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domingo, agosto 16, 2026
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Joarla Caridad cuenta historias y recuerdos en cada pieza de su joyería

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SANTO DOMINGO.-Para Joarla Caridad la joyería es mucho más que accesorios porque cada pieza representa una historia, emoción o recuerdo convertido en diseño.

En su trabajo, la diseñadora dominicana ha logrado reinterpretar el larimar y el ámbar desde una visión contemporánea, fusionando tradición, arte e identidad cultural.

Joarla decidió mirarlo desde otro lugar: reinterpretarlo, desafiar lo establecido y convertirlo en una expresión contemporánea capaz de dialogar con el arte, la moda y la emoción humana.

Antes de encontrar su propia voz, hubo una historia familiar profundamente ligada a la joyería.
Explica: “Hace más de 40 años, mis padres comenzaron a diseñar y fabricar piezas con ámbar y larimar, creando un negocio que poco a poco se convirtió en parte esencial de mi vida diaria. Crecer viendo cómo las piedras se transformaban en objetos llenos de significado despertó en mí una especial sensibilidad hacia aquellos materiales que, con el tiempo, también formarían parte de mi identidad”.

Joarla Caridad cuenta historias y recuerdos en cada pieza de su joyería
Pieza de su colección Pilones.

Desde pequeña sintió afinidad por el arte y el diseño y ese interés la llevó a estudiar Diseño de Modas en la Escuela de Diseño de Chavón, donde obtuvo la licenciatura en Bellas Artes e Ilustración, pero aún buscaba el medio exacto a través del cual quería expresarse. Luego, en 2015, viajó a Hunan, China, para participar en un programa de joyería.
Allí, rodeada de técnicas ancestrales, intercambio cultural y nuevas formas de crear, descubrió que la joyería podía ir mucho más allá de lo ornamental.

“Sentí que era una forma de escultura en miniatura”, recuerda.
legado familiar
Afirma que la distancia también le ayudó a entender que “quería continuar con el legado familiar, pero desde mi propia visión”. Ese proceso creativo la llevó luego a Central Saint Martins, una de las escuelas de arte y diseño más influyentes del mundo. En Londres comenzó a analizar cada símbolo, textura y color como parte de una narrativa más amplia.

“Londres me enseñó a pensar diferente y ver el diseño como una herramienta cultural”, afirma, pero fue en República Dominicana donde encontró el espacio definitivo para crear libremente.

En el taller familiar, sus padres le permitieron experimentar sin presiones comerciales, miedo al error y sin límites creativos, confianza que se convirtió en el punto de partida de una de sus colecciones: “Pilones”, que surgió de un recuerdo íntimo: el pequeño pilón de azúcar que su abuela le regaló en secreto en su infancia.

Años más tarde se transformó en un relicario de oro y resina, pieza que rompía con la estética tradicional del larimar y el ámbar.

En 2019 regresa definitivamente a Santo Domingo para emprender una nueva etapa: liderar su propia joyería y continuar el legado familiar desde una perspectiva renovada.

Hoy trabaja junto al mismo equipo de artesanos que la vieron crecer, impulsando una filosofía que resume su esencia creativa: Fine Yet Fun, una apuesta por piezas sofisticadas, emotivas, auténticas y cercanas.

Identidad

— Piezas parlantes
Más que diseñar joyas, Joarla Caridad construye pequeñas cápsulas de identidad dominicana. Sus piezas hablan de patrimonio, arte y libertad creativa, donde su verdadera fuerza radica en demostrar que una pieza de joyería no sólo se lleva, sino que también se siente.

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