Santo Domingo.-El aumento de infartos en personas menores de 50 años se ha convertido en una señal de alerta para la comunidad médica.
El doctor Josué Pichardo, director médico de la Asociación Instituto Dominicano de Cardiología, explica que este fenómeno responde a cambios profundos en los estilos de vida y factores de riesgo que, en muchos casos, pasan desapercibidos.
Durante años, los ataques cardíacos se asociaron con las personas mayores. ¿Qué está pasando ahora?
Estamos viendo un cambio importante. Cada vez es más común asistir a eventos coronarios en jóvenes. Las enfermedades cardiovasculares siguen siendo la principal causa de muerte, pero lo preocupante es que la edad de aparición está disminuyendo.
¿A qué lo atribuyes?
Principalmente a cambios en el estilo de vida. La mala alimentación, el sedentarismo, el tabaquismo y el estrés están favoreciendo la aparición temprana de la aterosclerosis, que es la acumulación de placas en las arterias del corazón. Esto hace que los acontecimientos se produzcan de forma más prematura.

¿Siguen siendo decisivos los factores de riesgo tradicionales?
Sí, la hipertensión, la diabetes y el colesterol alto siguen siendo claves, pero lo que estamos observando es que muchos pacientes jóvenes que sufren infartos no tenían diagnósticos previos. En estos casos, los hábitos de vida juegan un papel determinante.
¿Qué tan peligroso es fumar?
Sigue siendo uno de los principales enemigos del corazón. Aproximadamente una de cada cinco personas que sufre un infarto es fumadora. El tabaco afecta a los vasos sanguíneos, favorece la coagulación y acelera el endurecimiento de las arterias; incluso el humo de segunda mano aumenta el riesgo.
¿La herencia influye en estos casos?
Definitivamente. Si el padre sufrió un infarto antes de los 55 años o la madre antes de los 65 años, el riesgo aumenta. Por eso es importante conocer sus antecedentes familiares y tomar medidas preventivas.
¿Cuál es el papel de la alimentación y el sedentarismo en estos casos?
Son factores clave. Hoy consumimos más alimentos ultraprocesados y menos productos frescos. Esto afecta el peso, el colesterol y los niveles de azúcar en sangre. A esto se suma la falta de actividad física, lo que agrava el riesgo cardiovascular.
¿El ejercicio es siempre beneficioso?
Es fundamental, pero hay que hacerlo correctamente. El ejercicio intenso sin evaluación médica previa puede ser riesgoso, especialmente en personas con afecciones cardíacas no diagnosticadas.
¿El estrés también influye en este resultado?
Sí, cada vez más. Las exigencias laborales, la presión económica y los cambios en la dinámica de vida han aumentado los niveles de estrés, y esto afecta directamente al sistema cardiovascular.
¿Qué mensaje final le daría a la población?
El aumento de los ataques cardíacos entre los jóvenes no es una coincidencia. Es el resultado de múltiples factores que, en su mayoría, se pueden prevenir. La clave es cuidar la alimentación, mantenerse activo, controlar el estrés y evitar hábitos nocivos. La prevención sigue siendo la mejor herramienta para proteger el corazón.
Preocuparse
—Estimulantes
El aumento del consumo de sustancias estimulantes y psicoactivas en los jóvenes. Estos pueden alterar la presión arterial y la frecuencia cardíaca, aumentando el riesgo de eventos coronarios.



