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martes, septiembre 8, 2026
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¿Por qué los hombres dominicanos buscan menos ayuda antes de llegar a una crisis?

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Lency Alcántara

El suicidio sigue siendo uno de los desafíos más complejos y apremiantes de la salud pública contemporánea.

En profunda entrevista para el diario Hoy, el reconocido psiquiatra, psicoterapeuta y prolífico escritor dominicano Dr. José Miguel Gómez ofreció un análisis exhaustivo de la evolución del suicidio en República Dominicana y en la región latinoamericana, llamando a desmontar los paradigmas culturales y el estigma social que impiden buscar asistencia médica a tiempo.

Radiografía del fenómeno: estadísticas y grupos vulnerables

Al examinar la dimensión cuantitativa del problema, el doctor Gómez ubicó el contexto nacional dentro de los parámetros regionales de América Latina, al tiempo que advirtió sobre la mutación en los perfiles de riesgo:

Psiquiatra José Miguel GómezArlenis Castillo

Promedios regionales y locales: En América Latina la tasa promedio de suicidio fluctúa entre 8 y 9 casos por 100.000 habitantes. Países como Argentina registran niveles más altosubicándose entre 11 y 12 por 100.000, mientras que República Dominicana mantiene un promedio estimado de 7 a 8 suicidios por 100.000 habitantes.

El aumento de la juventud: El especialista expresó profunda preocupación por el movimiento de figuras hacia rangos de edad cada vez más tempranos:

De izquierda a derecha, el psiquiatra José Miguel Gómez y el periodista Lency AlcantaraArlenis Castillo

“Estamos muy preocupados por cómo en la República En República Dominicana el suicidio ha aumentado sostenidamente en el rango de 15 a 29 años, “una etapa crítica donde la falta de herramientas para afrontar la situación y la presión social tienen un impacto devastador”.

La depresión como desencadenante principal: el Dr. Gómez enfatizó que la depresión clínica continúa siendo el trastorno psiquiátrico subyacente más prevalente detrás de las conductas de autolesión a nivel mundial.

La brecha de género: ¿por qué mueren más hombres que mujeres?

Uno de los aspectos más reveladores presentados por el Dr. José Miguel Gómez es la llamada «paradoja de género en el suicidio»: aunque las mujeres intentan quitarse la vida o experimentan ideas suicidas hasta tres veces más que los hombres, son estos últimos quienes llevan a cabo el acto en una proporción abrumadoramente mayor.

Datos publicados por la Organización Panamericana de la Salud (OPS) indican que la tasa de suicidio en la región ha aumentado un 17% entre 2000 y 2019.

El psiquiatra atribuyó esta disparidad a una combinación de métodos utilizados, factores neurobiológicos y, fundamentalmente, condicionamientos socioculturales:

Método de letalidad:

«Hay una marcada diferencia en la intencionalidad letal. Mientras las mujeres tienden a recurrir con mayor frecuencia a la ingestión de drogas o sustancias, los hombres optan por métodos violentos y de baja irreversibilidad, como el uso de armas de fuego, el ahorcamiento o el lanzamiento al vacío».

La construcción del ‘comité de afecto’: En el caso femenino, los procesos de socialización y crianza facilitan la expresión emocional. Ante acontecimientos traumáticos o de gran estrés (como un divorcio, una quiebra o una pérdida emocional), las mujeres tienden a activar redes de apoyo:

«Culturalmente, las mujeres aprenden a construir un ‘comité de afectos’. Ante una crisis de dolor o de soledad, buscan a su amiga, a su hermana, a su madre; verbalizan lo que sienten, lloran y desahogan su sufrimiento. Esta capacidad de expresar con palabras el dolor emocional actúa como un amortiguador decisivo de contención.»

El peso del machismo y el mandato de la ‘fuerza’: En contraste, los hombres dominicanos y latinoamericanos son educados bajo rígidos estereotipos de masculinidad que penalizan la vulnerabilidad:

«A un hombre, desde pequeño, se le enseña que no debe llorar, que exteriorizar el dolor es síntoma de debilidad y que debe resolver sus problemas solo. Cuando ese hombre llega a la edad adulta y se enfrenta a una pérdida de sentido de la vida, a un colapso financiero o a un proceso de separación, no sabe cómo pedir ayuda. Se aísla, se traga su angustia y se encierra en una soledad destructiva hasta que la desesperanza lo embarga.»

La invisibilidad masculina en la consulta profesional

Esta brecha socioemocional se refleja directamente en el ámbito clínico. El doctor Gómez reveló que la presencia de hombres en clínicas de salud mental sigue siendo alarmantemente baja por iniciativa propia:

«La gran mayoría de los pacientes que acuden a consulta psiquiátrica son mujeres. Los hombres que acuden, en una proporción elevada, no lo hacen por convicción personal, sino arrastrados o motivados por sus mujeres, sus madres o sus hijas. El porcentaje de hombres que dan el paso de acudir al psiquiatra por decisión individual es extremadamente minoritario, lo que demuestra cómo los prejuicios y el miedo a ser juzgados siguen cobrando vidas.»

Factores protectores y el valor de la prevención

En el marco de la campaña de concientización “Rompe el silencio, busca ayuda: El suicidio se previene”, el especialista llamó a las familias, medios de comunicación e instituciones del Estado a promover activamente factores protectores de la salud mental:

Fortalecimiento de la red de vínculos: Mantener a las familias, parejas y grupos de amigos integrados y comunicados, donde exista un espacio seguro para el diálogo sin prejuicios.

Inserción y productividad: Mantener la productividad laboral, el sentido de utilidad y la integración social activa.

Construcción de propósito: Promover proyectos de vida, metas, esperanzas y sueños de manera continua a lo largo de todas las etapas de la vida.

El Dr. José Miguel Gómez concluyó su intervención destacando el impacto directo que tiene el bienestar emocional en la biología del cerebro:

«Tener metas, mantener sueños activos y cultivar vínculos emocionales sólidos no es sólo una recomendación abstracta; es pura medicina. Estimula la neuroplasticidad cerebral, regula la química de neurotransmisores como la serotonina y la dopamina, y constituye la herramienta de prevención más poderosa que tenemos como sociedad para salvar vidas».

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