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domingo, agosto 16, 2026
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Gestión y reconfiguración del sistema energético nacional

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Uno de los mayores desafíos estructurales de la República Dominicana sigue siendo, sin duda, la gestión y transformación del sistema energético nacional. ÉL Es un sector complejo, caracterizado por una estructura mixta público-privada, altos costos operativos, contratos de suministro a largo plazo, subsidios recurrentes y grandes inversiones públicas y privadas. Durante décadas, el sistema eléctrico ha representado una pesada carga para las finanzas nacionales y un factor limitante para la competitividad económica y el bienestar social.

Diversos organismos multilaterales, como el Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial y el Banco Interamericano de Desarrollo, han señalado reiteradamente la necesidad de profundizar Reformas institucionales y regulatorias del sector eléctrico dominicanoo, debido al alto nivel de subsidios, pérdidas operativas y desafíos de sostenibilidad financiera que han persistido durante décadas.

El Sistema Eléctrico Interconectado Nacional (SENI) ha experimentado una expansión considerable en los últimos años. Al cierre de 2025, la capacidad nominal instalada del país se acerca a los 6.000 megavatios (MW), sustentada principalmente en generación térmica alimentada por gas natural y carbón, complementada con una creciente participación de fuentes renovables. como la energía solar, eólica e hidroeléctrica.

La composición aproximada de la capacidad instalada nacional tiene la siguiente estructura:

Fuente de energía Capacidad instalada (MW) Apostar (%)
gas natural 1.825 31%
Carbón 1.064 18%
Solar fotovoltaica 933 16%
Fuel Oil No. 6 907 15%
Hidroelectricidad 623 10%
energía eólica 433 7%
Fuel Oil No. 2 134 2%
Biomasa 30 1%
Total 5.950 100%

Dentro de la generación a carbón destaca la Central Termoeléctrica Punta Catalina, propiedad del Estado dominicano, compuesta por dos unidades que en conjunto aportan 720 MW y desde 2019 constituyen uno de los principales pilares de generación de carga base en el país..

Además, Durante 2026 entró en operación comercial la central de ciclo combinado Manzanillo Power Land, ubicada en Pepillo Salcedo, provincia de Monte Cristi, suministrando alrededor de 414 MW neto alimentado con gas natural. Esta incorporación fortalece la estrategia nacional de transición hacia combustibles menos contaminantes y consolida a la región noroeste como un nuevo polo energético nacional.

La red eléctrica es probablemente la infraestructura más grande y compleja que gestiona el Estado dominicano.. Su funcionamiento eficiente es esencial para sostener el crecimiento económico, la actividad empresarial, el desarrollo industrial y la calidad de vida de los hogares. La demanda nacional de energía continúa creciendo a una tasa promedio anual superior al crecimiento poblacional, impulsada por el aumento de la actividad económica, la urbanización y la expansión del parque industrial y comercial.

La historia moderna del sistema eléctrico dominicano comenzó en 1896 con la instalación de la primera planta generadora en Santo Domingo. Posteriormente, en 1955, se creó la Corporación Dominicana de Electricidad (CDE), que operó durante décadas como un monopolio estatal hasta que se desarrolló el proceso de capitalización entre 1997 y 2001, mediante el cual se reorganizó el sector en actividades separadas de generación, transmisión y distribución.

Actualmente, la política energética nacional está orientada a la expansión de la generación basada en gas natural y energías renovables.. De hecho, las fuentes renovables no convencionales, en particular la solar y la eólica, ya aportan aproximadamente una cuarta parte de la capacidad instalada nacional y continúan aumentando su participación gracias a nuevas inversiones privadas e incentivos regulatorios.

Uno de los aspectos más favorables del sistema corresponde a la transmisión eléctrica. Las pérdidas técnicas de la Empresa Dominicana de Transmisión Eléctrica (ETED) se mantienen en torno al 1,5%, indicador comparable a los estándares internacionales más eficientes. Sin embargo, el principal problema estructural sigue concentrándose en el área de distribución..

Las empresas distribuidoras estatales registran pérdidas totales que rondan entre el 35% y el 40% de la energía servida, producto de pérdidas técnicas, fraudes eléctricos, conexiones ilegales, insuficiencias de facturación y deficiencias administrativas.. Estas pérdidas representan un costo fiscal anual cercano a los dos mil millones de dólares para el Estado dominicano, constituyendo una de las principales fuentes de presión sobre las finanzas públicas.

Este panorama impone importantes restricciones a la inversión pública. Los recursos destinados a subsidiar el sistema eléctrico limitan la capacidad del Estado para financiar áreas estratégicas como educación, salud, infraestructura, innovación tecnológica y protección social.

La gestión moderna de la demanda eléctrica constituye otro de los grandes retos del sector. Los sistemas eléctricos deben garantizar capacidad suficiente para satisfacer la demanda máxima o pico de demanda, que suele ocurrir durante las horas de mayor actividad económica y consumo residencial. Cuando la capacidad de generación o la estabilidad de las redes son insuficientes, aumentan los riesgos de interrupciones y apagones, con importantes consecuencias económicas y sociales.

Tradicionalmente, la generación para satisfacer la demanda máxima ha dependido de combustibles fósiles con altos niveles de emisiones de carbono. Sin embargo, la tendencia mundial apunta hacia una combinación más equilibrada de gas natural, hidroelectricidad, almacenamiento en baterías y energía renovable, respaldada por redes inteligentes y sistemas avanzados de gestión de la demanda.

El La reconfiguración del sistema energético dominicano requiere, por tanto, de una estrategia integral basada en cinco pilares fundamentales: expansión de la generación eficiente, fortalecimiento de la transmisión, reducción drástica de las pérdidas en la distribución, aceleración de la transición energética y modernización institucional. Sólo a través de estas transformaciones será posible garantizar un suministro eléctrico confiable, sostenible y competitivo, capaz de sustentar el crecimiento económico y elevar la calidad de vida de la población dominicana para las próximas décadas.

El autor es economista..

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