Santo Domingo.- La noticia cayó como una piedra en el agua tranquila de la tarde. de la capital. Primero fue un breve mensaje, publicado en las redes sociales.
Luego, la confirmación oficial. Y al final del día, cuando ya se había puesto el sol, el giro inesperado: un arresto.
La embajada de Estados Unidos en República Dominicana anunció ayer el cierre temporal, hasta nuevo aviso, desde la oficina de la Agencia Antidrogas (DEA) en Santo Domingo.
La decisión, según explicó el embajador Leah Francisco Campos, responde a la necesidad de permitir una investigación interna, en el marco de la ady “tolerancia cero” ante cualquier signo de corrupción.
Anuncio del embajador Campos
El anuncio se realizó en horas de la tarde a través de la cuenta oficial de la sede diplomática. El mensaje no dejaba lugar a la ambigüedad.
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“La corrupción no tiene cabida en el Gobierno de Estados Unidos ni en ningún otro. Es una violación repugnante y deshonrosa de la confianza pública utilizar un puesto oficial para beneficio personal. No toleraré ni siquiera la percepción de corrupción en ningún lugar de la Embajada que dirijo. Por lo tanto, hoy anuncio el cierre de la oficina de la DEA en Santo Domingo hasta nuevo aviso”, publicó la legación.
Las contundentes palabras activaron inmediatamente la especulación. Durante años, la DEA ha sido un actor clave en la cooperación bilateral en materia de tráfico de drogas, interdicción y lucha contra el crimen organizado. El cierre, aunque temporal, de su oficina en el país no es un hecho menor.
La cancillería dominicana
Minutos después, el Reacción oficial dominicana. el cancillerRoberto Álvarez informó que tuvo una conversación directa con el Embajador Camposquien explicó que la medida se debe exclusivamente a una investigación interna de la Embajada.
“Acabo de hablar con el La embajadora de Estados Unidos, Leah Campos., quien me informó que el motivo del cierre de la oficina del DEA en RD está motivada por una investigación interna de su embajada y categóricamente no tiene relación alguna con el Gobierno o funcionario dominicano”, afirmó el ministro.
Con esa declaración, el Gobierno dominicano buscó despejar cualquier sombra de duda sobre posibles implicaciones locales. El mensaje fue claro: el proceso en curso pertenece al ámbito interno de la misión diplomática estadounidense.
El cierre tiene como único objetivo facilitar el desarrollo de la investigación interna
A última hora de la tarde, La embajada volvió a hablar. Confirmó que el cierre tiene como único objetivo facilitar el desarrollo de la investigación interna y destacó que República Dominicana sigue siendo “un socio fundamental” en la lucha contra el narcoterrorismo en la región.
“El trabajo continuará al mismo ritmo fuerte entre la Embajada de Estados Unidos en Santo Domingo y nuestros socios dominicanos, incluso mientras se lleva a cabo nuestra investigación interna”, enfatizó el comunicado.
La intención era transmitir continuidad operativa y estabilidad en la cooperación bilateral, a pesar de la medida extraordinaria.
Pero el día aún no había terminado.
Ya era entrada la noche cuando se hizo público.o el arresto de un supervisor de la DEA en República Dominicana, identificado como Melitón Cordero. La información fue divulgada por la agencia de noticias The Associated Press, que citó a un funcionario federal y a un exfuncionario con conocimiento del caso.
Según esas fuentes, el arresto forma parte de una investigación relacionada con el presunto abuso de un programa de visas estadounidense dirigido a informantes confidenciales.
El caso estaría liderado por el Departamento de Seguridad Nacional de Estados Unidos (DHS).
Las personas consultadas hablaron bajo condición de anonimato porque la investigación está en curso. No se proporcionaron detalles adicionales sobre los cargos específicos o el alcance de la investigación. Tampoco hubo respuesta inmediata a las solicitudes de comentarios dirigidas al DHS o la DEA.
La detención, conocida horas después de anunciarse el cierre, añadió una nueva dimensión al caso. Lo que comenzó como una declaración institucional de una política de “tolerancia cero” terminó con la confirmación de acciones judiciales concretas.
De fondo, queda una señal inequívoca: la decisión de cerrar temporalmente una oficina antinarcóticos en un país estratégico del Caribe no fue un simple acto administrativo. Era el resultado de una investigación que ya había avanzado lo suficiente como para producir consecuencias.
Mientras tanto, las autoridades dominicanas han reiterado que la cooperación bilateral en materia de seguridad se mantiene intacta.
El mensaje de Washington y Santo Domingo apunta en la misma dirección: el trabajo conjunto contra el narcotráfico y el crimen organizado no cesa.



