spot_img
25.1 C
Santo Domingo
martes, agosto 18, 2026
spot_img

Respirar bien es la clave de la medicina del sueño

Deberías Leer

La medicina del sueño surgió y se desarrolló a partir de la introducción del electroencefalograma alrededor de los años 1930, gracias al trabajo de Hans Berger. Este avance permitió, por primera vez, estudiar la actividad cerebral durante el sueño, por lo que en un principio esta disciplina era practicada casi exclusivamente por neurólogos y psiquiatras.

Para Jorge Álvarez, neumólogo y especialista en sueño de los Centros de Diagnóstico y Medicina Avanzada y Congresos Médicos y Telemedicina (Cedimat), señala que, actualmente, si bien la medicina del sueño conserva su carácter multidisciplinario, la alta prevalencia de trastornos respiratorios ha consolidado al neumólogo como una de las principales figuras de su práctica clínica.

Sin embargo, fue entre las décadas de 1960 y 1970 cuando la apnea obstructiva del sueño comenzó a emerger con mayor claridad como una entidad clínica bien definida. En este proceso jugó un papel decisivo Christian Guilleminault, cuyo trabajo contribuyó a definir su presentación clínica y posicionarlo como un problema de salud relevante.

Este trastorno, caracterizado por episodios repetidos de colapso de las vías respiratorias durante el sueño, marcó un verdadero punto de inflexión; ya que su identificación requirió evaluar variables como el flujo aéreo, el esfuerzo ventilatorio y la oxigenación, aspectos muy ligados a la fisiología respiratoria y, por tanto, al campo de la neumología.

El salto definitivo se produjo en la década de 1980 con la introducción de la terapia de presión positiva continua en las vías respiratorias (CPAP), que transformó radicalmente el abordaje de estos pacientes. A partir de ese momento, la participación de los neumólogos en los laboratorios del sueño dejó de ser complementaria y pasó a ser central.

Práctica clínica
La medicina del sueño no sólo ha ganado espacio en la práctica clínica, sino que también se ha integrado estructuralmente en la mayoría de los programas de neumología y medicina crítica a nivel mundial. Tal es el caso de la Escuela de Neumología y Cuidados Críticos Cedimat, donde es parte esencial de la formación académica, en respuesta a la alta frecuencia de estos trastornos y su impacto en la salud en República Dominicana.

Respirar bien es la clave para la medicina del sueño
Cedimat cuenta con una escuela de cuidados críticos.

La apnea del sueño no sólo afecta a la calidad del descanso, sino que tiene importantes consecuencias en la salud general. Cada episodio de obstrucción de las vías respiratorias durante la noche provoca caídas en los niveles de oxígeno y repetidos microdespertares, lo que activa mecanismos de estrés en el cuerpo. Con el tiempo, estos cambios favorecen la aparición y empeoramiento de diversas enfermedades.

En el ámbito cardiovascular, este trastorno está muy asociado a la hipertensión arterial, especialmente aquella de difícil control. También aumenta el riesgo de arritmias, enfermedades coronarias, insuficiencia cardíaca y eventos cerebrovasculares.

Estos efectos se deben, en parte, a la activación constante del sistema nervioso simpático y a la inflamación crónica provocada por la fragmentación del sueño.
Por otro lado, a nivel metabólico, la apnea del sueño contribuye al desarrollo de resistencia a la insulina, facilitando la aparición de diabetes tipo 2.

Asimismo, se relaciona con el aumento de peso y la dificultad para controlarlo, creándose un círculo vicioso en el que la obesidad y este trastorno se potencian mutuamente.

consulta de sueño
El principal objetivo de una consulta de medicina del sueño es identificar por qué una persona no duerme bien y, sobre todo, si este problema está relacionado con la respiración durante la noche.

A diferencia de otras consultas, aquí no sólo es importante cómo se siente el paciente durante el día, sino también lo que sucede mientras duerme.

El proceso comienza con una historia clínica detallada, donde se exploran síntomas como ronquidos, pausas respiratorias observadas, despertares frecuentes, sensación de asfixia nocturna o somnolencia diurna excesiva.

Estos datos nos permiten sospechar afecciones como la apnea del sueño, una de las más comunes. En muchos casos, la evaluación se complementa con estudios del sueño que registran variables como la respiración, el oxígeno y la actividad cerebral durante la noche.

Cuando el paciente utiliza terapia de presión positiva (CPAP, BPAP, entre otras), el seguimiento es parte fundamental de la consulta. No se trata sólo de indicar el equipo, sino de asegurar que se está utilizando correctamente. Se revisa el tiempo de uso, adaptación a la mascarilla, posibles fugas de aire y mejoría de los síntomas. Además, los modernos equipos permiten descargar información que ayuda a ajustar el tratamiento de forma individual.

Dormir mejor
Aunque muchos trastornos del sueño requieren una evaluación médica, existen medidas sencillas que pueden mejorar la calidad de tu descanso. Mantener horarios regulares para dormir y despertar, evitar el uso de pantallas electrónicas antes de acostarse, reducir el consumo de cafeína por la tarde y asegurar un ambiente adecuado (oscuro, tranquilo y fresco) son hábitos imprescindibles.

Sin embargo, más allá de estas recomendaciones, es importante reconocer cuando el problema no es sólo de hábitos. Los ronquidos habituales, las pausas en la respiración durante el sueño, despertarse con sensación de asfixia o sentir somnolencia o cansancio excesivo durante el día no son situaciones normales y deben ser evaluadas.

Estos síntomas pueden estar relacionados con afecciones como la apnea del sueño, una afección que tiene un tratamiento eficaz cuando se diagnostica a tiempo.

Diagnóstico

—Vivir con síntomas
Muchos pacientes viven durante años con síntomas sin saber que padecen una enfermedad tratable, lo que retrasa el diagnóstico y favorece la aparición de otras complicaciones.

Consulta a tiempo
Consultar a tiempo puede cambiar por completo la evolución de muchos pacientes. No es raro ver en la práctica a personas que han pasado años con fatiga persistente, asumiendo que era normal o inevitable, y que experimentan una mejora notable una vez que se identifica y trata la causa.

Dormir bien debería ser la norma, no la excepción. Por eso, ante cualquier señal de alerta, es importante buscar atención médica y no normalizar el mal descanso.

- Advertisement -spot_img

Otros Artículos

- Advertisement -spot_img

Últimas Noticias