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lunes, agosto 17, 2026
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Beto Cuevas, un artista enérgico que mostró lo mejor del rock en español en el escenario

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Santo Domingo.- El concierto de Beto Cuevas Acústico fue una experiencia construida desde la emoción, donde el rock dejó de sentirse como un género musical y se transformó en intimidad, nostalgia y confesión compartida.

Y, aunque el artista argentino, exlíder del grupo La Ley, no tiene reporte del momento, el público lo apoyó con su asistencia, emoción, interpretando sus temas del pasado reciente y aplaudiendo cada acción del cantante y músico sobre el escenario.

Bajo la producción general de SkyPro, dirigida por Pedro García, la velada apostó desde el principio por la sensibilidad antes que por el exceso. Raymond Jáquez, músico dominicano, fue el primero en apoderarse de la sala: percusiones étnicas y atmósferas instrumentales que prepararon emocionalmente al público para lo que vendría. No fue una apertura convencional; Fue una preparación emotiva.

Luego vino el silencio. Y luego, la mitad. Beto Cuevas surgió vestido de negro, con esa presencia serena que no necesita excesos para imponerse. Día Cero y Ya estoy de vuelta Abrieron la noche como quien regresa a una vieja herida que aún sabe cantar. No hubo artificios: todo dependió de la honestidad de la interpretación, la dirección musical de Charly Rey y una banda –guitarras, teclados, percusión y bajo– que acompañó a Beto sin invadir nunca el centro emocional de las canciones.

Entre canción y canción hablaba, pero no desde el carácter de rockstar sino desde un lugar más humano, relajado, cercano. Hizo pausas. Él sonrió. Dejo que la noche respire. Esa dinámica –construida también desde la concepción del espectáculo– convirtió la velada en algo más íntimo que un recital convencional.

cuando llego ParaísoEl teatro entró en sincronía. Después, Beto se sentó a intenta amar y la noche se volvió aún más desnuda. canciones como Hombre, Animal y Aquí Adquirieron una nueva textura, alejada de las versiones que dominaron radios y listas de reproducción durante años.

Uno de los momentos más poderosos de la noche llegó con fuera de mi. Antes de comenzar, Beto pidió al público que encendieran las linternas de sus teléfonos y la sala dejó de parecer un teatro: respiraba bajo un inmenso mar de luces suspendidas en la oscuridad, como si cientos de estrellas hubieran descendido sobre el recinto. El diseño de sonido e iluminación hizo el resto. Sin pantallas gigantes ni excesos visuales, cada canción encontró su propia temperatura emocional.

La participación de Javiera (Javi) Flores proporcionó algunos de los momentos más potentes del espectáculo. Su voz, capaz de moverse entre tonos sutiles y otros mucho más intensos, acompañó a Beto en Todo es perfecto y Krazyworld con presencia artística propia. El cuarteto de cuerda dominicano—Mayreni Morel, Johanna Molina, Anarys Siznaga y Adriana Garcell—terminaron de construir una atmósfera cinematográfica que elevó la sala a otro registro emocional.

El repertorio no fue un recorrido de éxitos sino una narración emotiva: Mentir, Tejedores de ilusiones y la luna convertido en una experiencia sonora colectiva. El clímax llegó con una versión de Disfruta del silencio de elegancia profundamente teatral, donde Raymond Jáquez volvió al escenario para acompañar a Beto Cuevas, cerrando el círculo de una noche que había comenzado precisamente con él.

El bis fue el cierre que merecía la noche. Javi subió al escenario en solitario con Charly Rey para actuar Arrastrarsey lo que ocurrió en ese momento detuvo el tiempo: su voz, despojada de todo artificio, encontró su propio territorio en la canción, demostrando que había algo más que un colaborador en ese escenario. Luego vinieron El corredor, el duelo y Respirarcon Beto de vuelta para cerrar lo que ya era inevitable: una noche que nadie quería terminar. Más que un concierto acústico, fue una conversación. Una noche donde quedó claro que cuando la producción entiende al artista y el artista confía en el escenario que le construyen, lo que sucede ya no se llama espectáculo llamarse, simplemente, experiencia.

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