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martes, agosto 18, 2026
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Ingeniero advierte el mayor riesgo en un terremoto no es la magnitud, sino las fallas estructurales de edificaciones

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Santo Domingo.– Durante un terremoto, el principal peligro para la población no proviene de la magnitud del terremoto, sino de las deficiencias en las edificaciones, así lo afirma el ingeniero estructural Luis Abbott.

Asimismo, advirtió que las fallas en el diseño estructural, la construcción en terrenos inadecuados y la ausencia de elementos de refuerzo pueden provocar daños severos e incluso el colapso de las edificaciones.

Durante un panel realizado en Intec sobre el comportamiento de las estructuras ante movimientos sísmicos, Abbott sostuvo que los ingenieros no diseñan edificios en base a la magnitud de un sismo, sino a la aceleración que experimenta el suelo.

«No nos importa la cantidad de energía liberada; lo que nos interesa es con qué aceleración se mueve el suelo, porque eso es lo que excita la estructura», explicó.

El especialista señaló que muchas edificaciones construidas con vigas y columnas, pero cubiertas con muros de mampostería, pueden perder parte de su capacidad de resistencia cuando estos muros se dañan durante el primer movimiento sísmico.

Explicó que, si ocurre un segundo choque, el edificio ya está debilitado, con menor rigidez y deformaciones permanentes, lo que aumenta considerablemente el riesgo de colapso.

Abbott recordó que esta situación se observó en Venezuela luego del terremoto de 1967, cuando cientos de edificaciones en el municipio Chacao sufrieron importantes daños y muchas estuvieron al borde del colapso debido al deterioro acumulado tras sucesivas ondas sísmicas.

Asimismo, indicó que las características del terreno también juegan un papel determinante en el comportamiento de las estructuras.

En ese sentido, advirtió que los suelos aluviales o susceptibles de licuefacción pueden amplificar los movimientos sísmicos y aumentar las deformaciones de las edificaciones, especialmente cuando existe un fenómeno de resonancia entre el período del suelo y el de la estructura.

Ante esta realidad, el ingeniero consideró que la solución no es prohibir la construcción de edificios altos, sino aplicar diseños estructurales adecuados, incorporar más muros de corte, utilizar sistemas adecuados de transmisión de cargas a través de pilotes y realizar mejoras a los suelos cuando las condiciones geotécnicas lo requieran.

Resaltó además que la configuración estructural de un edificio es tan importante como los cálculos de ingeniería, ya que una mala distribución de columnas, muros y otros elementos resistentes pueden comprometer el desempeño del edificio durante un sismo.

El ingeniero Abbott llamó a fortalecer la coordinación entre arquitectos, desarrolladores e ingenieros desde la etapa de diseño, considerando que muchas de las vulnerabilidades estructurales surgen durante la concepción del proyecto y no durante el cálculo final de la estructura.

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