Santo Domingo.- Ingresar al área donde los pacientes esperan su turno para diálisis es, más que una sala médica, un espacio de acompañamiento mutuo.
Allí, entre sillas alineadas y miradas llenas de incertidumbre, se tejen conversaciones que funcionan como orientación y guía para esa nueva persona que se suma a los pacientes con enfermedad renal crónica, que necesitan diálisis como soporte vital.
Algunos cuentan su experiencia; otros ofrecen palabras de aliento a los nuevos. “La alimentación y el ejercicio son importantes para seguir haciendo una vida casi normal”, le dice un familiar de un paciente en diálisis al familiar de una mujer que acudió por primera vez a la clínica.
A pocos metros, otros pacientes charlan con naturalidad. Algunos incluso llegan de buen humor a lo que ya es parte de su rutina, que es someterse tres veces por semana a un procedimiento que les limpia la sangre y les permite seguir viviendo.
Entre los pacientes que se sometían a diálisis la mañana de este lunes en un centro médico frente al Jardín Botánico Nacional, se encontraba Luisa Rodríguez, quien desde junio de 2020 forma parte de esas 5.000 personas que dependen de diálisis en el país.
Todos los días de tratamiento sale de su casa en Café de Herrera a las 5:30 de la mañana acompañada de su hijo, quien la deja en el lugar.
Recordó que su diagnóstico llegó en plena pandemia, específicamente en marzo, y tuvo que esperar tres meses para iniciar el tratamiento.
Durante este proceso, también sufrió un derrame cerebral, que complicó aún más su salud.
Antes trabajó en una cooperativa, pero su vida dio un giro definitivo. «Este es un estilo de vida», dijo.
Costo de vida con diálisis
Esto se debe a que, según el nefrólogo Alfredo Polanco, el tratamiento implica asistir a sesiones de aproximadamente cuatro horas cada una tres veces por semana, lo que impacta significativamente en la vida de los pacientes, quienes en más del 90% de ellos se ven obligados a dejar sus trabajos.
Aunque el costo por sesión ronda los 6.000 pesos, en la mayoría de los hospitales públicos el tratamiento está totalmente cubierto por el régimen subsidiado del Seguro Nacional de Salud (Senasa), mientras que los seguros privados cubren más del 80%.
Sin embargo, los costos indirectos de transporte, alimentación y pérdida de ingresos representan una carga constante para las familias debido a la frecuencia del tratamiento.
Luisa lo vivió de cerca cuando fue despedida de su trabajo y quedó sin seguro médico por un tiempo, pagando cerca de 20.000 pesos semanales para poder someterse a diálisis.
Actualmente tiene cobertura, pero aún debe pagar alrededor de 2 mil 500 pesos semanales, lo que equivaldría a más de 11 mil pesos mensuales.
impacto emocional
Polanco aseguró que el impacto «es brutal» y va más allá de lo económico, ya que muchas personas dejan de ser cabezas de familia para pasar a ser dependientes, ya que tener que someterse a diálisis tres veces por semana les impide trabajar como antes y tener restricciones alimentarias.
“Hay que ponerle el 100% de fuerza de voluntad”, explica señalando la botella de agua, que es la cantidad que puede beber durante todo el día.
Emocionalmente, reconoció que el proceso ha sido difícil, sobre todo al inicio, donde dijo que algunas personas incluso le dijeron que si creía en Dios no debía someterse a diálisis, pero hoy, a seis años del diagnóstico, agradece no haberlos escuchado.
“Le pedí a Dios que me ayudara… y puse mi confianza en él”, comentó al terminar su proceso de diálisis.
A su lado, Norberto Delgado vive una realidad distinta, aunque marcada por la misma condición.
Lleva cinco años en diálisis y ha logrado mantenerse activo en su trabajo, ya no como mecánico de camiones, sino como importador de repuestos. Su caso refleja otra cara de la enfermedad: la adaptación.
Además, tiene cobertura médica tanto en República Dominicana como en España, donde también reside por temporada.
Los trasplantes podrían duplicarse

Donación República Dominicana tiene capacidad médica para realizar entre 100 y 200 trasplantes de riñón al año, pero la falta de una cultura de donación de órganos limita significativamente esa posibilidad, según el nefrólogo Alfredo Polanco.
El especialista explicó que un solo donante cadavérico puede transformar la vida de varias personas, ya que tienen la posibilidad de donar dos riñones lo que beneficiaría a dos pacientes con enfermedad renal avanzada.
“Podríamos hacer entre 100 y 200 trasplantes al año si tuviéramos una cultura de la donación”, afirmó Polanco, destacando la importancia de concientizar a la población sobre la donación de órganos. La diálisis deja de ser una opción temporal cuando se detecta tarde.
Prevención
—1— Análisis
La detección temprana, mediante pruebas de rutina, podría evitar que miles de pacientes alcancen una etapa avanzada.
—2— Alternativa
En esa etapa, la diálisis deja de ser una opción y pasa a ser la única alternativa para seguir viviendo. La mayoría de los pacientes en diálisis califican para recibir un riñón.



