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domingo, agosto 16, 2026
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el atractivo de la paca en tiempos de crisis

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Santo Domingo.– En pasillos estrechos, entre cajas empaquetadas y percheros abarrotados, decenas de personas escudriñan la ropa con una paciencia casi quirúrgica. es el «bucear»como llaman los clientes habituales a la búsqueda de ropa barata, una práctica que ha cobrado fuerza en los últimos años como respuesta al encarecimiento de la ropa en las tiendas tradicionales.

Aquí no hay vitrinas elegantes ni maniquíes, pero sí una promesa clara: vestir bien por mucho menos dinero.

Elsa García, comerciante dedicada a la venta de ropa de paca, explica que este tipo de negocios cumple una importante función social. “Funciona como una alternativa para quienes realmente gustan de la buena ropa y no tienen la oportunidad de ir a tiendas de descuento. marcas caras”, indica.

Ropa buena, bonita y barata: el atractivo del fardo en tiempos de crisis

Según detallan, este modelo permite a los clientes acceder a ropa de calidad, muchas veces de marcas internacionales, a una fracción del precio original. “Tienen opciones de, por poco dinero, poder vestir a la moda y con ropa de calidad”, añade.

Karen lo tiene claro. Aunque no visita estos espacios con frecuencia, cuando lo hace sabe que debe aprovechar. “Casi no vengo, pero cuando vengo gasto 2.000 o 1.500 pesos, dependiendo”, afirma. Su estrategia es sencilla: esperar ofertas. «Cuando están al tres por ciento, tomo seis o siete piezas, combinadas».

Como muchos otros compradores, Karen no sólo busca cantidad, sino también calidad. Según su experiencia, Bale puede sorprender. «Por supuesto, he encontrado ropa de marca. Los vaqueros, sobre todo para el trabajo, son muy buenos», dice mientras mira otra fila de pantalones.

Juana Guillén Tavares describe una dinámica de consumo más amplia. “Cada vez que venimos gastamos 3.000 o 4.000 pesos”, explica. Para ella, la visita al La paca suele ser planificada y en familia.aprovechando cada viaje para abastecerse de prendas variadas. Aunque reconoce que no siempre aparecen marcas reconocidas, mantiene las expectativas. «A veces he tenido suerte», dice.

En estos espacios la experiencia de compra también se mezcla con la incertidumbre. No hay garantías de encontrar exactamente lo que buscas, pero sí la posibilidad de encontrar piezas únicas a precios mínimos. Esa combinación es parte del atractivo.

Ropa buena, bonita y barata: el atractivo del fardo en tiempos de crisis

Yennifer Rosario, de 28 años, madre de tiempo completo, dice que suele gastar mil pesos o menos cada vez que va de compras. Explica que, con paciencia, se puede encontrar ropa incluso más barata. Entre sus compras habituales menciona “mom jeans, tops y bañadores”, piezas que combina para el uso diario.

Asimismo, expresa que la ropa de su hijo también proviene del fardo. “Le hago los mejores outfits con ropa de aquí”, dice.

Las madres encuentran en el fardo una solución económica para vestir a sus hijos

Para madres como Samaria, el fardo es más que una opción: es una necesidad. Vestir a su hijo con ropa asequible se ha convertido en una práctica común. “Depende de dónde compre, pero aquí a veces son 30 o 50 pesos… Yo me voy a dar 500 pesos”, dice.

Su testimonio refleja una realidad económica que enfrentan muchos hogares. “Para mí significa mucho, porque a veces no tienes dinero para comprar cosas que cuestan más”, afirma. Aun así, destaca que incluso en ese contexto ha logrado conseguir ropa de marca para su hijo. “Sí, aparecen en las búsquedas”, añade.

La percepción social sobre la vestimenta de paca también ha cambiado. Lo que antes podía asociarse exclusivamente a la necesidad, hoy se mezcla con una visión más práctica e incluso estratégica del consumo.

José Valentín Villán lo resume desde su experiencia como cliente habitual. «Sí, he venido aquí con frecuencia. Los precios son muy buenos y las instalaciones también», apunta. Pero más allá del ahorro, destaca el resultado final: la apariencia. “Cuando me pongo unos buenos zapatos y una buena camiseta, nadie piensa que es de aquí”, afirma.

Esa idea de “vestir bien sin llamar la atención” es clave en la popularidad de estos espacios. La ropa ya no se considera usada y ahora se percibe como una oportunidad.

El auge de la ropa de paca también está vinculado a tendencias globales como el consumo responsable y la reutilización de prendas, aunque en el contexto local su principal motor sigue siendo económico.

Mientras algunos buscan ahorrar, otros encuentran en estos espacios una forma de estirar el presupuesto familiar sin renunciar a la apariencia. Entre ofertas de “tres por 100” o piezas desde 30 pesos, el fardo se convierte en un punto de encuentro donde convergen necesidad, oportunidad y estilo.

Vestir bien ya no depende únicamente del dinero disponible, sino de la capacidad de buscar, elegir y aprovechar ofertas.

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