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sábado, agosto 15, 2026
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una carta que mantiene viva su historia

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Santo Domingo.- «Las ideas no se matan». Así escribió en una de sus últimas columnas una figura que con el tiempo se convirtió en símbolo de valentía y compromiso con la verdad: Orlando Martínez Howley.

Hoy, a 51 años de su trágica partida, su hermano, el ingeniero Sergio Martínez Howley, lo recuerda nuevamente con cariño y admiración, destacando no sólo al periodista que enfrentó al poder, sino al hombre íntegro, solidario y profundamente humano que fue.

Como describe Sergio, Orlando ejerció un periodismo firme e intransigente desde su columna Microscopio«desde la tarde El Nacionaldonde fijó posiciones claras, denunció injusticias y defendió decididamente el derecho del pueblo a pensar y expresarse libremente.

Y sí, las ideas no se matan. Eso es precisamente lo que ha sucedido con Orlando: su visión de un país donde la libertad de expresión, la justicia y la dignidad no fueran reprimidas sigue vigente.

En su carta, Sergio recuerda, más allá de su vida pública, la dimensión humana de su hermano, llena de humildad y generosidad. Cuenta cómo Orlando ayudó discretamente a parroquias de sectores como Gualey y Guachupita, apoyó a las comunidades más necesitadas y entregó medicamentos a quienes carecían de recursos, siempre sin buscar reconocimiento.

Sergio Martínez Howley escribe periódicamente a su hermano Orlando, y en esta ocasión le contó cómo hoy su nombre y legado son honrados en diferentes zonas del país.

«Vaya Orlando, qué humilde y discreto eras. Si no fuera porque a una semana de tu partida dos sacerdotes de la parroquia de Gualey y Guachupita vinieron a nuestra casa a pedir permiso para decir una misa en tu memoria, no habría podido vencer mi curiosidad por saber qué hacías con el dinero que ganabas», escribe Sergio.

Orlando, símbolo de la crítica al poder y defensor incansable de la verdad.

La respuesta que recibió lo marcó profundamente:

«Cuando pregunté a los sacerdotes cuál era el motivo de la misa, me respondieron: Orlando Martínez mantenía las dos parroquias y además daba medicinas a la gente pobre de esos sectores».

Sergio también le cuenta a su hermano cómo, hoy, su nombre y legado son honrados en diferentes espacios del país, desde escuelas y universidades hasta centros culturales, donde su vida y obra siguen siendo un referente obligado.

«Estoy examinando tu ‘Microscopio’ para que en el mes de abril sea posible publicar para las generaciones futuras tu verdadero pensamiento social y político. La fuerza de la verdad de tus escritos no ha permitido que tu inmensa obra sea desvirtuada», añade Sergio, mostrando su profundo respeto y cuidado por el legado de Orlando.

Carta de Sergio Martínez Howley
Carta de Sergio Martínez Howley

Más de cinco décadas después, Orlando Martínez sigue siendo un modelo de integridad, valentía y servicio. Sergio lo describe como servicial, patriótico, discreto y profundamente humilde, un hombre firme a la hora de afrontar cualquier cosa que atente contra la dignidad de las personas y los principios democráticos, pero siempre atento a no dañar a nadie.

Como quien recuerda a un viejo amigo y compañero de vida, su hermano evoca anécdotas y gestos que revelan la grandeza de Orlando más allá de su figura pública.

Carta de Sergio Martínez Howley
Carta de Sergio Martínez Howley

«Sólo aquellos que han pasado por algo similar, después de compartir toda su vida con una familia numerosa, conocen la soledad que se produce cuando se quedan solos. Me imagino, Orlando, que están todos unidos como antes… Seguiremos en contacto, ya sea en el pensamiento o en los sueños que me suceden con frecuencia», concluye Sergio, evocando la cercanía y el vínculo eterno que los une.

La muerte de Orlando conmocionó a la sociedad dominicana de su época y continúa sacudiendo los corazones de quienes lo consideran un faro de inspiración y valentía.

La muerte de Orlando conmocionó a la sociedad dominicana de su época y continúa sacudiendo los corazones de quienes lo consideran un faro de inspiración y valentía. Su legado no sólo queda en la historia del periodismo, sino también en la memoria íntima de quienes lo conocieron, en el respeto de su familia y en el reconocimiento de un país que aún valora su ejemplo.

Porque sí, hay vidas que dejan huellas imborrables. Y eso es precisamente lo que sucede con Orlando Martínez: a 51 años de su partida física, su legado permanece intacto, firme en la memoria del país, recordándonos que la verdad, cuando se escribe con valentía y amor, nunca desaparece.

¿Quién era Orlando?

Orlando Martínez.

Orlando Martínez Howley, asesinado el 17 de marzo de 1975 a la edad de 31 años, se convirtió en un símbolo de la lucha por la libertad de prensa en República Dominicana.

Su muerte ocurrió cerca de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD), en la avenida José Contreras, donde hoy se conserva un memorial que recuerda parcialmente su aporte al periodismo y la defensa de los derechos civiles.

Periodista de firmes convicciones, Martínez fue agredido por militares y civiles en un hecho que impactó profundamente a la sociedad dominicana y que, con el tiempo, se convirtió en uno de los casos más emblemáticos de represión contra la prensa en el país.

Su asesinato estuvo vinculado a sus críticas al poder político, especialmente hacia el gobierno del entonces presidente Joaquín Balaguer, a quien cuestionó abiertamente en sus escritos sobre injusticias y falta de transparencia.

Orlando ejerció un periodismo valiente e intransigente desde su columna “Microscopio”, convirtiéndose en una voz crítica de poder y un incansable defensor de la verdad.
Orlando ejerció un periodismo valiente e intransigente desde su columna “Microscopio”, convirtiéndose en una voz crítica de poder y un incansable defensor de la verdad.

Varios autores fueron llevados ante la justicia por su crimen: el cabo del Ejército del Aire Mariano Durán Cabrera, Rafael Alfredo Lluberes Ricart (conocido como Lluberito), el entonces Mayor del Ejército Joaquín Antonio Pou Castro, Luis Emilio de la Rosa Beras y José Isidoro Martínez González. Salvador Lluberes Montás (Chinino) también estuvo implicado inicialmente, aunque luego fue excluido del expediente por motivos de salud.

Orlando Martínez no sólo fue un periodista valiente; Con su pluma encarnó la posibilidad de un país donde la crítica, la verdad y la libertad de expresión no fueran reprimidas.

Su trabajo, especialmente a través de la columna “Microscopio”, sigue siendo un referente para el periodismo combativo y principista, recordando a todos que las ideas, como él mismo escribió, no se pueden matar.

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