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lunes, agosto 17, 2026
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Jóvenes descubren en prisión el valor al estudio y el amor de las madres

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Santo Domingo.- La vida de “Carlos” (nombre ficticio para proteger su identidad), un joven que hoy tiene 18 años, cambió radicalmente el 1 de septiembre de 2019, poco antes de la pandemia, luego de cometer un delito siendo menor de edad, mientras se encontraba recluido en el Centro de Atención Integral a Adolescentes en Conflicto con la Ley Penal (CAIPACLP), Hato Nuevo (Ciudad del Niño).

Hoy, apenas un año después de recuperar su libertad, cuenta cómo el internamiento, el apoyo incondicional de su madre y las oportunidades educativas transformaron por completo su mentalidad.

Carlos afirmó que cuando estaba afuera, en la calle, nunca valoraba ni pensaba en su familia, quienes ahora saben que lo quieren mucho, pero cuando cayó en el mencionado centro (preso) se dio cuenta de su amor.

“Me siento literalmente fatal”, dijo Carlos tras decir que cuando vio que su familia le dio un verdadero apoyo, “me siento el elegido”. Es en ese momento que se da cuenta del amor que le tienen. “Es cuando uno recapacita y entiende que debe cambiar, hacer cosas positivas y portarse mejor”, dijo, dando a entender que todo lo que hace “lo hace pensando en mi mamá, porque ella es la que por mí se mueve para todos lados”.

Carlos comentó que terminó la secundaria y está en proceso de ingresar a la universidad para estudiar Idiomas Modernos.

Además, ha realizado cursos técnicos impartidos en el campus por profesores del Instituto Nacional de Formación Técnico Profesional (Infotep), como Peluquería, Manufactura de Suape, Capacitación en Administración, Dirección y Dirección de Pequeñas y Medianas Empresas, Electricidad, Pintura, Velas e Inglés.

Dijo que cuando estuvo en el extranjero dejó la escuela a los 14 años, y su familia le ofreció continuar sus estudios y terminarlos, principalmente su abuelo.

“Mi abuelo siempre trató de hacerme una persona ejemplo en la adolescencia, entre los 14 y 16 años”, expresó tras afirmar que entre los 14 y los 16 años uno toma un estilo de vida, y se deja llevar por las reuniones de amigos, pero ahora ves “el coro” y piensas diferente.

“Terminé aquí antes de cumplir 16 años. Cuando a los 14 mi abuelo me dijo que tenía que estudiar, pensé que me estaba jodiendo, que me estaba poniendo demasiadas cargas y que yo era muy joven para eso”, dijo Carlos (nombre ficticio).

Cuando cae en un lugar así, comprende que lo que le dijo su abuelo era la realidad: “El tiempo te pasa factura y, si no has hecho nada con tu vida, no tienes con qué defenderte”.

Samuel, otro joven

Jóvenes descubren en prisión el valor del estudio y el amor de las madres
Samuel, nombre ficticio del adolescente.

Samuel (nombre ficticio utilizado para proteger su identidad e integridad) es el menor de cinco hermanos. Creció bajo el cuidado de su madre y su padrastro, en un hogar donde nunca faltó el cariño maternal, pero con la notable ausencia de un padre biológico a quien nunca conoció debido a su muerte antes de su nacimiento.

El 5 de junio de 2023, una circunstancia actual marcada por un impulso de ira y acompañado de un amigo, llevó a Samuel a cometer un acto delictivo que cambió el rumbo de su vida.

Hoy, luego de cumplir gran parte de su condena y con su liberación fijada para el 6 de diciembre, dice desde el centro de detención que expresa su pesar y que la educación y los cursos técnicos han transformado su mentalidad.

Mi carrera aquí me ha enseñado mucho. También los consejos; Afuera no escuchaba los consejos de mi madre, tenía una mentalidad diferente debido a las reuniones de amigos y el ambiente complicado.

Sin embargo, dijo que desde que llegó al centro ha realizado varios cursos como pintura, peluquería, plomería, electricidad, agricultura, entre otros.

Y ahora se prepara para realizar las pruebas nacionales. Se encuentra en el nivel equivalente a cuarto año de secundaria (sexto año de secundaria) y planea ingresar a la universidad para estudiar Ingeniería.

Desde que entró en las instalaciones ha conseguido lo que nunca iba a conseguir fuera, porque tiene una mentalidad diferente. «No, no habría logrado lo que logré ahora porque no tenía la mentalidad que tengo ahora. La carrera que tengo aquí me ha enseñado mucho», dijo Samuel (nombre ficticio).

Ambos jóvenes coinciden en que en el extranjero no hubieran logrado lo que lograron en el Centro de Atención Integral a Adolescentes en Conflicto con la Ley Penal porque no tenían la mentalidad actual.

Cuando reciben la visita de sus familiares en el centro se sienten felices, pero al salir “sienten un dolor fuerte” y se deprimen mucho, expresaron ambos adolescentes.

Cambio de criterio

—1— Reclusión

Ambos jóvenes coinciden en que la cárcel les dio la madurez que no tenían fuera.

—2— Reconocen

Dijeron que reconocieron el valor de los consejos que recibieron de sus familiares.

—3— Emprender

Expresaron que cuando se vayan iniciarán un negocio con lo aprendido para ayudar a sus madres.

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