Santo Domingo.- Bajo la luz de una luna llena que parecía acompañar cada una de sus actuaciones, Alejandro Fernández llegó la noche del sábado al escenario de Bahía Príncipe Bávaro Resort para brindarles a unas cinco mil personas un encuentro con música, recuerdos y emociones.
A las 10:18 de la noche, las luces anunciaron la llegada de “El Potrillo”, quien desde sus primeras presentaciones logró conectar con un público conformado por invitados, invitados especiales y miembros de la comunidad local, reunidos en un espectacular escenario frente al Mar Caribe.
Durante aproximadamente dos horas y media, el artista mexicano recorrió parte de su extensa carrera musical, interpretando alrededor de 23 temas que abarcaron desde pop latino, baladas, mariachi y rancheras.
“Me dediqué a perderte”, “Como quien pierde una estrella”, “Mátalos”, “Si supieras”, “Nube viajera”, “Qué voy a hacer con mi amor”, “Te voy a perder”, “Es una pena que seas un extraño”, “Abrázame”, “Yo estuve ahí”, “Sabes quién”, “No lo beses” y “Hoy te quiero”, fueron algunas de las canciones que hicieron vibrar al público.
La velada también tuvo espacio para clásicos como “A mi vida”, “Volver, Volver”, “Eso y más”, “De qué forma te olvido”, “No sé olvidar” y otras composiciones que forman parte del repertorio con el que Alejandro Fernández ha construido una carrera capaz de conectar con diferentes generaciones.
Cada canción parecía desatar una historia entre los asistentes. Parejas abrazadas, voces acompañando al artista y momentos de silencio para escuchar su actuación fueron parte de una noche en la que la música se convirtió en el hilo conductor de una experiencia marcada por el romanticismo.
recordar
El concierto no fue sólo un espectáculo musical. Para Bahía Príncipe Bávaro Resort significó también el inicio de una nueva etapa como escenario de grandes eventos artísticos, con una propuesta que busca integrar el arte y la cultura a la experiencia turística.
El evento, impulsado por Piñero y producido por ABR Producciones, reunió a invitados, invitados especiales, aliados estratégicos y representantes de la comunidad en torno a una figura internacional de la música mexicana que conquistó sus corazones.
última canción
Pero si hubo un momento capaz de tocar una fibra especial entre los presentes fue el cierre.
Luego de más de dos horas de música, romance y recuerdos, el artista se despidió del público interpretando uno de los grandes clásicos popularizados por su padre, el legendario Vicente Fernández: “El Rey”. “I still the King” fue así la última gran declaración musical de una noche en la que padre e hijo parecieron encontrarse a través de una canción que forma parte de la historia.
buena escena
— el publico
Frente al Caribe, unas cinco mil personas compartieron una experiencia que desbordó corazones y confirmó que las grandes canciones no conocen fronteras ni generaciones, como quedó demostrado en este espectáculo.


