
Laura Izquierdo, de la central patronal, ha dado la voz de alarma sobre el estrés laboral en República Dominicana, sus causas y consecuencias. Izquierdo expresa cómo se han disparado las licencias médicas para los profesionales de la psiquiatría, debido a pacientes afectados por ansiedad, ataques de pánico, depresión, insomnio y otros trastornos por estrés laboral agudo y crónico.
Las empresas exigen productividad y alto desempeño para alcanzar indicadores de desempeño, eficiencia y ventas. Los directivos y jefes de área son sometidos a una alta presión y luego la cadena continúa con el resto de empleados para lograr la eficiencia.
El estrés acumulado y sostenido produce fatiga física y mental. Es un cerebro hiperactivo que, para mantenerse concentrado y realizar varias tareas al mismo tiempo, consume mucha energía, aumentando la descarga de hormonas y químicos y estimulando los nervios vagos y simpáticos, produciendo cortisol.
El trabajador sometido a este estrés crónico, el impacto directo en el organismo es: hipertensión arterial, aumento de colesterol y triglicéridos, aumento de azúcar, inflamación, disminución de las defensas del organismo, dolor, problemas gástricos, fatiga mental, problemas para dormir y agotamiento físico. Las enfermedades profesionales y las enfermedades crónicas no transmisibles han aumentado en todos los países y están directamente relacionadas con el estrés laboral y social. El costo directo e indirecto del estrés laboral se establece no sólo en la salud física, sino también en la salud mental, la vida de pareja, la disfunción familiar, los conflictos sociales y los altos niveles de infelicidad e insatisfacción en los que se encuentran las personas.
La gente necesita trabajar, las empresas generan riqueza, pagan impuestos, son necesarias para el desarrollo social. Sin embargo, las empresas y los empleadores deben contar con políticas de salud mental ocupacional. Es decir, una empresa debe brindar charlas, orientación y psicoeducación sobre bienestar y salud mental. Deben contar con espacios habilitados con té, café y agua para que cada 2 horas el empleado tenga unos minutos para desconectar, pero también apoyo y permiso para visitas médicas y compromisos familiares.
El buen trato en el trabajo crea y estimula la identidad, el sentido de pertenencia a la empresa, a los compañeros de trabajo y el compromiso con el buen desempeño. Un trabajador estresado, maltratado y presionado termina agotado, enfermo, deprimido, nervioso, ansioso, desmotivado, harto, agotado, desregulado emocionalmente. El departamento de Recursos Humanos tiene que gestionar la salud mental, el bienestar laboral y la armonía dentro de la empresa, logrando las tres E: equilibrio, equidad y eficacia. El mundo vive en confrontación, la convivencia social es tensa y competitiva, la vida familiar y laboral debe ser más oxigenante y más nutritiva.
El estrés se puede gestionar, no evitar, se puede administrar y dar respuestas adaptativas para aprender a fluir bien en el trabajo, socialmente y en la familia. La incertidumbre, la adversidad, las circunstancias de las experiencias estresantes, nadie tiene control, ni la certeza absoluta de que no las viviremos en algún momento de nuestra vida. La salud laboral es vital y esencial junto con el bienestar social. El recurso que produce riqueza es el trabajador, la mitad de su vida transcurre en el trabajo. El trabajo debe ser una oportunidad para crecer, avanzar y garantizar indicadores de satisfacción con la vida. Sin salud mental no hay trabajo con buen desempeño y buenos niveles de productividad.
Resumen: El estrés laboral impacta la salud física y mental. Un trabajador agotado y enfermo produce menos y tiene mala calidad de vida. Las empresas deben contar con políticas de salud mental laboral, buen trato y calidez de vida, para un mejor desempeño y mejores recursos humanos.


