España derrotó a Argentina por 1-0 en la prórroga de la final de la Copa Mundial de la FIFA 2026™, en el estadio de Nueva York/Nueva Jersey, y ganó su segundo título en la máxima competición a nivel de selecciones nacionales para empatar la línea con Francia y Uruguay.
Luis de la Fuente repitió el once inicial que venció a Francia en semifinales por 2-0. Lionel Scaloni, al frente del vigente campeón, implementó tres cambios respecto al triunfo sobre Inglaterra: Montiel por Molina en defensa, y un mediocampo con dos variantes; De Paul para Simeone y Nicolás González para Paredes.
España tuvo unos buenos primeros minutos: Yamal y Olmo se juntaron en tres cuatros de campo, y Emiliano Martínez se quedó con un disparo peligroso de Lamine. La reacción argentina fue casi inmediata, Julián Álvarez envió un preciso pase al vacío a Messi, que Unai Simón, atento y adelantado, supo interceptar.
La primera parte estuvo igualada, pero España hizo pesar sus virtudes. El buen juego interior de la Roja, con Rodri como principal estandarte, se tradujo en posesión pero en pocas acciones ofensivas claras, salvo dos disparos de media distancia. Una de Oyazarabal que, una vez más, el portero argentino supo contener, y otra de Cucurella que se fue rozando el palo.
Scaloni hizo dos modificaciones: Otamendi tuvo que reemplazar a Lisandro Martínez por lesión minutos antes del descanso, y Leandro Paredes, clave en la semifinal ante Inglaterra, entró en el entretiempo por Nicolás González. El inicio del partido mostró una dinámica similar, prevaleciendo España en el juego, con mayor movilidad y profundidad.
Martínez, una y otra vez, tuvo que intervenir para salvar a la Argentina. Primero para detener un cabezazo de Ferrán Torres y después hacer lo propio ante remates de Cubarsí, Olmo y Laporte, respectivamente. Además de una salvada providencial ante Yamal en un preciso tiro libre en la agonía del partido, que alargó la definición hasta la prórroga.
Un cabezazo de Nico Williams en la primera parte de la prórroga entusiasmó a la afición española, pero el portero argentino estiró la mano derecha para evitar que su portería cayera.
Pero la Roja aprovechó una de sus últimas oportunidades, al inicio de la segunda parte de la prórroga: Nico Williams llegó por la izquierda para cabecear un centro y apareció Ferrán Torres para empujarlo al fondo de la red.
España se hizo amiga del reloj, dejó pasar el tiempo, Unai Simón no tomó riesgos y el pitido final del esloveno Slavko Vincic desató la celebración de la selección europea, que, además, estiró a 38 partidos su racha invicta sin derrotas (desde 2024) y es la mejor marca de la historia del fútbol a nivel de selecciones.



