Santo Domingo.- República Dominicana tiene tierra fértil, una amplia variedad de frutas tropicales y una larga tradición agrícola.
Sin embargo, esta riqueza contrasta con una realidad que merece mayor atención: la agricultura y el ganadería Se encuentran entre las actividades que suelen ofrecer la remuneración más baja del país.
La paradoja cobra especial significado en el Día Mundial de la Alimentación, celebrado cada 16 de octubre, y tras el reconocimiento de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) al cantautor dominicano Juan Luis Guerra por su emblemática canción «Espero que llueva café».
La obra evoca la abundancia del campo, pero también nos invita a reflexionar sobre las condiciones de vida de quienes hacen posible la producción de alimentos.
¿Cuánto gana alguien que trabaja la tierra?
Durante una entrevista sobre el estudio “Cuando trabajar no basta: productividad creciente, salarios insuficientes y pobreza laboral en República Dominicana, 2016-2025”, elaborado por el Instituto de Investigaciones Socioeconómicas de la Facultad de Ciencias Económicas y Sociales de la UASD, en colaboración con la Fundación Juan Bosch, el economista Francisco Tavárez identificó las actividades agrícolas como una de las peor remuneradas del país.
«Los vinculados a la agricultura, generalmente, en el actividad primariaganadería, agricultura, etc.”, respondió cuando se le preguntó sobre los trabajos menos remunerados en República Dominicana.
La afirmación se centra en una contradicción: quienes participan en actividades esenciales para alimentar a la población pueden enfrentar ingresos insuficientes para cubrir sus propias necesidades básicas.
El 5 de octubre, el Ministerio de Trabajo anunció un aumento salarial del 25% para los operadores de maquinaria pesada del área agrícola, cuyo salario mínimo pasó de RD$22 mil a RD$27,500 mensuales.

La medida beneficia a ese grupo ocupacional, pero no representa el salario de todos los agricultores, jornaleros y recolectores.
Si bien la Oficina Nacional de Estadísticas publica indicadores de ingresos laborales por sector y región, estos no establecen automáticamente un salario mensual único que represente a todos los trabajadores agrícolas.
Por lo tanto, es importante distinguir entre los salarios mínimos de ocupaciones específicas y los ingresos que realmente reciben quienes trabajan en diferentes actividades agrícolas.
Las regiones agrícolas entre las más afectadas
El estudio también identifica importantes diferencias territoriales. Según explicó Tavárez, las regiones fronterizas registraron niveles de pobreza laboral superiores al 50%. También mencionó la región de Higuamo y El Valle, donde existen territorios con importante actividad agrícola.
En Higuamo la producción de caña de azúcar, pastos y cítricos forman parte del paisaje productivo. Hato Mayor destaca por su ganado de carne y leche, cítricos y palma africana, mientras que en El Seibo destaca la caña de azúcar y la ganadería.
En Monte Cristi, provincia fronteriza, destacan el arroz, los pastos, el café y otros cultivos. Estas actividades ilustran la importancia económica del trabajo rural, aunque no son exclusivas de estas regiones.
Según Tavárez, los niveles de pobreza de los trabajadores también superaron el 50% en algunas zonas fronterizas. El economista llamó la atención sobre las condiciones de provincias como Independencia y Bahoruco, donde señaló la necesidad de fortalecer la infraestructura y generar empleos mejor remunerados.

Es importante precisar que estos porcentajes corresponden a la pobreza laboral de la población analizada en cada territorio, no exclusivamente a los agricultores.
El estudio utiliza como referencia una canasta de alimentos de RD$23,260 para 2025. Sin embargo, el costo de mantener a un hogar es considerablemente mayor. Según datos del Banco Central, en septiembre de 2026 la canasta familiar promedio nacional alcanzó los RD$49,966 mensuales, prácticamente RD$50,000.
Si bien ambas cifras miden conceptos diferentes y no deben compararse directamente, la diferencia permite medir las presiones económicas que enfrentan los hogares: además de la comida, deben cubrir la vivienda, el transporte, la electricidad, la educación y otros gastos esenciales.
Para quienes trabajan en actividades agrícolas y ganaderas mal remuneradas, esta realidad plantea una pregunta fundamental: ¿hasta qué punto sus ingresos les permiten vivir dignamente del trabajo que realizan?
Además, la investigación indica que la productividad laboral aumentó aproximadamente un 34% entre 2016 y 2025, mientras que los salarios reales crecieron un 12,3%. La diferencia muestra que el aumento del valor producido no se tradujo en una mejora equivalente en el poder adquisitivo de los trabajadores.
Un campo que ofrece futuro
Los bajos ingresos pueden contribuir a que la agricultura se vuelva menos atractiva entre los jóvenes, que buscan estabilidad, independencia económica y oportunidades de desarrollo profesional.
Para revertir esta tendencia es necesario mejorar las condiciones laborales, ampliar el acceso a la tecnología, el financiamiento y la capacitación técnica, y fortalecer la infraestructura rural.

También significa agregar valor a la producción a través del procesamiento y la comercialización, asegurando que sus beneficios lleguen a los productores y trabajadores.
El reconocimiento a Juan Luis Guerra ofrece una oportunidad para celebrar la riqueza agrícola dominicana y recordar a quienes la hacen posible.
Porque la fortaleza de un país agrícola no se mide sólo por la abundancia de sus cultivos, sino también por las condiciones de vida de quienes los producen.
Que llueva café, sí, pero también salarios dignos y oportunidades para quienes alimentan al país.


