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domingo, octubre 25, 2026
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el desgarrador abrazo de una niña que perdió a su madre en el Jet Set

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Santo Domingo.– A un año del colapso de la discoteca Jet Set, el persistente recuerdo de aquella madrugada permanece intacto en la memoria de quienes la vivieron de cerca y en el corazón de todo un país que aún no logra sanar. En los alrededores de la Avenida Independencia el ambiente no es el mismo. Pasó el tiempo, pero la herida seguía abierta.

En la Avenida Independencia, el ambiente cambió para siempre. Donde antes había música y celebración, hoy persiste el silencio, pesado, incómodo. Las ruinas siguen ahí, como testigos mudos de lo ocurrido, y el cartel de aquella fiesta ya no anuncia alegría, sino que se ha convertido en símbolo de pérdida.

Entre quienes aún cargan con la pérdida, los testimonios coinciden en una mezcla de dolor, impotencia y exigencia. Uno de los entrevistados recordó a su sobrino Paulino Lorenzo Lorenzo, fallecido en la tragedia junto a su esposa, describiéndolo como “un hombre incansable, completamente dedicado a sus tres hijas, que eran la luz de sus ojos”. Se le quiebra la voz al hablar, pero afirma con firmeza: «No importa quién sea, político o poderoso. Un hecho como este tiene que tener consecuencias. Lo que este país necesita es justicia para poder sanar».

José Emilio Peguero Rojas, vecino de la zona, tampoco ha podido olvidar. «Era casi la una de la madrugada cuando lo vi en las noticias. Sentí que mi mundo se desmoronaba», relata. Muchos de sus amigos frecuentaban el lugar. «Se habló de goteras, de problemas con el tejado… pero nadie hizo nada. Eso se podría haber evitado», lamenta.

Para él, la tragedia no terminó esa noche. «El barrio no es el mismo. Perdimos a personas cercanas. Y sin embargo… todavía escuchas en tu cabeza a gente pidiendo ayuda», confiesa.

Caos desde la distancia

Benito de León recuerda el caos desde la distancia: calles paralizadas, sirenas, incertidumbre. «No sabía lo que estaba pasando, pero había algo terrible en el aire», dice. Hoy, asegura, la tristeza sigue viva en cada rincón.

Pero quizás uno de los recuerdos más desgarradores sea el de Lila. Esa noche, cuando escuchó las ambulancias, pensó que se trataba de un accidente más. No me imaginaba la magnitud de la tragedia.
Al amanecer, la realidad la golpeó.

Decidió acercarse para ayudar, y allí vivió una escena que nunca olvidará.
«Una niña me abrazó llorando y me dijo que su madre estaba ahí… que había muerto. No sabía qué decirle… Sólo le pedí que hablara con Dios», relata.

Para Lila, ese momento lo resume todo: «Cada vez que pasas por aquí sientes la tristeza. Esto nos marcó como país».

Un año después, las historias continúan reconstruyendo aquella mañana. Pero hay algo que no cambia: el clamor por justicia.

Porque para quien perdió a alguien esa mañana, el dolor no desaparece. Simplemente aprende a quedarte.

“No sabía qué decirle”: el desgarrador abrazo de una niña que perdió a su madre en el Jet Set

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