Santo Domingo. A pocos días de la muerte del joven Darlyn Emmanuel Mercado Reyesdurante un operativo policial en Santo Domingo Oeste, generó un amplio debate sobre el uso de la fuerza y el cumplimiento de los protocolos de actuación policial. policia nacionalUn nuevo caso vuelve a colocar a la institución bajo el escrutinio público.
Esta es la muerte de Miguel Antonio Lucas Valenzuelaque murió tras permanecer detenido durante varios días en una comisaría de policía de San Cristóbalhecho que sus familiares atribuyen a una supuesta falta de atención médica mientras permaneció bajo custodia de los agentes.
La indignación de sus familiares quedó evidente este jueves, cuando trasladaron el féretro con los restos de Valenzuela a la sede de la Dirección Regional de la Policía Nacional en San Cristóbal para exigir una investigación transparente que establezca las circunstancias de su muerte.
Según lo informado, el joven presentó fiebre durante al menos tres días mientras estuvo detenido, sin que supuestamente recibiera la asistencia médica requerida. Afirman que fue entregado a sus familiares el lunes pasado en estado agonizante y murió poco después.
El portavoz de la Policía Nacional, coronel Diego Pesqueirainformó que el caso continúa en investigación y que la institución se encuentra a la espera de los resultados de la autopsia practicada por el Instituto Nacional de Ciencias Forenses (Inacif) para determinar de manera concluyente la causa de la muerte.
«Primero queremos solidarizarnos con los familiares de esta persona que lamentablemente perdió la vida en un hecho que se encuentra bajo investigación. Estamos a la espera de los resultados del Inacif que nos permitan establecer de manera inequívoca la causa de la muerte», dijo Pesqueira.
Dos casos, el mismo debate
El caso de Lucas Valenzuela se da en momentos en que el accionar de la Policía Nacional sigue bajo fuertes cuestionamientos tras la muerte de Darlyn Emmanuel Mercado Reyesquien recibió un disparo a quemarropa por parte del cabo José Francisco Moronta Heredia durante una operación realizada en el sector La Cañada de Guajimiaen Santo Domingo Oeste.
El incidente, captado en vídeo y ampliamente difundido en las redes sociales, provocó una ola de críticas por el uso excesivo de la fuerza y la actuación del resto de agentes presentes en el lugar.
Como consecuencia, la Policía Nacional suspendió a cinco integrantes de la patrulla que acompañaba al cabo Moronta Heredia, al considerar que pudieron haber incurrido en faltas disciplinarias o haber actuado con negligencia durante el procedimiento.
En ese momento, el coronel Diego Pesqueira explicó que, si bien el cabo fue inmediatamente detenido por tratarse de un hecho flagrante, también era necesario investigar la conducta de los demás agentes, debido a las imágenes que mostraban una falta de intervención y asistencia a la víctima.
Protocolos bajo la lupa
Aunque ambos casos presentan circunstancias diferentes, una relacionada con el uso de la fuerza durante un operativo y otra con la atención brindada a una persona detenida, ambos tienen un elemento en común: vuelven a poner en duda el cumplimiento de los protocolos policiales y la responsabilidad de los agentes hacia las personas que permanecen bajo su control.
La muerte de Darlyn Mercado abrió el debate sobre la aplicación de protocolos de abordaje ciudadano, el uso proporcional de la fuerza, la intervención de los demás integrantes de la patrulla y la obligación de brindar asistencia inmediata a un herido.
Ahora, la muerte de Miguel Antonio Lucas Valenzuela suma otro aspecto a la discusión: el deber de garantizar la integridad física y el acceso oportuno a la atención médica de cualquier persona detenida mientras permanezca bajo custodia del Estado.
Estos hechos ocurren mientras el Gobierno impulsa la transformación de la Policía Nacional y el Congreso estudia modificaciones a la Ley Orgánica 590-16dirigido a fortalecer los mecanismos de supervisión, control interno y rendición de cuentas de los agentes.



