Santo Domingo.– República Dominicana estudia la posibilidad de utilizar agua de mar tanto para consumo humano, a través de plantas desaladoras, como para producción de energía, especialmente en zonas turísticas con alta demanda de agua potable.
Así lo afirmó el ingeniero Rafael Salazar Rodríguez, administrador general de la Empresa Dominicana de Generación Hidroeléctrica (EGEHID), al ser entrevistado en el programa matutino Matinal.
“En el tema de desalinización hay proyectos de corto plazo, principalmente en el área turística, que necesitan agua cercana, se están analizando”, anotó.
Salazar Rodríguez indicó que proyectos de desalinización podrían ser factibles en zonas como Higüey y Bávaro, donde la cercanía al mar facilita la extracción de agua y responde a necesidades crecientes vinculadas al turismo.
«Ahora que estamos iniciando estos proyectos y todavía tenemos proyectos de muchas represas que deben ser parte de la planificación, no digamos 10 años, digamos 40 años…», anotó.
«La Cordillera Central para nosotros es un tesoro. Aquí se pierde alrededor del 80% del agua. Aquí solo se está regulando el 13%. Digamos que se puede encontrar la factibilidad para la zona de Higüey, la zona turística que está cerca de la playa y que tiene problemas con la desalinización del agua potable», explicó Salazar Rodríguez, destacando que gran parte del recurso se pierde antes de poder ser aprovechado.
En cuanto a la generación de energía, el ingeniero mencionó que existen experiencias internacionales que combinan tecnologías marinas, como la energía mareomotriz y undimotriz, con sistemas de plantas desalinizadoras.
“Hace un par de años visitamos proyectos marinos híbridos en Europa, que combinaban la energía eólica con el uso de la energía de las olas”, comentó.
Estos modelos, dijo, podrían servir como referencia para futuros desarrollos en República Dominicana.
Proyectos a largo plazo y planificación hídrica
Rafael Salazar Rodríguez sostuvo que actualmente el país cuenta con 35 represas, que contribuyen al riego y la producción de energía, aunque la región Oriental carece de embalses importantes.
Asimismo, agregó que para abordar ese vacío, el Pacto por el Agua ha definido cuatro nuevos proyectos de represas, entre ellas las de los ríos Soco e Higüey, con el objetivo de garantizar agua potable a las poblaciones del Oriente y atender la creciente demanda ligada al turismo, especialmente en la zona de Higüey.
Salazar Rodríguez señaló que, si bien la implementación de plantas desaladoras y proyectos de energía marina implica altos costos tecnológicos, existe factibilidad y la planificación a largo plazo permitirá combinar los recursos hídricos tradicionales con nuevas tecnologías, potenciando tanto el suministro de agua potable como la generación de energía sustentable.



