SANTO DOMINGO. – Ahorrar dinero va mucho más allá de una simple decisión matemática; A menudo se trata de una batalla contra la propia mente. Los factores psicológicos como el sesgo presente, la inercia del status quo y la aversión a las pérdidas son las principales razones por las que a los ciudadanos les resulta difícil crear un fondo de emergencia o mantener objetivos financieros claros.
Con motivo de este 31 de octubre, el Día Mundial del AhorroProUsuario, de la Superintendencia de Bancos, señala que si bien la intención de ahorrar suele estar presente, en la práctica el proceso se complica debido a factores psicológicos, sociales y emocionales estudiados por la economía del comportamiento.
Según esta disciplina, las personas no siempre deciden de forma racional, sino que se dejan influenciar por los hábitos, el entorno y los llamados atajos mentales o sesgos cognitivos.
Para entender por qué las personas posponen el ahorro o acaban gastando por caprichos, salidas o acuerdos bajo la premisa de que “en el futuro será más fácil”, es necesario analizar tres sesgos principales que afectan a las finanzas personales:
El sesgo presente: cuando el hoy pesa más que el mañana
Es uno de los obstáculos más comunes. Este sesgo hace que se priorice la satisfacción inmediata sobre el beneficio a largo plazo. Frases como “empezaré el mes que viene” o el clásico “puedo y lo merezco” ganan terreno frente a la tranquilidad de conseguir apoyo económico. El peligro es que, al dejar la decisión para más tarde, siempre surja una nueva tentación o excusa. Para contrarrestar esto, los expertos sugieren ahorra primero y gasta despuésseparando una parte del dinero desde el momento en que se recibe el ingreso.
El status quo: cuando la inercia nos gana
Es la inclinación natural a permanecer como uno porque cambiar implica esfuerzo o incertidumbre. En el ámbito financiero, muchas veces el problema no es tomar una mala decisión, sino no tomes ninguno: no abrir la cuenta de ahorro, no definir un objetivo o no dar el primer paso.
Esto se esconde detrás de excusas como “cuando esté más organizado, ahorraré”. La recomendación para salir de este ciclo es dar pequeños pasos y automatizar procesos para que el ahorro se convierta en una rutina sostenible.
Aversión a las pérdidas: cuando ahorrar es como darse por vencido
Este sesgo hace que el sacrificio de no gastar en el presente se sienta mucho más intensamente que la recompensa futura. Ahorrar una determinada cantidad puede percibirse erróneamente como una privación. Para cambiar esta perspectiva, es aconsejable ponerle un propósito claro al dinero (un fondo de emergencia, estudios o metas personales), entendiendo que ahorrar no es una pérdida, sino una estrategia inteligente para evitar mayores costos en el futuro.
Recomendaciones clave para comenzar hoy
No hay que esperar el momento perfecto ni necesitas una gran cantidad de dinero para empezar, sino disciplina y perseverancia dentro de la realidad de cada presupuesto.
Antes de contratar un producto de ahorro o inversión, es recomendable conocer sus condiciones, costos, rendimientos, restricciones y riesgos, para elegir la opción que mejor se adapte a sus necesidades y objetivos financieros.
Ahorrar no significa dejar de disfrutar el presente ni vivir con restricciones extremas, sino encontrar el equilibrio entre lo que deseas hoy y la tranquilidad que agradecerás mañana.
Recuerda que cada persona tiene una realidad financiera diferente. Tu capacidad de ahorrar dependerá de tus ingresos, obligaciones y prioridades. Lo importante es desarrollar este hábito dentro de las posibilidades de cada presupuesto, sin comprometer las necesidades básicas ni la estabilidad financiera.


