Actualmente, la incertidumbre se ha convertido en una característica principal de la economía a escala global, lo que se expresa fundamentalmente en las tensiones geopolíticas y los cambios geoeconómicos que predominan, realidad que ha venido ignorando los supuestos económicos tradicionales como herramienta de análisis económico.
En este sentido, el factor clave que está influyendo en la economía global es la incertidumbre que ha surgido de los conflictos bélicos y el caos en el comercio global.
La imprevisibilidad generada por la incertidumbre se ha convertido en el principal malestar y problema para la economía, en particular, en lo que respecta al capital para invertir, ya que los planes de mediano y largo plazo son inciertos y llenos de grandes dudas.
Tal razonamiento encuentra su fundamento lógico en que la incertidumbre problematiza la capacidad de predecir con cierta certeza el comportamiento de las variables económicas, así como la evolución de la actividad económica en su conjunto.
Y la incertidumbre desde una perspectiva económica resulta relevante ya que su ocurrencia es inesperada y deriva de eventos disruptivos e infrecuentes.
Bueno, de lo que se trata es de que el panorama a escala planetaria se ha visto rodeado de una alta volatilidad expresada por fuertes cambios imprevistos en los avances tecnológicos, asimetría entre datos, percepción pública, políticas comerciales y conflictos bélicos en curso.
La economía global atraviesa un escenario saturado de incertidumbre y volatilidad financiera, graves errores con la sobrecarga de aranceles comerciales, tensiones geopolíticas, reconfiguración comercial, desconexión de datos y acciones intensivas de inteligencia artificial cuyos resultados han distorsionado y perturbado el rumbo de la economía.
Es por todas estas razones que se puede afirmar que, a escala global, la economía enfrenta una incertidumbre con características estructurales sin precedentes, de larga duración, sin una solución visible en el corto plazo y con políticas económicas improvisadas.
Para comprender la magnitud de la incertidumbre global desde una perspectiva macroeconómica, se deben analizar elementos clave de la política económica, como la política fiscal y monetaria.
En efecto, la incertidumbre global pesa sobre el gasto público en el sentido de que el gobierno está obligado a proteger a los sectores más vulnerables y ser prudente en su gestión prudente, así como a evitar que los aumentos de precios perturben la economía. Asimismo, las tasas de interés están expuestas a un entorno de volatilidad en los mercados financieros que puede provocar perturbaciones o limitaciones del crédito y un aumento del costo de financiación.
Otros aspectos relevantes derivados de la actual incertidumbre global son la nueva configuración que ha implicado el comercio internacional, acompañada de la inestabilidad en la política comercial y sus efectos en las cadenas de suministro, lo que ha provocado una reducción significativa en la dinámica del comercio de bienes y servicios.
En la misma dirección, hay una parálisis en los flujos de inversión extranjera. y que han provocado un aplazamiento de importantes inversiones que se mueven por el mundo, así como la contratación de nuevos proyectos, resultado de los nubarrones grises que prevalecen en el mundo de los negocios y las finanzas internacionales, que se está manifestando en una pronunciada desaceleración del crecimiento económico global.
En definitiva, actualmente el principal actor económico del mundo es la incertidumbre, que está influyendo en todas las decisiones que requiere la actividad económica.
Y la incertidumbre económica a escala global se expresa a través de la alta volatilidad de los mercados financieros, la contracción de la inversión extranjera directa y la contracción del comercio mundial, lo que dificulta pronosticar con precisión el futuro inmediato y mediano plazo de la economía, lo que compromete la estabilidad macroeconómica en un contexto de fragilidad.



