Pese al complejo entorno internacional marcado por el resurgimiento de la incertidumbre, las perspectivas de la economía dominicana para 2026 siguen siendo favorables, aunque con riesgos a la baja.
Se espera un mayor dinamismo que en 2025, en un contexto de estabilidad de precios, especialmente en la segunda mitad del año, cuando disminuyen las presiones sobre alimentos y bebidas.
La recuperación gradual de sectores clave, el flujo continuo de inversión extranjera directa (IED), la mejora de los términos de intercambio y los buenos resultados del turismo seguirán impulsando el crecimiento y el empleo. Los modelos de pronóstico del Banco Central de República Dominicana proyectan una expansión de alrededor del 4% en 2026, superior al promedio latinoamericano estimado en 2,1%.
Asimismo, se espera que la inflación, después de permanecer por un corto período cerca del límite superior, converja gradualmente hacia el centro del rango meta de 4% ± 1% al final del año.
Entre los factores que afectan la economía local destaca el aumento de la incertidumbre internacional. El Fondo Monetario Internacional estima que la economía mundial crecería alrededor del 3,3% en 2026, impulsada por las economías avanzadas, aunque con riesgos a la baja.
El repunte del índice de incertidumbre de la política económica en los Estados Unidos de América se explica por la intensificación de las tensiones geopolíticas en regiones como Irán, Venezuela y Groenlandia; debido a cambios en la política comercial estadounidense tras la decisión de la Corte Suprema de declarar ilegales ciertos aranceles; y por las presiones de la administración de Donald Trump sobre la Reserva Federal.
Los riesgos geopolíticos también han aumentado desde principios de 2026 con la escalada del conflicto entre Estados Unidos, Israel e Irán, que ha incluido ataques en Teherán y represalias contra bases estadounidenses en países como Emiratos Árabes Unidos, Qatar, Bahréin, Arabia Saudita y Kuwait.
Estas tensiones, sumadas a la inestabilidad en Venezuela, han afectado los mercados energéticos y las expectativas de crecimiento global. Para República Dominicana, donde la factura petrolera representa alrededor del 17% de las importaciones, esto es especialmente relevante.
Tras una caída sostenida, el precio del petróleo WTI cerró el año en 57,95 dólares por barril, pero nuevos conflictos lo elevaron por encima de los 75 dólares en la primera semana de marzo.
En su escenario base, el Banco Central de República Dominicana proyecta un déficit en cuenta corriente del 1,1% del PIB para 2026, con un precio del petróleo de 60 dólares por barril y del oro de 4.450 dólares por onza troy.
Este déficit se financiaría con IED estimada en 5.150 millones de dólares, lo que refleja la confianza de los inversores internacionales. El banco central estima que cada aumento de 1 dólar en el precio del petróleo aumenta la factura petrolera en aproximadamente 63,4 millones de dólares; Un aumento promedio de 10 dólares implicaría un gasto adicional de 634 millones de dólares y un aumento del déficit en cuenta corriente del 0,48% del PIB, efecto que podría compensarse si los precios del oro se mantienen altos.
En el ámbito comercial, el Peterson Institute for International Economics señala que la política comercial proteccionista de Estados Unidos sufrió un revés tras el fallo de la Corte Suprema que declaró inconstitucionales ciertos aranceles aplicados bajo la Ley de Poderes Económicos de Emergencia Internacional de 1977. En respuesta, la administración de Donald Trump anunció un arancel global del 10%, con posibilidad de elevarlo al 15% durante 150 días. Aunque se aplica de manera generalizada, podría afectar la demanda de algunos productos dominicanos debido al aumento de precios.
Sin embargo, la Casa Blanca ha indicado que los textiles y prendas de vestir del DR-CAFTA estarían exentos, por lo que las exportaciones de estos productos en zonas francas no se verían afectadas.
La incertidumbre también persiste en la política monetaria estadounidense debido a las tensiones entre la administración de Donald Trump y el presidente de la Reserva Federal, Jerome Powell, cuya salida está prevista para mayo. La nominación de Kevin Warsh fue bien recibida por los mercados, aunque no se esperan cambios inmediatos en la política monetaria y cualquier recorte de tasas podría producirse en la segunda mitad de 2026.
En este contexto, la reciente depreciación del dólar ha favorecido a República Dominicana, permitiendo que el peso dominicano se aprecie cerca de 5% desde finales de 2025. Este comportamiento, junto con el aumento de la IED, el turismo, las remesas y las exportaciones desde zonas francas, además de los cambios regulatorios en el mercado cambiario, ha contribuido a mantener la estabilidad del tipo de cambio.
El país también ha fortalecido su posición internacional con una reducción sostenida del riesgo país de su deuda, reflejada en un EMBI en niveles históricamente bajos, lo que le permitió colocar exitosamente US$2,750 millones en una reciente emisión de bonos con alta demanda por parte de inversionistas internacionales. Esta confianza se basa en una política fiscal prudente que ha permitido recuperar la inversión pública sin comprometer la ley de responsabilidad fiscal.
Sin embargo, el incierto entorno global plantea nuevos desafíos, por lo que será necesario mantener políticas que preserven la estabilidad macroeconómica y sostengan el crecimiento económico.



