El nacimiento de un niño representa uno de los momentos más transformadores en la vida de una mujer. Durante el embarazo los controles médicos son frecuentes y exhaustivos, y el enfoque de los cuidados está claramente definido.
Sin embargo, una vez que se produce el parto y la madre regresa a casa, hay una etapa crítica que muchas veces pasa desapercibida: el posparto. En la medicina moderna, este período ha comenzado a ser reconocido como el “cuarto trimestre”, una fase decisiva para la salud materna que va mucho más allá de las primeras semanas después del parto.
Jenniffer Mateo, cardióloga de los Centros de Diagnóstico y Medicina Avanzada y Congresos Médicos y Telemedicina (Cedimat), explica que, desde el punto de vista cardiológico, limitar el seguimiento posparto a las tradicionales 6 o 12 semanas es insuficiente.
El sistema cardiovascular de una mujer sufre cambios profundos durante el embarazo: aumento del volumen sanguíneo, aumento de la carga de trabajo del corazón y adaptaciones hemodinámicas que no se revierten inmediatamente después del nacimiento del bebé. Estos cambios pueden tardar meses en estabilizarse por completo, lo que hace que el primer año posparto sea una etapa particularmente vulnerable.

El médico dijo que uno de los mayores peligros en este período es la hipertensión posparto, una condición común y subdiagnosticada.
Ésta es la aparición de presión arterial alta después del parto, incluso en mujeres que tuvieron un embarazo sin complicaciones. En algunos casos, esta hipertensión va acompañada de daño en otros órganos, como ocurre en la preeclampsia posparto, una condición potencialmente grave que puede ocurrir días o semanas después del nacimiento.
El gran riesgo
Señala que «el riesgo de estas afecciones radica, en gran medida, en su carácter silencioso. Muchas mujeres que desarrollan preeclampsia posparto no presentaron síntomas durante el embarazo. Al regresar a casa, la atención se centra casi exclusivamente en el recién nacido, mientras que el cansancio, la falta de sueño y las exigencias emocionales del posparto hacen que las señales de alerta pasen desapercibidas o se normalicen».
Aclara que dolores de cabeza intensos, alteraciones visuales, dolor en la parte superior derecha del abdomen, dificultad para respirar o disminución en la cantidad de orina pueden interpretarse como parte del agotamiento propio de la maternidad reciente. Sin embargo, estos síntomas pueden ser signos de una complicación cardiovascular que requiere atención inmediata. Ignorarlos aumenta significativamente el riesgo de sufrir un ictus, daño renal o hepático e incluso poner en peligro la vida.
Mateo destaca que existen factores que aumentan la probabilidad de desarrollar hipertensión o preeclampsia en el posparto. «Entre ellos se encuentran haber presentado hipertensión gestacional, obesidad, embarazos múltiples, diabetes tipo 1 o tipo 2, o antecedentes de hipertensión arterial en embarazos anteriores. Identificar estos factores permite establecer un seguimiento más cercano y personalizado», señala.
Plan integral
El especialista afirma que el manejo de la salud cardiovascular en esta etapa no se limita a la prescripción de medicamentos. Implica un plan de atención integral que incluye control periódico de la presión arterial, educación del paciente y su familia y seguimiento médico continuo. Asegura que cuando se requiere tratamiento farmacológico, éste sea cuidadosamente seleccionado para que sea compatible con la lactancia materna, garantizando la seguridad tanto de la madre como del bebé.
El primer año posparto representa una verdadera “ventana de oportunidad” para la prevención. Las mujeres que desarrollan hipertensión o preeclampsia en esta etapa tienen un mayor riesgo de desarrollar enfermedades cardiovasculares en el futuro, como infartos o accidentes cerebrovasculares. Describe que detectar y tratar a tiempo estas afecciones no sólo soluciona el problema inmediato, sino que también permite implementar estrategias de prevención a largo plazo.
En este contexto, la consulta cardiológica debe convertirse en un estándar de atención para las mujeres que han presentado alteraciones de la presión arterial o síntomas de alerta durante el posparto. La monitorización especializada permite ajustar de forma segura los tratamientos, detectar daños subclínicos en el corazón y establecer medidas preventivas personalizadas que protejan la salud cardiovascular durante toda la vida.
Cómo reducir la mortalidad materna
La salud materna no termina con el alta hospitalaria. Cuidar el corazón de la madre es cuidar su capacidad de criar, acompañar y disfrutar plenamente de su maternidad.
Reconocer el “cuarto trimestre extendido” es un paso necesario para reducir la mortalidad materna y mejorar la calidad de vida de miles de mujeres.


