Santo Domingo. – La Conferencia del Episcopado dominicano, a través de su Comisión Nacional de Pastoral de Ecología y Medio Ambiente, expresó su apoyo a las comunidades que defienden la preservación del Cordilleras Central y Norte, al tiempo que alerta sobre los riesgos que implicarían posibles proyectos mineros en estas zonas.
En un comunicado, la entidad indicó que apoya a quienes, de manera pacífica, promueven la protección de estos territorios, y llamó a las autoridades a escuchar las demandas ciudadanas.
“Nos sumamos al reclamo de que estos territorioss están protegidos de las actividades mineras, ya que pueden comprometer la integridad ecológica de estas áreas y alterar su papel en el ciclo hidrológico del país”, indicó la comisión.
Defensa del agua como recurso vital
La Iglesia católica advirtió que su principal preocupación radica en el impacto que podría tener la minería en el agua, considerada un recurso esencial para la vida, la agricultura y los ecosistemas.
Según explicó, las sierras funcionan como grandes reservorios naturales que captan, almacenan y distribuyen el agua que alimenta ríos, acuíferos y sistemas de riego en gran parte del territorio nacional.
“Cualquier alteración significativa puede afectan la cantidad, calidad y disponibilidad del agua, impactando a las generaciones presentes y futuras”, dijo.
Riesgos de contaminación y daños ambientales.
El organismo también alertó sobre los efectos de la actividad minera, que incluyen la remoción de suelo, el uso intensivo de sustancias químicas y la generación de desechos potencialmente tóxicos.
“La posible contaminación por metales pesados o sedimentos representa un peligro para las fuentes hídricas y puede modificar los cursos naturales de agua”, afirmó.
En ese contexto, citó como referencia la situación de la Presa Hatilloseñalando que muestra los impactos que estas actividades pueden producir.
Llamado a decisiones responsables
El documento también recoge las opiniones del Papa. Francisco en su encíclica Laudato Si‘, donde se establece que el cuidado de la “casa común” es una responsabilidad compartida.
“El acceso al agua segura y potable es un derecho humana básica, fundamental y universal.recordó la comisión, citando el texto.
En ese sentido, consideró que proteger las montañas es una forma de garantizar ese derecho y promover la justicia social.
Instan al diálogo y al desarrollo sostenible
La Comisión Pastoral de la Ecología reafirmó su compromiso con un modelo de desarrollo sostenible que equilibre el crecimiento económico con la protección del medio ambiente.
Asimismo, instó a las autoridades y ciudadanía a promover un diálogo responsable que permita encontrar soluciones que prioricen la vida, el agua y el equilibrio de los ecosistemas.
“Invitamos a promover alternativas económicas que aseguren el bienestar presente sin comprometer el futuro”.



