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martes, agosto 18, 2026
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Calor, distancias y altitud, los grandes retos para los jugadores

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Madrid.- La Copa Mundial de Fútbol de 2026que arranca este jueves, será un «desafío» para el físico de los jugadores, no sólo porque es el primero en la historia en el que se jugarán más partidos -hay más equipos y dieciseisavos de final-, sino por el calor extremo, la altitud en algunas sedes y los largos desplazamientos, ya que hay tres países anfitriones: Estados Unidos, México y Canadá.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) Ya ha advertido que el calor extremo pasará a la historia del Mundial con el riesgo que implica tanto para los jugadores como para los aficionados.

De hecho, un estudio encargado por el Federación Internacional de Asociaciones de Futbolistas (FIFPRO) Se estima que 26 de los 104 partidos de la competición se jugarán en condiciones que representan un riesgo para los jugadores.

Entre ellos, la final, dos partidos de cuartos de final y el partido por el tercer puesto.

La FIFA ha establecido dos descansos de tres minutos a mitad de la primera y segunda parte de cada partido.

Desde la Sociedad Española de Medicina del Deporte (Femede), el doctor Jesús Viosca dice a EFE Salud que este Mundial de Fútbol 2026 es un «desafío para la fisiología humana» debido a la temperatura «extrema»: «Más del 80% de los recintos pueden superar los 35 grados», a lo que hay que sumar la humedad, la radiación y el viento, que aumenta la sensación térmica.

Mundial 2026: Calor, distancias y altitud, los grandes desafíos para los jugadores
Fotografía que muestra las instalaciones del estadio de Atlanta este martes, previo al debut de España ante Cabo Verde. EFE.

El ‘desfase horario’

Además del calor extremo, hay que tener en cuenta los desplazamientos entre las distintas sedes, que abarcan un total de tres husos horarios, algo que no ayuda a los jugadores a recuperarse del ‘descompensación horaria‘ inicial.

«El jet lag es una desincronización del ritmo circadiano. Tenemos un reloj central en el hipotálamo y relojes periféricos como músculos, intestinos, páncreas… y en cada zona horaria hay desincronización», subraya Viosca, médico de la Academia del Valencia CF.

En particular, en el Mundial de 2026, la geografía es tan vasta que de este a oeste hay 4.300 kilómetros y de norte a sur aproximadamente 4.000con distancias entre localidades de hasta siete horas “lo que generará cansancio acumulado independientemente del número de husos horarios”.

Por primera vez habrá 48 equipos, ocho más que en los anteriores, y serán 16 estadios los que albergarán los 104 partidos del campeonato. En total, 39 días de competición, desde el inicio el 11 de junio hasta el 19 de julio, cuando se disputará la final en el MetLife Stadium, de Nueva York (EE.UU.).

Mundial 2026: Calor, distancias y altitud, los grandes desafíos para los jugadores
Los jugadores y cuerpo técnico de la selección española posan delante del avión que los transporta. EFE.

Habrá equipos a los que les puede resultar más difícil la adaptación inicial, afirma el doctor. «No es lo mismo un equipo como Nueva Zelanda, que quizás tenga que cruzar entre 16 y 19 husos horarios, que otro equipo que esté más cerca aunque tenga que viajar menos en la competición.», señala.

Y no es lo mismo viajar de este a oeste que viajar de oeste a este. En el primer caso el organismo se adapta peor, porque es como si tuviera que adelantar un día, mientras que al viajar hacia el oeste es como si se retrasara.

Calendario de altitud y carga.

A esto se suma la contaminación ambiental, porque en Estados Unidos suele haber más incendios por esa época, se puede generar más ozono debido a los contaminantes del aire.

Además, no se debe pasar por alto la altitud. «No es lo mismo jugar en Ciudad de Méxicolo cual es 2,240 metros más alto que en Monterrey u otras localidades que se encuentran al nivel del mar.

Hay estudios que dicen que por cada 1.000 metros, desde 1.500 metros de altura«El equipo que está adaptado en altura tiene medio gol de diferencia», afirma Viosca.

Después de una larga temporada de los equipos con campeonatos de liga y otras competiciones, los jugadores llegan a la Mundo en el que se jugarán más partidos.

«La carga competitiva de los jugadores es muy alta. Uno de los problemas en el fútbol de élite son las lesiones musculares, e incluso la curva sigue aumentando cada año, por el calendario y el número limitado de plantillas», afirma el experto, que destaca que al final de temporada hay más «sobrecarga» y depende de cada jugador y de cada equipo, es algo que puede influir más o menos.

Con todo ello, Viosca considera que la fisiología humana puede ser «un factor decisivo» para el rendimiento de los equipos, de modo que quienes mejor optimicen las estrategias de recuperación «son los que tendrán más posibilidades de ganar o tener mejores resultados».

como adaptarse

Quienes compiten en el Mundial son jugadores de «alto nivel» y cuentan en sus equipos con profesionales que cuidan hasta el más mínimo detalle para intentar que estas adversidades afecten lo menos posible al rendimiento deportivo y mental.

Una medida que suele recomendarse, según el médico del Academia Valencia CFEs que el equipo viaja catorce días antes del inicio de la competición al país donde se celebra, para adaptarse mejor y empezar a entrenar allí, pero no es posible debido al calendario de competiciones, principalmente el europeo.

Viosca expone algunas de las estrategias para mitigar estos efectos, partiendo de la base de que quienes vienen de ligas donde juegan con más calor, altitud o humedad pueden tener «una ventaja añadida».

Adaptarse al calor

Para el adaptación al calorSeñala que existen medidas como la sauna después del entrenamiento, para que los jugadores estén entre 20 y 30 minutos 80 gradoso baños de media hora de agua caliente a cuarenta grados. Son medidas que se hacen de forma pasiva para la aclimatación a las altas temperaturas.

Otra recomendación es el uso de chalecos refrigerantes antes de los partidos para mitigar el calor.

Para el desfase horario

Para ayudar con el ‘descompensación horaria‘, conviene adaptarse a los horarios locales de comida, ya sea más temprano o más tarde, y también a la exposición a la luz «que es un potente resincronizador».

En concreto, para retrasar el ritmo circadiano es recomendable exponerse a la luz al final del día, y por el contrario, para adelantarlo exponerse a la luz por la mañana y luego evitarla o minimizarla con gafas de sol.

La nutrición «es esencial»Por eso los equipos llevan a sus nutricionistas a la expedición. Existen reglas básicas como no beber cafeína, alcohol o alimentos ultraprocesados. En ocasiones la melatonina es útil según el experto de Femede, en las dosis correctas, sin olvidar las vitaminas, los oligoelementos y la hidratación.

Y el ejercicio es un estímulo para la reorganización del reloj circadiano.

Las medias de compresión para los miembros inferiores durante los viajes en avión suelen ser útiles para evitar edemas.

altitud

Para adaptarse a la altitud, opte por un entrenamiento en hipoxia (en condiciones de poco oxígeno), incluso si es simulado.

«A partir de los 1.500 metros por cada mil metros de altitud, el consumo de oxígeno disminuye un 8%, Es decir, y eso va a influir en el rendimiento cognitivo, y el mundo del fútbol moderno es muy cognitivo, muy mental», afirma el experto de Femede.

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