spot_img
27.1 C
Santo Domingo
viernes, agosto 28, 2026
spot_img

Los irresponsables

Deberías Leer

Sería un error fatal subestimar el surgimiento del nuevo liderazgo político del exitoso empresario digital e influyente popular, Santiago Matíasa pesar de que vivimos en un apagón inconstitucional de las encuestas políticas y es difícil predecir cómo la simpatía de las cámaras de resonancia digitales del candidato presidencial puede traducirse en votos electorales.

Y el creciente desencanto de muchos ciudadanos con los liderazgos y partidos tradicionales, sumado al ascenso global de una nueva derecha neopopulista, trumpista y ultranacionalista, con sus redes globales de granjas de bots; la popularización de un estilo político y una retórica despreocupada al estilo Trump/Milei; y el hecho de que, como ha señalado el historiador Julián Casanova, “Goebbels necesitaba ocupar países para introducir propaganda”, mientras que Elon Musk sólo “necesita tres minutos”; Nos obliga a ser cautelosos.

La indiferencia y el desprecio de nuestras élites ante este fenómeno es extremadamente peligroso, porque, cuando es imparable, fácilmente podría pasar algún día del odio al amor, con intereses que superen el odio que existía. Cuando llegue ese día, sólo nos quedará escribir un libro como El Responsable, Víctor Medina Benetseñalando a los culpables en nuestras clases dominantes del fracaso de la Tercera República y la entronización de Trujillo, ya que la historia muestra que, al final, muchas élites renuentes terminan plegándose voluntariamente ante estos liderazgos disruptivos.

Manteniendo las debidas distancias, Hitler, cuando se dedicaba a la política, era considerado por las elites y la prensa, un simple payaso, un «dandy» de «pelo engominado, modales extravagantes y habla incontrolable», un «histérico» poseído por un «ego loco», con una «voz gutural y estridente» y un «bigote cepillo» que estaba «lleno de saliva». Y casi todos los intelectuales, nos recuerda Stefan Zweig, al leer Mi lucha de Hitler, «en lugar de analizar el programa que contenía, se burlaron de la grandilocuencia de su prosa pedestre y aburrida».

Sin embargo, como dice Juan Chapoutotautor de la obra El irresponsable, hubo muchos industriales y banqueros, «hombres de orden que pensaron que podían utilizar a Hitler. Y se equivocaron». Lo subestimaron por simple «desprecio de clase», considerándolo «un don nadie: un austriaco con un terrible acento sureño, sin fortuna, sin títulos, sin rango militar, sin diplomas ni redes de influencia. Pensaban que este paleto estaría a su servicio y que gobernaría en beneficio de sus intereses». Esto explica por qué Franz von Papen, un católico conservador y ex canciller, convenció al presidente Paul von Hindenburg para que nombrara a Hitler, y Alfred Hugenberg, un magnate de la prensa, le prestó todo su apoyo en comunicación.

Algo similar ocurrió en Venezuela. lo explica muy bien Carlos Raúl Hernández: las élites, con su discurso y modelo de “demanda de resentimiento inducido” “honesto”, “antipolítico” y “adanista”, contrario a las viejas clases dominantes que impulsaron la transición democrática en 1958, presentaron el desarrollo venezolano como un fracaso y convencieron “a las clases medias de que vivían en una marea de corrupción”, llevando al poder el “mesianismo de venganza colectiva” de Chávez quien, con su ira envejecida en prisión, el Conde de Montecristo revivió y “halagado por las instituciones”. eso debería haberlo obligado a doblegarse, triunfó sobre partidos colapsados y recibió la adulación reptil de empresarios, gerentes de medios, intelectuales, políticos hasta que los pateó y los devolvió a sus ratoneras”.

- Advertisement -spot_img

Otros Artículos

- Advertisement -spot_img

Últimas Noticias