Santo Domingo.- La terapia ocupacional, el apoyo psicológico y el fortalecimiento de los vínculos familiares se han convertido en herramientas fundamentales para enfrentar la ansiedad, la depresión y los problemas de conducta de las mujeres privadas de libertad en el Centro de Corrección y Rehabilitación (CCR) Najayo-Mujeres.
Así lo afirmó Rosanna Álvarez, psicóloga del centro, luego de indicar que ante esta realidad, un equipo multidisciplinario trabaja diariamente para ofrecer atención psicológica, asistencia social y programas educativos que transformen el internamiento en una oportunidad de rehabilitación y reinserción social.
Además, explica que el proceso de atención comienza desde el primer día de ingreso mediante la aplicación de un protocolo unificado, complementado con la observación directa para identificar a los internos que requieren intervención por depresión, ansiedad o alteraciones de conducta.

«Aquí trabajamos mucho la ansiedad y la depresión, es el día a día. Las mujeres somos más emocionales y tendemos a deprimirnos más cuando estamos lejos de nuestros hijos y ante tanta incertidumbre», afirma Álvarez.
Durante los primeros 10 a 30 días en el área de observación, los internos reciben un estrecho seguimiento antes de ser integrados a la población general, lo que les permite incorporarse a programas psicoeducativos adaptados a sus necesidades.
terapia ocupacional
Uno de los mayores desafíos del CCR Najayo-Mujeres es la atención a las internas con problemas de adicciones.
Según el especialista, el consumo de sustancias suele desencadenar síntomas severos de ansiedad y depresión.
Para abordar esta problemática, el centro cuenta con el apoyo semanal de Narcóticos Anónimos y desarrolla terapias ocupacionales individualizadas, considerada una de las estrategias más efectivas durante el proceso de rehabilitación. «Cuando la mente está desocupada, el cuerpo refuerza el pensamiento de la necesidad de consumir.

Integrando a la pasante en un curso, en la cancha practicando algún deporte o en cualquier otra actividad conseguimos que “apague la mente” y se aleje de esa necesidad”, explica la psicóloga.
Se destaca que gran parte de los internos tienen historias de abuso, violencia y maltrato familiar, factores que influyeron en las conductas que finalmente los llevaron a prisión.
Por ello, insiste en que «la salud mental importa» y que romper con los estigmas asociados a la atención psicológica es fundamental para prevenir situaciones más graves.
El Departamento de Asistencia Social, que encabeza Dayana Frías, trabaja para garantizar las condiciones básicas de los internos y mantener el contacto con sus familiares.
También el seguimiento de los internos extranjeros a través de la coordinación con sus respectivas embajadas, entre otras funciones.
Uno de los trabajos más sensibles consiste en coordinar acciones con el Consejo Nacional de la Niñez y la Adolescencia (Conani) y con casas de acogida para facilitar videollamadas quincenales entre los internos y sus hijos cuando permanecen bajo custodia estatal.
Además, el departamento coordina el apoyo con congregaciones religiosas para ayudar a familias de bajos ingresos que viven en comunidades remotas.
«Identificamos a los internos que reciben pocas visitas y, a través de las iglesias, gestionamos el coste de la entrada para que sus familiares puedan venir a verlos», explica Frías Suero.
Para Frías Suero, uno de los mayores logros es observar cómo la educación transforma la vida de las mujeres que ingresaron al bachillerato sin terminar el bachillerato y hoy ejercen una profesión.
“En diciembre del año pasado, tres internos se graduaron de la carrera de Derecho, y hoy vienen a visitar a sus compañeros como abogados. Esto nos llena de satisfacción porque confirma que el trabajo con cada interno vale la pena”, afirma.
La educación es el canal del cambio.
Yesenia Mesa Jiménez, encargada del Departamento de Educación del campus Najayo, explica que los internos pasan por tres fases: observación por 20 a 30 días, tratamiento y pruebas.
Señala que muchos ingresan con altos niveles de ansiedad y desesperación, especialmente aquellos que eran financieramente independientes antes de su encarcelamiento.
Santo Placencio, director del centro educativo Eugenio María de Hostos, en los niveles primario y secundario, destaca que los internos reciben el mismo trato que cualquier estudiante en uno público.
Evelyn Gabriela Urbiña Valera, subdirectora de Asistencia y Tratamiento, advierte que el proceso de rehabilitación enfrenta grandes obstáculos.
Resultados
– Evaluación
El equipo multidisciplinario, que cerca del 50% de la población reclusa requiere asistencia psicológica debido a la carga emocional que genera el distanciamiento de hijos, esposos y madres.



