P: ¿Por qué nuestra dieta occidental está asociada con tantas enfermedades?
R: No es un alimento aislado el que nos enferma. El problema aparece cuando, desde hace años, nuestra mesa se llena de productos ultraprocesados, carnes procesadas, harinas refinadas, frituras, dulces y bebidas azucaradas, mientras disminuyen las frutas, verduras, legumbres, cereales integrales y otros alimentos ricos en fibra. La llamada dieta occidental a menudo proporciona demasiadas calorías, azúcares libres, sal y grasas saturadas y pocos nutrientes protectores. Este patrón de alimentación promueve el aumento de peso, la resistencia a la insulina, la hipertensión y los cambios en el colesterol y los triglicéridos, condiciones que contribuyen al desarrollo de diabetes tipo 2 y enfermedades cardiovasculares. Lo que sucede en el intestino también importa. Una dieta baja en fibra y rica en alimentos ultraprocesados puede modificar la microbiota intestinal y reducir la producción de sustancias beneficiosas, como los neurotransmisores. Estos cambios pueden influir en la inflamación y el metabolismo. En una revisión que analizó 45 metanálisis y casi 10 millones de participantes, se encontró que un mayor consumo de alimentos ultraprocesados se asociaba con numerosos resultados adversos, incluida la obesidad (¡la raíz de todos los males!), la diabetes tipo 2 y las enfermedades cardiovasculares (Lane et al., BMJ 2024). Sin embargo, muchos de los estudios fueron observacionales, por lo que estas asociaciones por sí solas no demuestran causalidad. Además, no todos los alimentos ultraprocesados tienen el mismo impacto. En tres grandes cohortes estadounidenses, las carnes procesadas y las bebidas azucaradas mostraron asociaciones particularmente desfavorables con las enfermedades cardiovasculares (Mendoza et al., Lancet Reg Health Am 2024). ¿Qué hacer entonces? Regresar a una dieta más cercana a la comida real: legumbres, frutas, verduras, tubérculos, pescado, huevos, frutos secos y cereales integrales; preferir el agua y reducir el consumo de bebidas azucaradas, carnes procesadas y productos ultraprocesados. La salud no depende de un alimento milagroso ni de prohibiciones absolutas. Depende, sobre todo, del patrón que repitamos cada día. Cuida tu salud, porque después del golpe dado ni Dios te lo puede quitar. ¿Qué opinas?


