Por Kenny Cabrera /Especial del dia
Santo Domingo. Alexander Féliz Ogando tenía 17 años cuando ingresó a Dale Un Chance, de la Asociación Popular de Ahorro y Préstamo (APAP). Recibió una beca, una pasantía remunerada y el apoyo de empleados voluntarios.
Hoy, como gerente de Inversión Social, dirige el programa que lo apoyó. Quince años después, todavía recuerda los consejos de su mentor, Freyte Navarro, entonces empleado y voluntario de la entidad financiera: “Muchos de sus consejos de entonces los utilizo a diario”, afirma.
¿Cómo valorar ese tiempo? La experiencia de Alexander muestra un aprendizaje duradero, aunque no permite medir el impacto del programa. Cristina Bello, voluntaria del Banco BHD, dice: “Cuando das tiempo, das algo que es irremplazable y algo que es sustentable”.
Vladimir Ganta, del Departamento de Estadísticas de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), precisa que las actividades realizadas durante la jornada laboral remunerada no se consideran estadísticamente trabajo voluntario, según la resolución del XIX Congreso Internacional de Estadísticos del Trabajo. Sin embargo, señala que esto no resta valor a los programas corporativos por su aporte social.
Esta investigación utilizó el costo de reposición: horas por tarea multiplicadas por el ingreso horario del grupo ocupacional equivalente, según la actividad y no el cargo del empleado. Incluía tiempo laboral y personal. La referencia fue el promedio de los cuatro trimestres de 2025 del Encuesta Nacional Continua de Fuerza Laboral (ENCFT) del Banco Central.
De 25 empresas llamadas, 13 respondieron, pero solo once proporcionaron datos utilizables para 2025. La muestra es intencional, no probabilística, y el cálculo incorpora supuestos debido a la falta de detalles. Excluye cargos del empleador, materiales y otros costos de contratación; No representa el total nacional ni mide el impacto social.

¿Cuántos participan y cuánto tiempo aportan?
¿Cuántos empleados participan? Las once empresas registraron 2.052 empleados voluntarios de una plantilla conjunta de aproximadamente 28.106 trabajadores: el 7,3%. Cada empleado se cuenta sólo una vez, incluso si participó en varias actividades durante el año.
La participación oscila entre el 50% en Publicitaria Contacto y el 1,5% en Claro Dominicana. MAPFRE Dominicana registra el 30,1%; APAP, 25,6%, y Grupo Ramos, 2,1%. Estas diferencias reflejan el alcance de los programas entre los empleados, no su impacto social.
La dedicación anual oscila entre 4,5 y 24 horas por voluntario en diez empresas. Banco BHD registra 400 voluntarios únicos en los Indicadores de Participación y Dedicación. Sin embargo, concentra el 35,2% de las horas registradas: 5.960 de un total de 16.911.
¿De quién es el tiempo aportado? En ocho empresas, el 43,6% de las 15.405 horas registradas correspondieron a jornadas remuneradas. Las diferencias son notables: en AES Dominicana, el 100% de sus 376 horas fueron realizadas en horario laboral; en Grupo Ramos, el 81,6% de 1.086 horas. Por otro lado, en la Asociación Cibao predominó el tiempo de vida personal de los empleados, con casi el 63% de sus 764 horas. En Grupo Puntacana, de las 1.292 horas aportadas por los empleados, 832 se realizaron fuera del horario laboral remunerado: un 64,4%. De ellos, 512 correspondieron a fines de semana o festivos y 320 a otros momentos fuera del horario laboral.
Para evitar distorsiones en el cálculo, se separaron las horas de los empleados, familiares y voluntarios externos. En Claro Dominicana, 162 de las 778 horas reportadas corresponden a participantes externos; EGE Haina registró 73 familiares junto con 97 empleados voluntarios. También se distinguió a los participantes registrados de los participantes activos. Grupo Puntacana confirmó 1.292 horas-persona de empleados y 16 jornadas, pero sólo desglosó las tareas de 156 horas. La valoración de los 1.136 restantes incorpora supuestos ocupacionales explícitos.

Los recursos detrás de las horas
Los recursos reportados por las empresas de la muestra no son comparables: algunos corresponden a presupuestos de voluntariado; otros, a donaciones o inversiones sociales más amplias. Asociación Cibao reportó RD$650,000 en presupuesto operativo y RD$250,000 para capacitación; Santo Domingo Motors, RD$1 millón, y EGE Haina, 20 mil dólares. Estas asignaciones no equivalen a gastos ejecutados. AES Dominicana asigna recursos por actividad, sin un presupuesto fijo. Mientras que la APAP reportó entre RD$25 y RD$30 millones en inversión social; Banco BHD, más de RD$100 millones, de los cuales el 25% está vinculado a actividades de voluntariado. Ninguna cifra representa exclusivamente los gastos de voluntariado. Grupo Puntacana confirmó US$31.000 de presupuesto exclusivo para voluntariado y US$17.000 en partidas adicionales, sin incluir salarios.
Advertising Contact movilizó a diez empleados, la mitad de su plantilla, que aportaron 240 horas de creatividad y diseño. Estimó el precio comercial de las campañas gratuitas en RD$500 mil, que no se suma al valor de esas horas para evitar duplicidades.

Medir una contribución: los antecedentes y las lagunas
En 2012, un estudio exploratorio de Milton Tejada, publicado por Plan Internacional en colaboración con Alianza ONG, estimó que los voluntarios de 32 organizaciones sociales aportan 269.351 horas semanales, equivalentes a 6.121 empleos de tiempo completo. Valorados en un salario mínimo mensual de RD$7,020, representaban unos RD$515.6 millones anuales. El cálculo no abarcó el voluntariado nacional, sino que distinguió tareas especializadas, a diferencia de la metodología utilizada en esta investigación.
En 2025, nueve organizaciones dominicanas participaron en el Estudio de Voluntariado Corporativo Voluntarioe (red internacional especializada en voluntariado corporativo, nacida en España en 2011), que aglutinaba a 236 entidades de Europa y Latinoamérica.
David Jiménez Castillo, profesor de marketing de la Universidad de Almería y coordinador del citado informe, explicó a este medio que la selección fue no probabilística y advirtió: “El bajo tamaño de la muestra en el caso de República Dominicana no nos permite llegar a resultados concluyentes”. El informe tampoco ofrece resultados desagregados por país.
Aunque el 91% de las organizaciones del estudio internacional contaban con un presupuesto específico, persistían dificultades para evaluar sus efectos sociales y ambientales.
Juan Ángel Poyatos, director general de la consultora española Volies, distingue el recuento de voluntarios, horas y días de la evaluación de sus efectos: «Yo diría que esto permite medir la dimensión del programa, pero realmente no es medir el impacto».
En República Dominicana el problema comienza con el subregistro. Vielka Polanco, directora ejecutiva del Centro Nacional para el Desarrollo y Promoción de Asociaciones sin Fines de Lucro, señala la falta de recursos e incentivos para documentar el voluntariado: “Voy, llego y hago trabajo, pero no está documentado”.
Para Polanco, cuantificar el voluntariado visibiliza su contribución, aunque no capta todos sus efectos: “Es importante medir y tener estimaciones, pero es infinito”.
Berenice Méndez, de SERVIR-D, propone vincular el voluntariado con la estrategia de sostenibilidad empresarial, los intereses de los empleados y las necesidades de la comunidad. También llama a evaluar sus resultados: “Que no se limite al número de voluntarios, al número de horas, sino que podamos medir el impacto”.
Tres empresas, EGE Haina, Santo Domingo Motors y Grupo Ramos, respondieron afirmativamente a la pregunta sobre estudios de impacto u otras evaluaciones económicas o sociales (SROI). EGE Haina aclaró que no tenía un SROI concluido para el período; Santo Domingo Motors lo vinculó a Juventud en Tránsito, un programa de inversión social, y Grupo Ramos no especificó la metodología. Ninguno acreditó un SROI concluido específico para el voluntariado de los empleados en 2025.
La obtención de datos no garantiza que sean comparables. Vladimir Ganta de la OIT advierte que las empresas utilizan diferentes criterios para registrar el voluntariado. Un ejemplo es la donación de sangre, incluida entre las actividades reportadas por Santo Domingo Motors: si bien constituye una acción solidaria, la OIT no la cataloga como trabajo voluntario porque no corresponde a un trabajo o actividad productiva. La guía de indicadores del informe Voluntare 2022 también plantea la necesidad de establecer criterios comunes.
Evaluar resultados requiere datos iniciales y seguimiento, como recomienda el informe Voluntariado en la economíade la Plataforma de Voluntariado Español. Milton Tejada advierte que los efectos sociales o económicos pueden tener múltiples causas. Poyatos lo resume: “Hablamos más de contribución que de atribución”.
En el caso de Alexander Feliz, ese aporte incluyó conocimientos especializados. Durante su pasantía en APAP, empleados voluntarios le impartieron talleres sobre finanzas, ventas y atención al cliente, además de orientarlo en diferentes áreas de la institución.
Cristina Bello, voluntaria del Banco BHD, también encontró aprendizaje en su experiencia impartiendo talleres de educación financiera a niños: “Allí entendí que la educación financiera no se trata solo de dinero, sino de posibilidades”.

La información disponible y el desafío pendiente
La jefa del Departamento de Derechos Humanos del Ministerio de Justicia y experta en gestión de voluntariado, Mildred Samboy, adviertemi sobre la ausencia de una medición nacional: “No creo que haya un censo nacional de voluntariado o una encuesta rigurosa que nos permita decir: Hay tanta gente que se ofrece como voluntaria”
La Oficina Nacional de Estadísticas (ONE), el Banco Central y el Observatorio del Mercado Laboral Dominicano, del Ministerio de Trabajo, confirmaron a El Día que no cuentan con estadísticas específicas para cuantificar el trabajo voluntario en el país. La Encuesta Nacional Continua de Fuerza Laboral del Banco Central ofrece referencias salariales útiles por grupo ocupacional, utilizadas en este informe para estimar su valor económico.
Para Samboy, tener datos sobre cuántas personas realizan trabajo voluntario, qué actividades realizan, cuánto tiempo dedican y a qué comunidades llegan les permitiría medir su aporte y orientar mejor las políticas públicas.
Según el Informe sobre el estado del voluntariado en el mundo 2026Según las Naciones Unidas, unos 2.100 millones de personas realizan voluntariado cada mes. La estimación equivale al 34,5% de la población mundial en edad de trabajar, aunque no permite saber cuántas de estas personas participan en programas empresariales.
Esta investigación ofrece una estimación parcial. Disponer de estadísticas nacionales nos permitiría saber cuánto tiempo se dedica al voluntariado, qué tareas se realizan y cuál es su equivalente económico. Saber qué cambia en la vida de quienes reciben este apoyo también requiere seguir la historia después de cada día.



