El pitcheo joven está marcando la pauta como no lo había hecho en mucho tiempo en la actual temporada de Grandes Ligas. Y todo parece indicar que será así durante mucho tiempo. Sorprendentemente, incluso hay varios lanzadores jóvenes designados para pelear por el premio Cy Young.
La temporada pasada, en apenas su segunda en las Mayores, el fenómeno Paul Skenes, de los Piratas, ganó el premio Cy Young, con sólo 22 años. En esta campaña busca reeditarlo. En sus primeras nueve aperturas tiene marca de 5-2, con efectividad de 2.15. La oposición le batea .145.
La diferencia es que esta vez Skenes no está solo. Varios lanzadores que se encuentran en su segunda temporada en las Grandes Ligas se le oponen con gran poder. El derecho de Cincinnati Chase Burns, de 23 años, en su segundo año, es un serio contendiente con un récord de 4-1 y una efectividad de 2.11 en sus primeras ocho aperturas. Burns solo batea .195 con un WHIP de 1.04.
Jacob Misiorowski, Milwaukee, 24 años y en su segunda temporada, tiene récord de 3-2 y efectividad de 2.45 en ocho aperturas. Misiorowski ha ponchado a 70 en 44 entradas y la oposición sólo le batea .162, con un WHIP de 0.95.
Nolan McLean, de 24 años, de los Mets, también en su segunda temporada, aunque tiene marca de 1-2 con efectividad de 2.78 en ocho aperturas, lanzando mejor que esos números.
Bryce Elder, de Atlanta, de 26 años, en su quinta temporada, tiene marca de 4-1 con efectividad de 1.81 en nueve aperturas. Batearon .180, con un WHIP de 1.01.
En la Liga Americana destaca Cam Schlittler, de los Yankees, de 25 años, quien se encuentra en su segunda temporada, con récord de 5-1 y efectividad de 1.35 en nueve aperturas. Ha ponchado a 59 y otorgado sólo nueve boletos.
Taj Bradley, de Minnesota, de 25 años, en su cuarta temporada, tiene marca de 4-1 y efectividad de 2.87.
Aunque un poco mayores son el dominicano José Soriano, de los Angelinos, de 27 años, con récord de 6-2 y efectividad de 1.66, y Davis Martin, de los Medias Blancas de Chicago, ambos en su cuarta temporada, tiene récord de 5-1 y efectividad de 1.62 en ocho aperturas.
Juventud… ¡Divino tesoro!



