Bogotá.- El presidente de Colombia, Gustavo PetroAseguró este martes que entregará el poder el 6 de agosto a medianoche, pese a que no reconoce como su sucesor a Abelardo de la Espriella, ganador de las elecciones del 21 de junio en las que derrotó al izquierdista Iván Cepeda.
«El proceso de entrega de Gobierno continúa (…) el Gobierno termina el 6 de agosto a las 12 de la noche, porque ese era el mandato del pueblo», escribió Petro en la red social X, donde agregó que no se aferrará al poder porque es «un demócrata» que respeta la Constitución.
Petro insistió, sin embargo, en que su partido, Pacto Histórico, presentará una demanda de anulación de los comicios y reiteró sus críticas al presidente electo, que deberá asumir el cargo el 7 de agosto, y a su equipo de transición, luego de que este martes los partidos decidieran suspender los contactos para el traspaso del poder.
«Me piden cosas que serían inconstitucionales, como seguir en el poder sabiendo que los que vienen no ganaron las elecciones. “No lo haré porque el mandato popular que me dieron tiene fin”, escribió Petro.

Las declaraciones del presidente saliente se producen horas después de que las mesas conjuntas de transición entre el Gobierno saliente y la futura Administración decidieran por separado suspender la reunión prevista para este martes, en un contexto de deterioro de las relaciones entre ambos equipos.
Petro insiste en que hubo fraude en Colombia
Si bien Petro confirmó que dejará la Presidencia en la fecha prevista por la Constitución, volvió a asegurar, sin aportar pruebas, que las elecciones «fueron manipuladas», reiteró sus críticas contra De la Espriella, calificó de «calumnias» las acusaciones hechas por miembros del equipo del presidente electo y afirmó que responderá por la vía judicial.
“Las calumnias proferidas por ex presidiarios y familiares de presos, que fue la que enviaron entre otras personas al cruce (transición), será respondida judicialmente”, indicó Petro.
El presidente también llamó a la «resistencia activa» y sostuvo que, «cuando el pueblo lo decida», se procederá a la «desobediencia civil», al considerar que el país enfrenta una amenaza a la democracia con la llegada del nuevo Gobierno.



