Bajo una creciente incertidumbre en la economía mundial, la economía dominicana tuvo un importante superávit comercial En los primeros cinco meses de 2026, vendimos muchos más bienes de los que compramos, a precios actuales. Exportamos US$ 6.413,93 millones, Básicamente por la multiplicación del precio del oro, las exportaciones crecieron un 14,4%, y sin oro, mucho menos.
Importamos 1.742,92 millones de dólares, lo que resulta en un superávit comercial de 4.671,01 millones de dólares, a pesar de la delicada situación geopolítica global, incluido el aumento de las tensiones en Medio Oriente.
Respecto al oro, entre los factores determinantes en la multiplicación de su precio destacan las tensiones geopolíticas y los escenarios de inestabilidad, reforzando el papel del oro como activo refugio, sin ir más lejos, el pasado martes en Medio Oriente se renovaron las tensiones, Estados Unidos bombardeó objetivos iraníes, en respuesta a ataques previos de Teherán a barcos en el Estrecho de Ormuz.
Habían firmado un memorando de entendimiento para poner un alto el fuego por sesenta días, continuar negociando, para que Irán venda petróleo y productos petroquímicos, autorización que fue revocada, descongelar parte de los fondos iraníes que durante mucho tiempo han estado retenidos en entidades extranjeras, y acordar la creación de un fondo de reconstrucción de nada menos que 300 mil millones de dólares. Después del anuncio de Trump de que la guerra se reanudaba, los precios del petróleo subieron más del 6%, los precios del oro y las tasas de interés también aumentaron.
Otro factor importante en el aumento que se ha producido en el precio del oro ha sido la elevada inflación global de los últimos meses, favoreciendo su apreciación como reserva de valor.
La buena noticia para nuestra economía es que agencias especializadas en la emisión del oro sitúan su precio promedio entre 4.500 y 5.700 dólares la onza para 2026, aunque estimaciones conservadoras consideran que los siguientes tres factores podrían limitar su desempeño.
Uno, el fortalecimiento del dólar, dos, la altísima probabilidad que existe de batir el aumento de precios en Estados Unidos, que en mayo subió al 4,2%, más del doble del objetivo del 2%, y en la zona euro, en mayo marcó el 3,2% y bajó al 2,8% en junio, tanto la Reserva Federal estadounidense como el Banco Central Europeo endurecen sus respectivas políticas monetarias. Y tres, reducir las tensiones geopolíticas que se han vivido y, en consecuencia, reducir la demanda de instrumentos financieros respaldados en oro.
Volviendo al tema de las exportaciones en los primeros cinco meses del año, el aumento en volumen fue del 13,1%, debido a que los precios subieron un 1,3%, lo que los acercó al índice de precios de los productos exportados, incluido el oro.
En cuanto a las importaciones, a precios corrientes su crecimiento interanual fue del 0,82% y del -2,14% en volumen, debido a un incremento de los precios del 2,96%, que los aproxima con un índice ponderado de todos los “commodities” que importamos, incluido el petróleo y sus derivados.
El mayor crecimiento del volumen de las exportaciones respecto de las importaciones significó una contribución positiva de la balanza comercial exterior neta al crecimiento del PIB real, y si tenemos en cuenta que la economía creció un 4,2% interanual en los primeros cinco meses de 2026, significa que la contribución de la demanda interna fue negativa.
En su informe del pasado miércoles, el Fondo Monetario Internacional advirtió del riesgo de que la subida de precios por el reinicio de la guerra en Oriente Medio desencadene una crisis inflacionaria que perjudique el crecimiento global, reduciéndolo al 3% en 2026.
Mi opinión es que, a pesar de las renovadas tensiones geopolíticas en Medio Oriente y la creciente incertidumbre en la economía mundial, este año nuestra economía está creciendo entre 4% y 4,5%, debido al aporte del sector externo neto, se proyecta que, debido al aumento del precio del oro y al aumento de las ventas, las exportaciones totales seguirán creciendo a doble dígito.
El crecimiento del PIB real podría incluso superar el 4,5%, si hay un aumento significativo de la inversión pública, en cuyo caso la demanda interna podría sumar o al menos no descontar el crecimiento de la economía como lo hizo en los primeros cinco meses del año.



