La reciente visita a República Dominicana de Jean Todt, Enviado Especial del Secretario General de las Naciones Unidas para la Seguridad Vial, deja una reflexión que trasciende el ámbito del tráfico.
Su experiencia acompañando a decenas de países en el diseño de políticas de seguridad vial nos recuerda que los grandes desafíos de nuestro tiempo no se resuelven sólo con más infraestructura o mejores regulaciones, sino con Estados capaces de coordinar inteligencia, instituciones y voluntades en torno a un mismo propósito.
En este contexto, merece especial reconocimiento la iniciativa del Instituto Nacional de Tránsito y Transporte Terrestre (INTRANT) de convocar a una reunión de alto nivel que reunió a representantes del Gobierno, organismos internacionales y especialistas para analizar la seguridad vial desde una visión integral. Más que un evento, fue una demostración de que los problemas complejos requieren de espacios permanentes de articulación, seguimiento y decisiones compartidas.
Cuando un problema cobra miles de vidas cada año, deja de ser asunto exclusivo de un sector y pasa a ser responsabilidad de todo el Estado.
La seguridad vial es uno de los mejores ejemplos de esta realidad. La reducción de los accidentes no depende únicamente de quienes construyen o gestionan las carreteras. También involucra a los sistemas de salud, educación, urbanismo, inspección, gobiernos locales, tecnología y, por supuesto, ciudadanos conscientes de que cada decisión de conducción puede proteger o poner en riesgo una vida.
Ninguna de esas piezas funciona del todo si actúan por separado. Durante décadas concebimos la acción pública como un conjunto de instituciones que funcionaban de forma independiente. Sin embargo, la experiencia internacional muestra que los países que logran mejores resultados son aquellos capaces de construir una verdadera cultura de coordinación. La eficacia del Estado no depende sólo de que cada institución haga bien su trabajo, sino de que todas trabajen juntas con una visión compartida.
República Dominicana comienza a consolidar ese camino. La decisión del presidente Luis Abinader de crear el Gabinete de Transporte responde precisamente a la convicción de que la movilidad no puede ser abordada por una sola entidad. La coordinación entre el INTRANT, el Ministerio de Obras Públicas, la DIGESTET, los ministerios de Salud Pública y Educación, gobiernos locales y otros organismos involucrados representa una nueva forma de gestionar las políticas públicas, donde el objetivo común está por encima de las competencias individuales.
Los avances presentados durante la reciente reunión ministerial, como el fortalecimiento del Plan Estratégico Nacional de Seguridad Vial 2025-2030 y la creación de mecanismos de seguimiento permanente entre instituciones, reflejan una visión moderna de la gobernanza. Más allá de las acciones específicas, lo verdaderamente importante es que el país avanza hacia un modelo donde se comparte información, se integran responsabilidades y se toman decisiones de manera coordinada.
Ese principio trasciende la seguridad vial. También explica cómo las sociedades afrontan con mayor éxito los retos de la educación, la salud, la seguridad ciudadana, la gestión del agua o el desarrollo económico. Los problemas del siglo XXI ya no permiten respuestas fragmentadas; Requieren instituciones capaces de cooperar y liderazgos con capacidad de integrar esfuerzos.
Los países no logran el desarrollo sólo porque construyen más carreteras, más hospitales o más escuelas. Lo logran cuando aprenden a coordinar capacidades para que cada decisión pública genere un mayor bienestar colectivo.
La coordinación no es un concepto administrativo; Es una expresión de liderazgo. Cuando las instituciones trabajan con una visión compartida, el Estado deja de ser un conjunto de oficinas y se convierte en una verdadera herramienta de transformación nacional. Esa es la coordinación que construye el Estado. Y ese debe seguir siendo el camino para construir una República Dominicana cada vez más segura, más eficiente y mejor preparada para los desafíos del futuro.



