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jueves, septiembre 24, 2026
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Abinader y su insistente reclamo ante la ONU: cinco años pidiendo una solución internacional para Haití

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Santo Domingo. Cuando Luis Abinader vino por primera vez a Asamblea General de las Naciones UnidasEn septiembre de 2021, la crisis haitiana ya ocupaba un lugar importante en la agenda dominicana. Sin embargo, fue a partir de esa primera intervención que el presidente convirtió la exigencia de una respuesta internacional en uno de los ejes permanentes de su política exterior.

Su mensaje fue directo: “No hay ni habrá solución dominicana a la crisis en Haití”. Abinader pidió entonces a la comunidad internacional asumir “de una vez por todas” la situación en el país vecino y advirtió que el deterioro podría desbordar las fronteras haitianas y convertirse en un factor de inseguridad para toda la región.

Ese discurso marcaría la línea que el presidente repetiría durante los años siguientes: República Dominicana podía ser solidaria y colaboradora, pero la responsabilidad de encontrar una salida recaía principalmente en los haitianos y la comunidad internacional.

2022: la ausencia de la tribuna de la ONU

En 2022Abinader no participó en la Asamblea General de las Naciones Unidas debido a la situación provocada en República Dominicana por el huracán Fiona. Su ausencia, sin embargo, no significó el abandono del reclamo diplomático sobre Haití.

El propio presidente recordó después que desde su primera comparecencia ante la ONU había advertido que República Dominicana no pudo asumir la solución a la crisis haitiana y que seguiría concienciando a la comunidad internacional para que actuara.

2023: de la advertencia a la exigencia de una fuerza internacional

En septiembre 2023durante el 78º período de sesionesAbinader regresó a Nueva York con un escenario haitiano aún más deteriorado.

Esta vez su llamado tenía un objetivo específico: apoyar el despliegue de una fuerza de seguridad multinacionalliderado por Kenia y respaldado por las Naciones Unidas, para ayudar a recuperar el control de las bandas armadas.

Ante la Asamblea General, el mandatario apoyó el llamado del entonces presidente estadounidense Joe Biden para el despliegue urgente de esa misión y agradeció a Kenia, Jamaica y Bahamas por su disposición a aportar tropas. También insistió en que la crisis haitiana representaba una amenaza a la estabilidad regional.

El reclamo no se limitó al discurso. Durante su visita a Nueva York, Abinader se reunió con el Secretario General de la ONU, Antonio Guterresa quien pidió redoblar esfuerzos para acelerar el despliegue de la misión.

Poco después llegó el primer resultado diplomático de ese esfuerzo: la Consejo de Seguridad aprobó la creación de una fuerza multinacional para Haitíliderado por Kenia. El Gobierno dominicano calificó esa aprobación como una victoria de su diplomacia.

Pero la decisión internacional no significó el fin del problema.

2024: “un fracaso” obligaría a tomar medidas

Un año después, en 79º período de sesiones de la Asamblea GeneralAbinader llegó con un argumento diferente: la comunidad internacional finalmente había comenzado a actuar, pero lo hacía demasiado lentamente.

En septiembre de 2024, el presidente calificó la estabilización de Haití como un Necesidad estratégica de la seguridad dominicana y regional. y pidió una participación internacional sostenida.

La misión multinacional ya había comenzado a desplegarse, pero Abinader señaló que solo unos pocos 400 empleados habían llegado, frente a los al menos 1.000 que consideraba necesarios para que la fuerza fuera eficaz. También denunció que los recursos prometidos para el fondo fiduciario no han sido depositados en su totalidad.

Su advertencia fue entonces más severa: la misión representaba la esperanza de recuperar la normalidad en Haití, pero Un fracaso podría obligar a la República Dominicana a adoptar medidas drásticas para proteger su seguridad nacional.. “Mientras esté de por medio la seguridad nacional de mi país, no dejaré de exigir la estabilidad y el desarrollo de Haití”, afirmó.

2025: la respuesta internacional sigue siendo insuficiente

En 2025durante el 80° período de sesionesel discurso volvió a girar en torno a la falta de resultados suficientes.

Abinader sostuvo que la única salida para Haití era una acción internacional coherente y sostenidacapaz de crear condiciones mínimas de seguridad y abrir el camino a un acuerdo político entre los propios haitianos.

Pero esta vez se centró en cumplir los compromisos. Señaló que la misión multinacional aprobada por el Consejo de Seguridad aún no contaba con el personal ni el financiamiento necesarios para lograr sus objetivos.

También pidió fortalecer la misión a través de una estructura de mando más sólida, objetivos claros y apoyo logístico y operativo de las Naciones Unidas.

Ese mismo año hubo otro movimiento en el Consejo de Seguridad: en septiembre de 2025 una nueva Fuerza de supresión de bandacon un mandato más amplio y una estructura diferente. El Gobierno dominicano presentó la decisión a raíz de los reclamos que venía realizando desde 2021.

2026: de pedir decisiones a exigir su cumplimiento

Él miércoles pasadodurante el 81º período de sesionesAbinader sostuvo que Las decisiones ya estaban tomadas, pero faltaban los medios para ejecutarlas..

Pidió completar el despliegue de la fuerza, proveer las tropas y recursos pendientes, hacer cumplir el embargo de armas, sancionar a quienes financian y protegen a las pandillas y fortalecer a la Policía, las Fuerzas Armadas y el sistema de justicia haitiano.

Su argumento fue que la fuerza apenas tiene una quinta parte del personal autorizado. Por eso propuso que renovar el mandato sin completar el despliegue equivaldría a prolongar una promesa sin cumplirla.

Cinco años después de aquella primera advertencia, el mensaje central del presidente sigue siendo prácticamente el mismo: República Dominicana no puede resolver por sí sola la crisis haitiana.

Lo que ha cambiado es el contenido de la petición. En 2021 Abinader pidió a la comunidad internacional asumir el problema. En 2023 pidió una fuerza internacional. En 2024, requería que esta fuerza recibiera recursos y tropas. En 2025 pidió reforzarlo y en 2026 exigió que se cumplieran las decisiones ya tomadas.

La crisis haitiana pasó de ser presentada por Abinader como una advertencia a convertirse en una sucesión de decisiones internacionales que, según sus propios discursos, aún no han logrado producir una respuesta proporcional a la magnitud del problema..

Y desde la tribuna de Naciones Unidas, el presidente Abinader sigue repitiendo la misma premisa: La solución a Haití debe ocurrir en Haití, pero para que eso suceda la comunidad internacional tiene que actuar.

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