Santo Domingo.-Con movimientos cadenciosos que acompañaron cada compás, una energía que recorrió el escenario de principio a fin y una voz llena de matices, Rosario Flores convirtió la Sala Carlos Piantini del Teatro Nacional Eduardo Brito en un espacio de música, recuerdos y emociones, durante el cierre de “Universo de ley”.
La artista española, que celebra 33 años de carrera, ofreció una presentación de dos horas ante un teatro completamente lleno, en la que combinó el ritmo de sus canciones con momentos de profunda sensibilidad, especialmente cuando se refirió a su fallecido hermano Antonio Flores y compartió con el público su deseo de un mundo sin guerras ni niños pasando hambre.
Entra Manerra
La noche comenzó puntualmente a las 8:30 con la participación del cantautor dominicano Manerra, quien fue el encargado de abrir el concierto y fungir como anfitrión e interpretó los temas: “Bachata colonial”, “Como la luna”, “Mantequilla y café” y “Mesita de noche”, en una actuación de 22 minutos que preparó el ambiente para la llegada del artista español y que el público disfrutó.
Flores Rosario
A las 20.52, Rosario apareció en escena con un traje corto rojo y plateado. Desde sus primeras actuaciones hizo sentir la fuerza de su propuesta, moviendo su cuerpo al ritmo de la música y convirtiendo sus gestos y movimientos en parte esencial de una presentación en la que danza e interpretación caminaron de la mano.
“Mi gato”, “Maravillaría” y “De ley” fueron los primeros temas de su repertorio.
El espectáculo toma como referencia “De ley”, disco publicado en 1992 y pieza importante para entender la identidad musical que desarrolló Rosario desde sus inicios.
A las 21:20, Rosario salió del escenario para cambiarse de vestuario y regresó con un traje corto negro y botas negras hasta la mitad del muslo, lista para continuar.
Al concluir el tema “Yo siento”, la artista expresó su deseo de vivir en una sociedad donde prevalezcan la paz, el amor y la libertad, sin guerras ni niños pasando hambre.

“Queremos una tierra de paz, amor y libertad, sin guerra”, expresó.
“Santo Domingo, no tengo palabras para agradecer a este público que siempre me recibe tan lindo”, dijo antes de compartir parte de la historia personal que la une a esa composición.
“La vida me hizo sufrir y esta canción, que le dediqué a mi hermano Antonio, me la envió desde arriba”, dijo emocionada. La artista interpretó unas 17 canciones de su extenso repertorio “como: Escucha Primo, La Casa en el Aire, Many Flores, No Dudaría, Déjame Ver, Yo me niego, Gloria a Ti, La Gaviota y Algo Contigo, entre otras.
La despedida definitiva se produjo a las 10:45 de la noche. Emocionada por el recibimiento del público dominicano, Rosario agradeció el cariño y dejó abierta la posibilidad de un futuro encuentro.
Se fue dejando más que recuerdos.
Nostalgia
— Emoción
La emoción alcanzó uno de sus puntos más altos de la noche cuando habló de “Qué bonito”, canción que dedicó a su hermano Antonio Flores y que, según explicó, escribió en uno de los momentos más difíciles de su vida.


