spot_img
25.5 C
Santo Domingo
jueves, octubre 8, 2026
spot_img

Estigma de la obesidad pesa en salud mental de quienes viven con ella

Deberías Leer

Santo Domingo.-Vivir con obesidad puede significar cargar con mucho más que las consecuencias físicas de una enfermedad crónica.

Las miradas, comentarios, etiquetas e incluso la forma en la que se trata a una persona en una consulta médica y fuera de ella puede convertirse en un lastre más, menos visible, pero con efectos reales en su bienestar emocional.

El nutricionista clínico Marc Caballero Bartolí, del Hospital Clínic de Barcelona, ​​alerta de que el 78% de las personas que viven con obesidad refieren problemas de estrés postraumático relacionados con experiencias de estigmatización. A esto se suma un riesgo un 32% mayor de desarrollar depresión y ansiedad, mientras que el rechazo social puede provocar aislamiento y baja autoestima.

no es voluntad

Uno de los prejuicios más arraigados es pensar que perder peso depende únicamente de “comer menos y moverse más”.
La realidad es mucho más compleja, explica, en el peso intervienen procesos genéticos, hormonales y metabólicos que no dependen exclusivamente de una decisión personal.

Indica: «Cuando alguien sigue una dieta muy restrictiva, por ejemplo, el cuerpo puede responder aumentando las señales de hambre y disminuyendo el metabolismo para conservar energía. En personas con obesidad severa, las señales relacionadas con la leptina, una hormona relacionada con la sensación de saciedad, también pueden verse alteradas».

Caballero Bartolí afirma que culpar a alguien que vive con obesidad de no tener suficiente “fuerza de voluntad” no sólo simplifica una enfermedad compleja, sino que puede alejarlo de la ayuda que necesita.

Y aparece otro dato preocupante, ya que el 74% de los pacientes se han sentido maltratados por los profesionales sanitarios, según Caballero Bartolí.

El miedo a recibir comentarios sobre su peso o a ser juzgados puede llevar a algunas personas a posponer las consultas médicas, con el riesgo de retrasar el diagnóstico de otras afecciones.

las palabras importan

Cambiar esta realidad también comienza con algo aparentemente simple: cómo hablamos. En lugar de “persona obesa” o “paciente obeso”, los especialistas recomiendan utilizar “persona con obesidad” o “persona que vive con obesidad”.

“La diferencia no es menor: una enfermedad forma parte de la realidad de una persona, pero no define quién es”, concluye.

yo respeto

—Condiciones
Las oficinas y los hospitales necesitan contar con asientos adecuados, básculas capaces de soportar diferentes pesos, manguitos de presión arterial más grandes y batas hospitalarias que permitan atender a cada paciente sin exponerlo a situaciones incómodas.

- Advertisement -spot_img

Otros Artículos

- Advertisement -spot_img

Últimas Noticias