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lunes, agosto 17, 2026
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lo que dice Sociedad Infectología en fármacos falsificados

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Santo Domingo.- La Sociedad Dominicana de Infectología aseguró que los medicamentos falsificados representan una amenaza para la salud pública y un problema para la seguridad del paciente, la confianza en el sistema de salud y el comportamiento futuro de las enfermedades infecciosas.

La doctora Yoris Roque, presidenta de la entidad, dijo que una de las mayores preocupaciones sobre estos productos ilícitos es el impacto en la resistencia a los antimicrobianos o a los antibióticos.

«Cuando un paciente recibe un antibiótico adulterado, infradosificado o sin el principio activo adecuado, no sólo se corre el riesgo de fracaso terapéutico, sino que también se favorece la supervivencia de bacterias resistentes, acelerando un problema que hoy constituye una de las principales amenazas a la salud pública mundial», afirmó.

Agregó que la resistencia a los antimicrobianos no aparece sólo por el uso excesivo de antibióticos.

«También puede deberse a medicamentos de mala calidad que exponen a los microorganismos a concentraciones insuficientes para matarlos adecuadamente. En otras palabras, estos productos ilegales pueden contribuir silenciosamente a que las infecciones sean cada vez más difíciles de tratar».

Al responder a una serie de reportajes sobre medicamentos falsificados publicados por el diario El Día, indicó que “más allá del componente criminal y económico, estamos ante un problema con implicaciones directas en la seguridad del paciente, la confianza en el sistema de salud y el comportamiento futuro de las enfermedades infecciosas en nuestro país”.

Sostuvo que los pacientes hipertensos, diabéticos, epilépticos o cardiovasculares que consumen medicamentos falsificados también pueden sufrir descompensaciones graves, hospitalizaciones evitables e incluso eventos potencialmente mortales.

«Otro aspecto especialmente preocupante es la evolución de estas redes de distribución. Hoy no hablamos sólo de ventas informales en mercados o calles; hablamos de comercialización a través de redes sociales, plataformas digitales y canales que permitan una difusión mucho más amplia y rápida a la población en general».

Señaló que «esto nos obliga a fortalecer no sólo los mecanismos de vigilancia y regulación de la salud, sino también la educación de la población. Muchas veces las personas compran estos productos buscando precios más bajos, sin considerar el riesgo que representan para su salud».

Entiende que el tráfico ilícito de drogas debe abordarse desde una perspectiva integral, “fortaleciendo la vigilancia y el control de la salud, los mecanismos de trazabilidad de los medicamentos, la educación sobre el uso seguro de los medicamentos y las estrategias nacionales para contener la resistencia a los antimicrobianos”.

Precisó que es fundamental seguir promoviendo el acceso seguro y oportuno a medicamentos de calidad, ya que la accesibilidad también es parte de la prevención de este problema.

“La confianza de la población en los tratamientos médicos depende de que los medicamentos que reciba sean seguros, eficaces y estén adecuadamente regulados”, comentó.

Y añadió que “permitir la expansión de productos falsificados pone en riesgo no sólo a los pacientes individuales, sino también la capacidad futura de tratar enfermedades infecciosas de forma eficaz”.

Hoy más que nunca debemos entender que un medicamento falsificado no es simplemente un producto ilegal: es una amenaza directa a la salud pública.–

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