Santiago de Compostela (España), 1 (EFE).- La cantante estadounidense Katy Perry ha convertido el escenario del festival Son do Camiño, en Santiago, en una fantasía espacial y tecnológica, de energía desbordante, con un recital de más de hora y media en el que interpretó sus grandes éxitos y cantó por primera vez su nuevo single, ‘Watch it burn’.
La ‘reina del Camp’ prometió un espectáculo renovado, con una producción inédita. Y no ha defraudado.
Inmersa en un espectacular despliegue visual, de blanco absoluto, en el que el artificio, la tecnología y un cuerpo de bailarines y músicos la han apoyado incansablemente durante todo el tiempo, la estadounidense ha brillado con luz propia y se ha metido al público en el bolsillo desde el primer minuto.
Tras el éxito de su gira mundial ‘The Lifetimes Tour’, con la que ya visitó Barcelona y Madrid el pasado mes de noviembre; Y recién llegada de Estados Unidos tras participar en la tercera y última ceremonia inaugural del Mundial 2026, Katy Perry ha llegado a tierras gallegas, donde fue recibida por las más de 42.000 personas que asistieron este jueves a la primera jornada de fiesta, en el Monte do Gozo.
Siempre sonriente, magnética por momentos, Perry comenzó su show con ‘California Gurls’, acompañada de un desfile de forzudos, que elevaron la temperatura de una noche ya de por sí calurosa. Pura Galifornia.
Vestida con una camisa blanca con el mensaje ‘No soy un robot’, una corbata con la bandera estadounidense y calcetines a juego, actuó con soltura en un escenario interactivo, lleno de pantallas con las que no paró de tocar durante todo el concierto, con guiños de llamadas de su actual pareja, el ex primer ministro canadiense Justin Trudeau.
Siempre divertida, se atrevió a hablar español y, tras advertir al público que sólo ha actuado en Madrid y Barcelona, elogió Galicia y su catedral, que visitó antes del concierto.
Tampoco han faltado referencias a su particular carrera espacial a bordo de la nave de Jeff Bezos. Han aparecido en el escenario astronautas portando la bandera de España, recreando el primer viaje a la luna. Aunque ella, consciente del escenario que pisa, rápidamente ha sacado también al gallego.
Con las canciones ‘Space Odissey’, ‘Dark Horse’ y ‘ET’ ha desafiado la gravedad e incluso coqueteado con un marciano, que realizaba twerking desde otro planeta.
‘Part of me’, ‘I’m his he’s mine’ y ‘Bon appétit’ fueron los temas que cerraron el primer tramo del concierto, tras el que volvió a dirigirse al público, a través de una tablet, y a través de un código QR sorteó su nuevo outfit, esta vez una pin-up.
En la segunda parte del show, Katy Perry regaló a sus fans canciones de su próximo álbum: primero ‘Bandaids’; y luego, en estreno absoluto, ‘Watch it burn’, de la que hace unas horas había publicado un adelanto.
Con tintes rockeros, el cantante quemó la tablet y luego interpretó el mítico ‘Heads will roll’, de Yeah Yeah Yeahs, al que el público saltó y bailó.
‘Amantes legendarios’, ‘La que se escapó’ y ‘Pensando en ti’ fueron los siguientes temas de un espectáculo en el que el público coreó «a tu reina».
Himnos de su primer disco como ‘Hot n Cold’ y ‘I kissed a girl’ han dado paso a una mayor atrevimiento. Y Perry se ha metido en una botella de plástico gigante y, literalmente, se ha dado un baño de masas, lanzándose sobre el público.
Divertida incansablemente, la artista se ha movido al ritmo de un girasol gigante con ‘Harleys in Hawaii’ y, antes de cantar ‘Roar’, también ha deleitado con remixes de ‘Lifetimes’ y ‘All the love’, de su último disco, ‘143′.
Como no podía ser de otra manera, el concierto finalizó con ‘Fireworks’, canción con la que abrió un tubo de crema solar y bañó a los asistentes con espuma.
Ya extasiada, se despidió tirándose sobre una colchoneta. Y el público, llamativo, ha vuelto a corear a su reina del Camp. EFE



