hambre, lo que lleva a consumir alimentos cuando en realidad lo que se necesita es agua.
Por otro lado, no consumir suficiente agua puede provocar un estado de deshidratación. Esto puede presentarse de forma leve, con síntomas como sed, sequedad de boca, cansancio o dolor de cabeza, pero también puede volverse más grave si no se corrige, afectando funciones vitales del organismo. En los climas cálidos, como en muchas regiones de México, las personas que realizan actividad física intensa, niños y adultos mayores, tienen mayor riesgo de deshidratarse, por lo que es aún más importante prestar atención al consumo de líquidos.
Entonces ¿cuánta agua debemos consumir? Aunque no existe una cantidad única para todos, se recomienda consumir alrededor de 1,5 a 2 litros de agua al día (aproximadamente 6 a 8 vasos). Esta cantidad puede aumentar dependiendo del nivel de actividad física, temperatura ambiental, estado de salud o etapas específicas como el embarazo o la lactancia.
Para mejorar el consumo de agua es recomendable llevar siempre un termo o botella para rellenar, programar recordatorios durante el día y beber un vaso de agua al despertar. Si te resulta complicado beber agua sola, puedes añadir sabor de forma natural con frutas como limón, naranja, pepino o menta, evitando el uso de azúcares añadidos.
Es importante destacar que las bebidas azucaradas como los refrescos, los zumos industrializados o las bebidas energéticas no sustituyen al agua natural y pueden aportar grandes cantidades de azúcar y calorías, lo que a largo plazo puede aumentar el riesgo de enfermedades como la diabetes tipo 2 y la obesidad. Por ello, el agua natural debe ser siempre la principal fuente de hidratación.
En conclusión, el consumo de agua es un hábito fundamental que muchas veces subestimamos, pero que tiene un enorme impacto en nuestra salud. Incorporar el hábito de beber agua constantemente es una de las acciones más sencillas, accesibles y efectivas que podemos realizar para cuidar nuestro bienestar día a día.



