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miércoles, agosto 19, 2026
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Rendición de cuentas, ciencia ficción y dramatismo

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Como es sabido, la rendición de cuentas es el acto mediante el cual autoridades y servidores públicos justifican y gestionan sus acciones, decisiones y gestión de los recursos públicos ante los órganos de control y la ciudadanía.

Pero al mismo tiempo su objetivo es promover la transparencia, la confianza y la responsabilidad, permitiendo evaluar la gestión y aplicar medidas correctivas, por lo que se convierte en una obligación que debe sustentarse y presentarse en documentación económica o financiera irrefutable.

En el caso de República Dominicana, el texto constitucional consagra la rendición de cuentas en el espíritu de los artículos 114 y 128, que obligan al Presidente de la República a presentar un informe anual sobre su gestión ante el Congreso Nacional cada 27 de febrero.

Pues se trata de un acto solemne de transparencia donde el presidente presenta ante el Congreso Nacional la gestión presupuestaria, financiera y de gestión del año anterior, de conformidad con el artículo 128, numeral 2, literal f) de la Carta Magna, el cual debe ir acompañado de un mensaje explicativo de las proyecciones macroeconómicas y fiscales, los resultados económicos, financieros y sociales esperados y las principales prioridades que se propone ejecutar el gobierno.

Hay que reconocer que el presidente Luis Abinader cumplió con la formalidad que establece el texto constitucional dominicano al asistir en la fecha señalada.

Sin embargo, respecto a la concepción de la rendición de cuentas como tal, es innegable que estuvo empañada por las emociones, la soberbia de las cifras, la petulancia y la manipulación de los hechos al asumir realidades inciertas que no resisten pruebas de verificación.

El alarde argumentativo de que con “resultados concretos en nuestra economía y nuestro desarrollo”, como que en 2025 “la economía dominicana creció un 2,1%, ubicándose dentro del promedio de América Latina, que marcó un crecimiento del 2,2%”.

Pero presentar esta cifra como un gran logro cuando la proyección en enero de ese año era de 4.7%, es decir, un resultado menor al proyectado y una pérdida de espacio en la economía de la región, pero para quitar responsabilidad de esta afirmación siempre tiende a atribuir la versión al Banco Mundial, FMI, CEPAL y ahora a la Universidad de Harvard, entidades que nunca han realizado un estudio de campo en República Dominicana.

En la misma dirección pasa por presentar como logros las ganancias del Banco de la Reserva y lo primero que hay que resaltar es la no dependencia de esta entidad de las acciones directas del gobierno al ser una entidad empresarial del sistema bancario, además de jugar con la calificación de riesgo país y el índice de solvencia del sistema bancario. En el informe de rendición de cuentas, el presidente Abinader presume que Banreservas logró “ganancias por RD$25 mil millones en 2025”, pero al revisar su informe de rendición de cuentas 2025, al referirse a esta entidad afirmó que para 2024 se lograron “ganancias récord de 27,566 millones de pesos”, esto significa una contracción de ganancias, no un logro.

Asimismo, atribuir logros al índice de solvencia del sistema bancario no es algo sensato si se considera que luego de superada la crisis bancaria de 2003-2004, el índice de solvencia alcanzó su mayor esplendor desde enero de 2005 hasta la actualidad, ajustado a los estándares de las normas internacionales, pero no en 2025. En la misma dirección, podemos destacar la calificación de riesgo país que desde el segundo trimestre de 2005 hasta la actualidad se ha mantenido en un grado aceptable por parte de las calificadoras de riesgo. Moody’s, Fitch Ratings y Standard and Poor’s.

Es común escuchar alardes de una fantástica reducción de la deuda pública utilizando el ratio deuda/PIB como si hubiera disminuido, ocultando así su importe.

Por ello, corresponde resaltar que este coeficiente lo que explica es el porcentaje del PBI que se requeriría para pagar la deuda, no una reducción, mientras que el monto de la deuda pública representa la suma total de capital que un Estado debe a sus acreedores internos y externos en un momento determinado y esto ha estado oculto en todas las cuentas del presidente Abinader.

Una mirada atenta a los últimos 5 estados financieros nos permite observar el mismo formato y estructura de redacción, resaltando las mismas variables y conceptos, donde solo cambia el año y las cifras. Asimismo, se repiten las mismas obras, las mismas promesas y los mismos lugares y cuando se mencionan las obras lo único es agregar la narrativa de otras en ejecución y la distribución territorial, así como presentar empleos inexistentes, olvidándose de la indexación salarial.

Al escuchar y leer la rendición de cuentas de 2026, que es tan amplia y contradictoria entre sí, lo que se destaca y no se puede ocultar es la apasionante ciencia ficción y el drama. El imaginario de la rendición de cuentas 2026 nos obliga a recordar la novela The President Has Disappeared, publicada por Clinton y Patterson (2018), donde la intriga y la acción revelan la existencia de “secretos y detalles que solo un presidente puede conocer”.

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