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jueves, septiembre 24, 2026
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Luis Abinader ante la ONU: de los reclamos a exigir resultados

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Millizen Uribe

NUEVA YORK.- Cuando el reloj marcó la 1:12 de la tarde de este miércoles, la atención de una parte importante del mundo se centró en República Dominicana. El presidente Luis Abinader subió al podio de la Asamblea General de Naciones Unidas para pronunciar su sexto discurso y planteó una agenda en la que reiteró temas como Haití, que tiene fuerte presencia desde 2021, el cambio climático, el sargazo, el financiamiento a los países de ingresos medios y la reforma del sistema multilateral.

Pero también hubo novedades. Abinader puso énfasis en pasar de aprobar resoluciones a cumplirlas; establecer tres tareas para renovar la representación, las operaciones de paz y el apoyo a los países en desarrollo; y vinculó directamente las guerras en Europa y Medio Oriente con el precio de los alimentos y la energía y, particularmente, con el impacto del combustible en República Dominicana.

Y hubo otro elemento: Abinader aprovechó los resultados económicos y sociales dominicanos para volver a un viejo reclamo: que el ingreso per cápita no sea prácticamente el único criterio para acceder al financiamiento y que se tenga en cuenta la vulnerabilidad de los países.

Haití: de la advertencia a la exigencia de resultados

Si hay un tema que nos permite ver claramente cómo ha cambiado el discurso de Abinader ante las Naciones Unidas es Haití.

En 2021, durante su primera intervención presencial ante la Asamblea General, la de 2020 fue virtual debido a la pandemia, el presidente advirtió que la crisis podría desbordar las fronteras haitianas y convertirse en un factor de inseguridad para República Dominicana y la región.

Ese año exigió a la comunidad internacional asumir la situación y dejó una posición que repitió, con mucho énfasis, hoy: no hay solución dominicana a la crisis haitiana.

En 2023, el tono subió. Ante el avance de las pandillas, Abinader exigió a la comunidad internacional asumir su responsabilidad y apoyar el despliegue de una misión de seguridad internacional.

Para 2024 ya había una respuesta. Aprobada la Misión Multinacional de Apoyo a la Seguridad pasó de exigir intervención a exigir que tenga una capacidad real para estabilizar Haití.

En 2025 dio un paso más: apoyó el proyecto presentado al Consejo de Seguridad para reforzar la respuesta internacional y pidió su aprobación sin demora. Aquí hubo un resultado concreto: seis días después, el Consejo de Seguridad aprobó la Resolución 2793 y autorizó una Fuerza de Supresión de Pandillas y una Oficina de Apoyo de las Naciones Unidas.

Así llega Abinader al 2026 con un argumento diferente, y he aquí una de las novedades del discurso de este año: ya no sólo exige que se adopte una decisión, sino que se cumpla.

Presenta la Fuerza como un avance, pero advierte que apenas cuenta con una quinta parte de los efectivos autorizados. Ahora pide completar su despliegue, hacer cumplir el embargo de armas, sancionar a quienes financian y protegen a las pandillas y fortalecer las instituciones haitianas.

Reclamaciones que quedan

El cambio climático tampoco es nuevo en los discursos de Abinader ante la ONU.

En 2021 presentó a República Dominicana como un pequeño Estado insular que produce una pequeña proporción de emisiones, pero sufre desproporcionadamente sus consecuencias, y reclamó mayor apoyo a los países con responsabilidad histórica.

En 2023 apareció con fuerza un problema mucho más cercano: el sargazo. Abinader lo presentó como una amenaza económica, social y ambiental para las costas del Caribe. Ese año también habló sobre la protección de la biodiversidad marina y el acuerdo BBNJ.

El sargazo regresó en 2025, junto con la demanda de justicia climática, financiamiento accesible y transferencia de tecnología.

¿Y qué cambió este año? Que Abinader no sólo habló del problema. También presentó un resultado: destacó que, por iniciativa dominicana, la Asamblea de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente adoptó la primera resolución global sobre el sargazo. También informó que República Dominicana depositó en marzo su instrumento de ratificación del acuerdo BBNJ.

Insiste en la financiación para los países de ingresos medios

En 2021 reclamó mejores condiciones para las economías que salen de la pandemia con mayores niveles de deuda, mientras que en 2023 fue más allá: propuso un mecanismo para dar mayor estabilidad a los precios del petróleo y exigió la adopción del Índice de Vulnerabilidad Multidimensional.

¿Por qué es importante ese índice? Porque permitiría evaluar las necesidades de los países teniendo en cuenta otras vulnerabilidades y no solo su nivel de ingresos.

En 2025 volvió al tema exigiendo un nuevo pacto financiero internacional, financiación concesional, alivio de la deuda y mayor cooperación técnica. Y este año volvió al Índice de Vulnerabilidad Multidimensional, pero lo vinculó directamente con República Dominicana: utilizó los resultados económicos y sociales del país para defender que los avances alcanzados no se conviertan en una penalización para acceder a financiamiento.

ONU y multilateralismo:

La propia ONU tampoco ha escapado a la evolución del discurso de Abinader. En sus primeras intervenciones predominó la defensa de la cooperación internacional. Con el paso de los años, el tono se vuelve más crítico.

En 2024 afirmó que los nuevos desafíos van más allá del marco institucional de las Naciones Unidas y llamó a un nuevo modelo de gobernanza global.

En 2025 fue aún más directo: advirtió sobre el riesgo de que Naciones Unidas cayera en la irrelevancia, apoyó la iniciativa ONU80 y afirmó que ha llegado el momento de que una mujer lidere la organización. Este año identificó tres tareas: renovar la representación, operaciones de paz y apoyo a los países en desarrollo. Además, reiteró su apoyo a que una mujer ocupe la Secretaría General.

Su idea central se resumió en una frase: las resoluciones aprobadas no bastan si no se cumplen.

que ha cambiado

Tras repasar sus seis intervenciones, se ve que los temas principales no han cambiado mucho. Haití, el cambio climático, la financiación y el multilateralismo siguen ahí. Lo que ha cambiado es el momento de cada reclamo. En algunos casos Abinader sigue exigiendo respuestas. En otros, como Haití y el sargazo, llega en 2026 mostrando decisiones adoptadas y poniendo ahora énfasis en algo quizás más difícil: que se cumplan y produzcan resultados.

Sus intervenciones
Seis momentos de Abinader en la ONU

2020

Pandemia, acceso a vacunas y recuperación.

2021

Haití, financiación y cambio climático.

2023

Haití, petróleo, sargazo y financiamiento.

2024

Haití y la nueva gobernanza global.

2025

Haití, clima y crisis del multilateralismo.

2026

Desde aprobar decisiones hasta exigir su cumplimiento.

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