Autor: Laura Rodríguez
Madrid se ha vestido de rojo y amarillo, pero también de celeste y blanco. A pocas horas de la final del Mundial entre España y Argentina, miles de aficionados ya se concentran en plazas, bares y pantallas gigantes instaladas por el Ayuntamiento para seguir uno de los partidos más esperados de los últimos años. Sólo en la Plaza de Colón se espera que asistan unas 20.000 personas, mientras que otra pantalla en Madrid Río podrá recibir a unas 15.000 más.
Será la primera vez que España y Argentina compitan por el ansiado título en un Mundial que ha marcado un antes y un después en la historia del fútbol al ser el primero con 48 equipos, frente a los 32 de ediciones anteriores. Además, se ha desarrollado en tres países: Estados Unidos, México y Canadá, un formato inédito que ha ampliado el número de partidos y desplazado a los aficionados, aunque también ha generado críticas por las largas distancias entre sedes, el calendario y el desgaste físico de los jugadores.
La final también representa un choque entre generaciones. De un lado está Lionel Messi, campeón del mundo en 2022 y considerado por muchos el mejor futbolista de la historia con 8 Balones de Oro. Del otro, Lamine Yamal, la gran estrella española que sólo tiene 19 años.
En los últimos días se ha vuelto a viralizar una fotografía tomada en 2007 durante un acto solidario de UNICEF en la que aparece un joven Messi bañando al entonces bebé Lamine. En las redes sociales han surgido teorías que hablan de una «profecía» o de un «traspaso del legado», en una extraordinaria coincidencia que involucra las iniciales de sus nombres y el número 19 (Messi jugó con este número, ahora lo porta Lamine Yamal y es la 19ª edición de la Copa), y que el propio Messi ha considerado «una locura» por lo insólito de los hechos.
La expectativa es enorme. La final del Mundial es tradicionalmente uno de los eventos deportivos más vistos del planeta. La edición de Qatar de 2022 alcanzó una audiencia de aproximadamente
1,5 mil millones de espectadores, según la FIFA, y se espera que este año vuelva a estar entre las retransmisiones deportivas más seguidas en el mundo.
Más allá del resultado, el partido tiene un fuerte componente simbólico. España busca confirmar el relevo generacional liderado por Lamine Yamal y consolidarse como la nueva referencia del fútbol mundial tras ganar la Eurocopa en 2024.
Del otro lado del océano, Argentina, vigente campeona, aspira a cerrar la era Lionel Messi con otro título y mantener el prestigio de un equipo que ha marcado una época.
En la Comunidad de Madrid, donde reside una importante diáspora de más de 65 mil argentinos, según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), el ambiente es de celebración compartida: durante unas horas, dos países unidos por la lengua y por miles de familias tendrán el corazón dividido entre la emoción y la historia.



