Hoy me levanté temprano, como siempre, y como siempre también, mientras mantenía un ojo en el celular y otro en el periódico físico (aún conservo esa vieja costumbre) me encontré con dos palabras o términos: “INFATUAR” y “DATH DRIVE”, ambos desconocidos para mí.
Chiflado por
Proveniente del latín infatuāre, el verbo se refiere a la acción de volver fatuo a alguien, diciéndole, llenándolo de presunción o vanidad infundada, o que algún individuo o algunos individuos creen «la película» dGuido e que por tener ciertos poderes en el Estado son «grandes o intocables».
Estos individuos están estrechamente vinculados a sinónimos como , o .
Esta voz transitiva (como es la pretensión de poder que enaltece a determinados representantes de la administración pública se conjuga como actoral y se utiliza con mucha frecuencia en su forma pronominal).
En el uso cotidiano, describa a quienes pierden la objetividad debido a un éxito temporal o una admiración excesiva.
«El repentino ascenso al poder no hizo más que enamorar al joven ejecutivo.
- Es fácil enamorarse de los elogios de las redes sociales y perder los pies en la tierra.
PULSIÓN DE MUERTE
El otro término que nos ocupa es el de pulsión de muerte.
Este es un concepto desarrollado por Sigmund Freud en la segunda etapa de su teoría psicoanalítica, especialmente en su obra Más allá del principio de placer (1920). Es una de las ideas más complejas y debatidas del psicoanálisis.
La pulsión de muerte (también llamada Thanatos) es una fuerza inconsciente que impulsa al ser humano hacia la destrucción, la desintegración, la repetición compulsiva y el retorno al estado inorgánico, es decir, a un estado sin conflicto, sin deseo, sin vida.
Que chiste son estos dos términos, juntos pueden ser una catástrofe para personas engreídas, infladas con dos céntimos de poder, pero que han acumulado tanto ego y millones que no pueden ver que justo debajo de sus ferragamos o zapatos «Florsheim», hay el abismo más espantoso.
Freud afirmó que hay dos fuerzas fundamentales:
- Eros (pulsión de vida): busca unión, conservación, reproducción, placer, amor.
- Thanatos (pulsión de muerte): busca la destrucción, la agresión, el fin de la tensión vital, incluso la autodestrucción.
Estos dos impulsos coexisten en la psique humana y están en constante tensión.
Si tomamos estas teorías y las aplicamos a algunos partidos (o más bien a los que están en el poder) podríamos ver que en esa organización está surgiendo la repetición compulsiva de experiencias dolorosas o traumáticas.
Freud propuso que existen conductas destructivas que no buscan el placer, sino el cese de toda excitación.
Por eso propuso que, además del deseo de placer y de vida, existía otra pulsión más profunda que apuntaba a la desorganización y el silencio absoluto de la muerte.
La pulsión de muerte es una fuerza interna inconsciente que tiende a la destrucción, la repetición compulsiva y la autodesintegración, y está en constante conflicto con la pulsión de vida. Para Freud, comprender esta dualidad fue clave para comprender la complejidad del ser humano.
Parece que en ese partido conviven ambas cosas; el primero en personas sin mucho sentido que creen que la eternidad les pertenece y el segundo en personas como Guido Gómez Mazara que sabe, porque lo vivió de primera mano, que “el poder no es para siempre” y por eso en su más reciente libro titulado: “Para que no se repita” analiza la crisis del PRD, reflexiona sobre el surgimiento del PRM y plantea los desafíos que enfrenta la democracia local en aras de su superación.
En «Para que no se repita», Gómez Mazara sostiene que los conflictos internos y la incapacidad de los partidos para adaptarse a los cambios sociales han debilitado a las organizaciones históricas. “América Latina vio colapsar el ciclo de los partidos tradicionales”, ej.
Entonces, señores dirigentes y funcionarios, aprendan muy bien estos dos temas para que no los pillen «asando batatas».



